En un giro diplomático motivado por la escalada bélica, el jefe de Estado de los Estados Unidos, Donald Trump, comunicó este lunes su intención de aplazar por un periodo aproximado de un mes su viaje oficial a China. La visita, que originalmente estaba programada para realizarse a finales del mes de marzo con el objetivo de sostener un encuentro con el mandatario Xi Jinping, ha sido reprogramada debido a las prioridades que demanda la guerra con Irán.
“Debido a la guerra, quiero estar aquí. Siento que tengo que estar aquí. Así que hemos solicitado posponerlo un mes más o menos, y espero con interés estar con ellos. Tenemos una muy buena relación”, manifestó el mandatario ante los medios de comunicación.
Previamente, Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, ya había sugerido la probabilidad de que la agenda de Donald Trump en Beijing sufriera modificaciones. El cronograma inicial contemplaba la estancia del presidente estadounidense entre el 31 de marzo y el 3 de abril; no obstante, el enfoque actual de la administración se encuentra concentrado en las acciones militares en territorio iraní.
La seguridad energética en el centro de la agenda
Durante el pasado fin de semana, en una conversación con el medio Financial Times, Trump asomó que el retraso de su visita también serviría para determinar el grado de compromiso de China respecto a la seguridad en el estrecho de Ormuz. Este punto geográfico es vital para el comercio global de crudo y ha sufrido bloqueos por parte de Irán como respuesta a las ofensivas de Estados Unidos.
Según explicó Leavitt, la intención de concretar el encuentro sigue firme:
“El presidente tiene muchas ganas de visitar China. Las fechas podrían moverse. Como comandante en jefe, su prioridad número uno en este momento es garantizar el éxito de la Operación Furia Épica”
. Asimismo, en declaraciones para Fox News, la vocera aclaró que, aunque el encuentro no está cancelado, el retraso es una medida pragmática ante la coyuntura actual.

Coordinación desde Washington y tensiones comerciales
Desde la capital francesa, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, aportó detalles adicionales tras su reunión en París con el viceprimer ministro chino, He Lifeng. En una entrevista con CNBC, Bessent aclaró que la decisión de postergar la cumbre no está vinculada a las diferencias comerciales, sino a la necesidad de mando centralizado.
“El presidente quiere permanecer en Washington para coordinar el esfuerzo bélico. Viajar al exterior en un momento como este puede no ser lo más conveniente”
, señaló el funcionario.
La intensificación de las hostilidades con Irán ha obligado a una reconfiguración total de la política exterior estadounidense. Donald Trump reveló haber entablado conversaciones con al menos siete naciones para formar una coalición naval destinada a proteger a los buques petroleros. Sobre la participación de Beijing, el presidente se mostró cauto, indicando que ya se extendió la invitación pero que queda esperar la respuesta oficial del gigante asiático.
Este encuentro representaría la primera visita de un mandatario de EE. UU. a tierras chinas desde el año 2017. El compromiso de esta cumbre se pactó en noviembre, tras alcanzar un cese al fuego en la guerra comercial. Es importante recordar que Trump y Xi se reunieron previamente en Busan, Corea del Sur, donde establecieron una tregua arancelaria de doce meses luego de que los impuestos mutuos alcanzaran picos históricos.

La respuesta cautelosa de Beijing
Fiel a su estilo protocolario, el gobierno de China no ha confirmado fechas específicas y su Cancillería ha evitado profundizar en las demandas de la administración Trump. El vocero Lin Jian se limitó a subrayar que
“la diplomacia entre jefes de Estado desempeña un papel estratégico insustituible”
, confirmando que los canales de comunicación para la visita permanecen abiertos.
Pese a la diplomacia, China mantiene una postura de inacción frente al conflicto en el estrecho de Ormuz, de donde proviene gran parte de su suministro energético. Mientras Trump afirmó que China depende en un 90% de esta vía, los datos de aduanas indican que Rusia es actualmente su principal proveedor. Por su parte, el diario oficialista Global Times criticó la postura estadounidense, señalando que la propuesta de coalición busca que otros asuman los riesgos de un conflicto iniciado por Washington.
Impacto económico global y avances técnicos
La inestabilidad bélica ya se refleja en los mercados internacionales:
- El barril de crudo Brent se cotizó este lunes cerca de los 101 dólares, tras haber alcanzado los 126 dólares en días previos.
- En el mercado interno de EE. UU., el precio del galón de gasolina subió a 3,72 dólares, un incremento de 80 centavos en un mes.
- China, por su parte, ajustó su meta de crecimiento económico para 2026 a un rango de entre 4,5% y 5%, su cifra más baja en décadas.
A pesar del aplazamiento de la cumbre presidencial, los equipos técnicos siguen trabajando. Las conversaciones entre Scott Bessent y He Lifeng han mostrado progresos en la compra de productos agrícolas, incluyendo carne de vacuno, aves y cultivos diversos. Además, se han discutido estrategias para el manejo de minerales de tierras raras y la estabilidad del flujo comercial bilateral, manteniendo la cumbre en China como el objetivo final de estas negociaciones.
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