En una reciente comunicación telefónica, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, manifestó un marcado entusiasmo respecto a la viabilidad de concretar un tratado de paz con Irán. Estas declaraciones se producen en un contexto donde la diplomacia norteamericana ultima detalles para una serie de encuentros fundamentales que tendrán lugar en Islamabad.
“Estoy muy optimista. Creo que un acuerdo es alcanzable”
Según el jefe de Estado, los representantes del gobierno iraní muestran una actitud “mucho más razonable en las reuniones privadas que en sus declaraciones públicas”. En su análisis de la situación, Trump afirmó que las autoridades de Teherán están en un proceso de aceptación de las condiciones requeridas.
La posición de fuerza de Washington
El líder republicano no escatimó en señalar la debilidad militar que, a su juicio, atraviesa la nación persa, afirmando que “han sido derrotados, no tienen ejército”. Durante su intervención, enfatizó la ventaja estratégica de su país en este proceso de diálogo y lanzó una advertencia clara: de no materializarse el pacto, las consecuencias para Irán serán “muy dolorosas”.
Parte de esta estrategia diplomática incluyó un contacto directo entre Trump y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. En dicha conversación, el mandatario estadounidense solicitó una disminución de las acciones bélicas en territorio libanés con el objetivo de no entorpecer el clima de las negociaciones con el régimen iraní.

“Hablé con Bibi y va a moderar la situación. Pienso que debemos ser un poco más discretos”
La comitiva que representará a Washington en las conversaciones de Islamabad estará liderada por el vicepresidente JD Vance, quien trabajará en conjunto con el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner.
Discrepancias sobre el alcance del cese al fuego
Desde Hungría, Vance sugirió que la administración israelí podría ejercer cierta “autolimitación” en sus operaciones contra Líbano para facilitar el camino al diálogo. No obstante, existe una fricción diplomática considerable: mientras naciones europeas abogan por incluir a Líbano en la tregua, Israel mantiene su postura de combatir al grupo Hezbollah de forma independiente al acuerdo con Irán.
Por su parte, Benjamin Netanyahu fue enfático al declarar que las hostilidades contra la organización armada en suelo libanés no se detendrán.
“Insistí en que el cese temporal de hostilidades con Irán no incluya a Hezbollah, y seguimos golpeándolos con fuerza”
Previamente, Donald Trump había decretado una pausa de 14 días en los bombardeos, tras alertar que “toda una civilización podría desaparecer esta noche” si no se garantizaba la circulación en el estrecho de Ormuz. A pesar de estas gestiones, persiste una contradicción fundamental: Irán sostiene que Líbano sí forma parte del pacto, algo que Trump y Netanyahu rechazan.

Crisis en el estrecho de Ormuz
La situación en las vías marítimas sigue siendo crítica. Reportes recientes indican que la movilidad por el estrecho de Ormuz es mínima; el pasado miércoles apenas cinco naves transitaron por la zona, y ninguna de ellas transportaba crudo.
Sultan Ahmed Al-Jaber, ministro de Industria de los Emiratos Árabes Unidos, denunció las restricciones vigentes. “El estrecho de Ormuz no está abierto. El acceso está restringido y controlado”, sentenció el funcionario emiratí.
Ante este panorama, JD Vance reiteró que la validez de los compromisos de Estados Unidos depende estrictamente de que Irán normalice el tránsito marítimo.
“El presidente no mantendrá nuestros compromisos si Irán no cumple los suyos”
Desde la Casa Blanca, la vocera Karoline Leavitt calificó la actual tregua como un “logro” administrativo. Leavitt comunicó a los medios que el presidente ha recibido seguridades en el ámbito privado de que el estrecho será reabierto a la brevedad.
Incertidumbre en la delegación de Teherán
El camino a la cumbre no ha estado exento de confusión. Reza Amiri Moghadam, quien encabeza la misión iraní, anunció inicialmente en redes sociales su viaje a Pakistán, aunque la publicación fue borrada posteriormente sin aclaraciones oficiales.
Un antiguo alto mando de la Guardia Revolucionaria iraní admitió que, si bien muchas demandas de Teherán podrían ser rechazadas por Washington, su país mantiene la voluntad de ceder en puntos específicos para avanzar en la negociación.

El desenlace de este complejo tablero internacional queda supeditado a lo que ocurra en las mesas de Islamabad y a la evolución real de los conflictos en Líbano y el control del flujo petrolero mundial.
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