Trump evalúa rol de Qalibaf en negociaciones con Irán tras ataques

El gobierno de Estados Unidos sostiene que una parte considerable de la infraestructura militar de Irán sufrió daños críticos tras las ofensivas ejecutadas a finales de febrero. Informes técnicos indican que cerca del 70 por ciento de las plantas dedicadas a la producción de drones, misiles y embarcaciones resultaron severamente afectadas. Esta situación habría forzado un cambio en la conducta de la cúpula iraní, propiciando una apertura hacia el diálogo bilateral, a pesar de que sus representantes mantengan una retórica hostil hacia el exterior.

El mandatario Donald Trump manifestó que en el plazo de una semana determinará si Mohamed Baqer Qalibaf, actual presidente del Parlamento iraní, es un mediador legítimo y confiable para las conversaciones con Washington. Al ser interrogado sobre la disposición de Qalibaf para cooperar con el gobierno estadounidense, el jefe de Estado respondió:

“Lo vamos a saber. Te lo diré en una semana más o menos”

, subrayando la relevancia que la Casa Blanca otorga a esta figura en el actual tablero geopolítico.

Aunque Qalibaf ha sido identificado como el contacto principal para la administración norteamericana, su perfil genera interrogantes debido a sus vínculos históricos con la Guardia Revolucionaria y su discurso público tradicionalmente intransigente. No obstante, el interés de Washington en su figura surge tras la reconfiguración de los liderazgos en Irán, derivada de los bombardeos masivos ocurridos recientemente.

Reconfiguración del mando iraní

Trump enfatizó que se ha producido lo que él describe como un “cambio de régimen total” tras los ataques militares. Según el presidente, las antiguas autoridades ya no se encuentran en sus posiciones y ahora se están estableciendo vínculos con un conjunto distinto de funcionarios. El líder estadounidense calificó a este nuevo grupo como “mucho más razonable” que sus antecesores, marcando el inicio de una etapa diferente en el vínculo estratégico entre ambas naciones.

Durante sus declaraciones, el presidente de EE. UU. también se refirió a Moqtaba Jamenei, el actual líder supremo del país persa. Trump destacó la falta de información clara sobre su perfil actual y sugirió que su situación de salud es precaria:

“Nadie sabe nada de él. Está herido muy gravemente”

. Estas circunstancias, según la visión de la administración estadounidense, estarían impactando directamente en la estabilidad interna del régimen de Teherán.

Por su parte, Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, aportó detalles sobre la evolución de los acercamientos diplomáticos. La funcionaria aseguró que las gestiones con Irán están avanzando positivamente, vinculando este progreso directamente a la destrucción del arsenal estratégico iraní. Este debilitamiento habría generado una urgencia en los líderes de Irán por detener los ataques y formalizar instancias de diálogo antes de sufrir pérdidas irreversibles en sus capacidades estratégicas.

“No es ninguna sorpresa que los elementos del régimen que quedan estén cada vez más deseosos de poner fin a la destrucción e ir a la mesa de negociación mientras aún puedan a pesar de todo el postureo en público”

, puntualizó Leavitt, enfatizando la presión que enfrentan los remanentes de la cúpula política tras el deterioro de sus fuerzas.

La vocera gubernamental también puso de relieve una contradicción evidente entre la comunicación oficial de Irán y los diálogos bajo reserva. Según sus palabras,

“Lo que dicen en público es muy distinto de lo que nos comunican en privado”

. Esta brecha entre la propaganda estatal y las comunicaciones reservadas refleja la complejidad de las negociaciones actuales y la debilidad de la posición iraní ante el menoscabo de su poder bélico.

En las últimas semanas se ha detectado un desplazamiento en la estructura de poder interna del país asiático a raíz de las recientes acciones militares, lo que ha permitido la aparición de interlocutores inéditos con los que el gobierno de Trump busca negociar. El desafío inmediato radica en validar si Qalibaf posee el mandato real para comprometer al Estado iraní en acuerdos concretos. El destino de estas negociaciones se definirá en los próximos días, mientras la Casa Blanca prioriza la verificación de los actores antes de adoptar nuevas medidas en el marco del diálogo internacional.

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