UE urge desescalada en Irán para abrir espacio a negociaciones

Los mandatarios que integran los veintisiete Estados miembro de la Unión Europea han enfatizado la importancia crítica de lograr una distensión en Oriente Próximo. Esta medida busca otorgar «una oportunidad» a un posible proceso de diálogo entre Irán, Estados Unidos e Israel, naciones que mantienen un enfrentamiento bélico desde el pasado 28 de febrero, en un conflicto que ha escalado a nivel regional.

En el marco del Consejo Europeo, que congrega este jueves a los máximos representantes de los gobiernos de la UE, diversas autoridades han instado al «cese de las hostilidades». Asimismo, se ha solicitado el fin del bloqueo en el estrecho de Ormuz, una acción ejecutada por Teherán en respuesta a las ofensivas estadounidenses e israelíes, y que está provocando una notable subida en los precios de la energía en el mercado internacional.

Llamados a la calma y protección civil

Entre los líderes que han alzado la voz para exigir una desescalada se encuentra el presidente de Francia, Emmanuel Macron. En encuentros con la prensa previos a la cumbre, el dirigente francés aseveró que

«todos los ánimos deberían calmarse»

y puntualizó que

«los combaten deberían detenerse»

, sugiriendo una tregua, aunque sea de pocos días, con el fin de facilitar una vía negociada.

Macron ha manifestado su respaldo a establecer una «moratoria sobre las infraestructuras civiles y la población civil» en el contexto de este enfrentamiento. El mandatario abogó por una reducción inmediata de la tensión para detener los bombardeos contra plantas de gas, petróleo e incluso infraestructuras hídricas, una propuesta que coincide con planteamientos recientes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

En una línea similar se pronunció el canciller de Alemania, Friedrich Merz. El líder alemán declaró que el bloque comunitario mantiene su disposición para colaborar en una mesa de negociación; no obstante, aclaró que para que esto ocurra «deben cesar las hostilidades». Merz también subrayó la necesidad de contar con un mandato internacional, una herramienta legal que no existe en la actualidad.

«Solo podremos implicarnos cuando callen las armas. Entonces, estaremos en estrecho contacto no solo con Israel, sino también con los Estados del Golfo (…). Y entonces podremos hacer muchas cosas, incluso en lo relativo a las rutas marítimas y mantenerlas abiertas»

ha señalado el canciller federal.

Defensa del multilateralismo

Por otro lado, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, expresó su convencimiento de que la defensa de un orden multilateral por parte de Europa permitirá finalizar la guerra prontamente. Según Sánchez, esto facilitará que las partes enfrentadas vuelvan a sentarse a negociar para hallar salidas pacíficas a un conflicto que está generando una crisis de vidas humanas y un flujo constante de refugiados.

Para el jefe del Ejecutivo español, ante los actuales momentos de «turbulencia» y «mucha niebla», es fundamental que los representantes políticos sostengan los valores y principios que han garantizado décadas de prosperidad, paz y estabilidad en la región.

La legalidad internacional en entredicho

Kaja Kallas, la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, evitó hacer predicciones sobre la duración de los combates, indicando que no posee «una bola de cristal» para determinar el fin de la guerra. Sin embargo, reafirmó que la voluntad de la UE es alcanzar la paz lo más pronto posible debido al caos generado.

«Estamos viendo el caos que está causando en Oriente Próximo, pero también las ramificaciones que tiene en el resto del mundo»

puntualizó la jefa diplomática, haciendo referencia directa al encarecimiento energético y al riesgo de desabastecimiento de fertilizantes.

Kallas recordó que la Unión Europea todavía desconoce los fines específicos de la operación lanzada por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. Además, advirtió que dicha acción militar «no está amparada por el Derecho Internacional», explicando que el uso de la fuerza solo es legítimo en casos de defensa propia o bajo una resolución explícita del Consejo de Seguridad de la ONU.

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, reivindicó el sistema multilateral como la herramienta clave para salvaguardar un orden global basado en reglas. Según Costa, no existen alternativas viables a este modelo, señalando que lo opuesto es la realidad de la guerra en Ucrania, la competencia comercial desleal o las amenazas a la soberanía en regiones como Groenlandia.

Posturas sobre el estrecho de Ormuz

El primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten, en su debut en un Consejo Europeo, reconoció que el régimen iraní representa una amenaza para Europa y la estabilidad regional, pero matizó que la guerra impulsada por Washington y Tel Aviv no es un conflicto en el cual la UE participe directamente.

Sobre la posibilidad de una misión militar en el estrecho de Ormuz, Jetten consideró que la situación es demasiado inestable.

«Por el momento no hay una clara indicación de si hay una propuesta para una misión en el estrecho, y además la situación para empezar una misión en Ormuz es por el momento demasiado volátil»

, explicó, sugiriendo que la prioridad debe ser la desescalada.

El presidente de turno del Consejo, Níkos Christodoulídis (primer ministro de Chipre), adelantó que los líderes europeos debatirán el papel estratégico del bloque en este escenario. Christodoulídis mencionó que ha compartido ciertas propuestas técnicas con el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, las cuales poseen una dimensión política de gran calado.

Por su parte, el canciller austriaco Christian Stocker criticó la falta de previsibilidad en las acciones de Estados Unidos, calificando su estrategia como difícil de reconocer. Ante las presiones de Donald Trump sobre la participación europea en Ormuz, Stocker fue tajante al afirmar que ni Austria ni el resto de Europa aceptarán chantajes.

Finalmente, el primer ministro esloveno, Robert Golob, instó a proteger la infraestructura energética ante una situación que calificó de «insostenible», mientras que Bart De Wever, primer ministro de Bélgica, demandó un rol más protagónico para la UE en las mesas de negociación, señalando que es ilógico que el bloque soporte el peso del apoyo logístico sin participar en las decisiones diplomáticas.

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