Tras la formalización de un nuevo entendimiento comercial con la nación sudamericana, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ratificó un decreto que incrementa significativamente la cuota de importación para la carne vacuna argentina. Esta disposición técnica quintuplica el volumen permitido, sumando 80.000 toneladas adicionales a las 20.000 toneladas que se manejaban hasta la fecha, alcanzando un total de 100.000 toneladas. La normativa se establece con carácter temporal y tendrá vigencia específica durante el año 2026.
El documento oficial emitido por el Ejecutivo estadounidense justifica la medida bajo argumentos de seguridad alimentaria y estabilidad de precios. El texto señala textualmente:
“Tras considerar la información proporcionada por el Secretario de Agricultura, entre otros datos relevantes, concluyo que las importaciones de recortes de carne vacuna magra en los Estados Unidos están actualmente sujetas al cupo arancelario (TRQ) para carne vacuna. Determino que el suministro de recortes de carne magra o de productos agrícolas directamente competitivos o sustitutos será insuficiente para satisfacer la demanda interna a precios razonables debido a un desastre natural y una importante disrupción en el mercado nacional”
.
El mandatario norteamericano enfatizó que resulta “necesario y apropiado” elevar transitoriamente los volúmenes de recortes de carne magra que ingresan bajo el sistema de cupo arancelario (TRQ). Asimismo, la resolución determinó que la totalidad de este cupo suplementario será asignada exclusivamente a la Argentina, totalizando las mencionadas 80.000 toneladas extras para dicho mercado.
Desde la Casa Blanca se explicó que este ajuste en la proclama presidencial busca paliar el déficit de oferta y mantener el costo de la carne molida en niveles accesibles para los ciudadanos estadounidenses, en un contexto de complicaciones en el suministro local.

De acuerdo con los detalles técnicos de la medida,
“La proclamación autoriza la importación libre de aranceles de 80.000 toneladas métricas adicionales por año de recortes de carne magra provenientes de Argentina, distribuidas en cuatro cuotas trimestrales de 20.000 toneladas cada una”
. En este marco, la Secretaría de Agricultura de EE. UU., en coordinación con la Oficina del Representante Comercial, mantendrá una vigilancia constante sobre el abastecimiento interno para evaluar si se requieren intervenciones adicionales en el futuro.
Fundamentos de la decisión económica
La administración de Donald Trump basó esta apertura comercial en la marcada escasez y el encarecimiento del producto en las góndolas norteamericanas. La prioridad declarada es “garantizar una oferta abundante de carne molida para las familias estadounidenses a precios accesibles”. Según los reportes oficiales, la producción ganadera de los Estados Unidos se ha visto severamente afectada por años de sequía prolongada e incendios forestales masivos, factores que devastaron pastizales y redujeron el alimento disponible.
Esta crisis ambiental obligó a los productores locales a realizar ajustes que terminaron en una reducción drástica de la oferta. Los registros oficiales indican que el inventario vacuno en Estados Unidos descendió a un mínimo histórico de 86,2 millones de cabezas en enero de 2026, lo que representa una caída del 8,6% en el stock de vacas de carne desde el año 2020.

A la problemática climática se añadieron restricciones sanitarias aplicadas a la importación de ganado proveniente de México, debido a la detección del “gusano barrenador del ganado”. Aunque el gobierno de Trump defendió la medida como vital para frenar la plaga, reconoció que esto limitó la disponibilidad de animales en los feedlots, agravando la carestía.
El impacto directo en el bolsillo del consumidor se reflejó en diciembre de 2025, cuando el precio promedio de la carne molida escaló hasta los 6,69 dólares por libra, registrando el valor más alto en la historia de las estadísticas nacionales.
Frente a este escenario, donde Estados Unidos se posiciona como el principal consumidor global de carne vacuna por volumen, la autorización para el ingreso de las 80.000 toneladas de recortes magros argentinos busca equilibrar el mercado. Al respecto, el canciller argentino, Pablo Quirno, manifestó su satisfacción a través de un mensaje oficial:
“Tal como anticipamos, se acaba de publicar la Decisión Presidencial de los Estados Unidos que otorga a la Argentina 80.000 toneladas adicionales de carne, que se suman a las 20.000 ya vigentes. Esto permite incrementar en cerca de USD 800 millones las exportaciones argentinas”
.
Estimaciones del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (Consorcio ABC) indican que, previo a este anuncio, las ventas hacia el país norteamericano alcanzaban las 45.000 toneladas por un valor de 345 millones de dólares. Con el nuevo cupo, las proyecciones sugieren que el flujo de divisas para Argentina por exportaciones cárnicas a dicho destino podría superar los 700 millones de dólares en el presente año.
Fuente: Fuente