Ucrania castiga a 43 empresas y personas por ayuda militar a Rusia

Las autoridades de Ucrania han impuesto sanciones a más de 40 entidades y personas vinculadas con la fabricación y el suministro de equipo militar y tecnológico destinado a la industria de defensa de Rusia, en el marco de la invasión que Moscú lanzó en febrero de 2022 por orden del presidente Vladimir Putin.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, firmó un decreto que aplica la medida recomendada por el Consejo Nacional de Seguridad y Defensa de Ucrania. La disposición afecta a 23 empresas y 20 personas a quienes se acusa de:

“fabricar y suministrar equipos y componentes para la industria de defensa y los organismos de seguridad rusos”.

Según detalló la Presidencia ucraniana, entre los sancionados figuran la armamentística Kidma Tech —especializada en fabricación y reparación de misiles— y la planta Morozoc, que produce explosivos y combustible para proyectiles, incluyendo cargas para motores de misiles balísticos Iskander-M. También fueron incluidas Spetselektronkomplekt, dedicada a la producción de misiles; Aurum, que provee sistemas de guerra electrónica y drones a las fuerzas de ocupación rusas; y otras empresas tecnológicas de Rusia.

En paralelo, el Departamento de Estado de Estados Unidos sumó a varias personas y entidades militares rusas a su régimen de sanciones por infringir la ley de no proliferación de armas de destrucción masiva conocida como INKSNA, que aplica a Irán, Siria y Corea del Norte. En la lista negra de Washington aparecen cinco ciudadanos rusos, entidades de las Fuerzas Terrestres de Rusia y dependencias del Ministerio de Defensa, entre ellas la Dirección Principal de Misiles y Artillería.

Militares rusos participan en un ejercicio de fuerzas nucleares en una ubicación no identificada de Rusia (Ministerio de Defensa de Rusia/Material facilitado vía REUTERS/Archivo)

También fueron castigadas las empresas rusas Gedion Alpha Company e International Invest Company, acusadas de facilitar la transferencia de equipos, tecnología, suministros y componentes de armamento sensible a los países mencionados por la ley.

Estas sanciones se extienden además a entidades y personas de China, Irán, Malasia, Siria, Corea del Norte y Taiwán. La ley INKSNA no solo alcanza a los países señalados, sino también a terceros que transfieran o comercialicen con ellos bienes, servicios o tecnología sujetos a acuerdos multilaterales de no proliferación.

Por su parte, Putin introdujo modificaciones al acuerdo de cooperación técnico-militar con Bielorrusia firmado en 2009, con el objetivo de adaptarlo a la alianza estratégica consolidada desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022. El documento, publicado por el portal legal ruso, busca simplificar el procedimiento conjunto para el suministro de armamento.

El Servicio Federal de Cooperación Técnico-Militar informó a la Duma que la cooperación se ha acelerado tanto en contenido como en volumen, lo que motivó la actualización del acuerdo. Las enmiendas aprobadas por Putin reducirán los plazos de entrega de componentes, piezas de repuesto y armamento de nueva generación.

En mayo pasado, Rusia y Bielorrusia realizaron sus primeras maniobras nucleares conjuntas con armamento táctico-estratégico en territorio bielorruso —que limita con países miembros de la OTAN—, utilizando misiles Iskander-M y sistemas Oréshnik.

El presidente ruso, Vladimir Putin, visita la Planta de Aviación de Irkutsk —una filial de Yakovlev, que a su vez forma parte de la Corporación Aeronáutica Unificada (UAC) del grupo Rostec— en Irkutsk, Rusia, el 24 de julio de 2026 (Sputnik/Vyacheslav Prokofyev/Pool vía REUTERS)

El mandatario bielorruso, Alexánder Lukashenko, negó que su país tenga intención de ingresar en la guerra contra Ucrania, pese a la creciente cooperación militar con Moscú.

Desde la Cancillería rusa, se instó a los socios occidentales de Kiev a adoptar una “postura madura” para facilitar negociaciones que permitan detener el conflicto, que ya supera los cuatro años. Según el viceministro de Exteriores, Mijail Galuzin, la campaña militar “continuará” si Moscú no percibe voluntad de garantizar que Ucrania cumpla los compromisos acordados con sus aliados, en alusión a propuestas de Estados Unidos durante la cumbre de agosto de 2025 en Alaska.

Galuzin declaró a la agencia rusa TASS:

“Siempre estamos dispuestos a negociar, estamos abiertos a una solución negociada, y lo hemos demostrado en más de una ocasión: la otra parte, la ucraniana, se ha retirado de las negociaciones; se ha retirado de ellas y luego se ha autoexcluido, comportándose, por decirlo suavemente, de forma incoherente”.

Fuente: Infobae

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