El mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, declaró este lunes que el general Dan Caine, actual jefe del Estado Mayor Conjunto, considera que cualquier acción bélica que se emprenda contra la nación de Irán resultaría en una victoria sencilla. Según el jefe de Estado, la perspectiva del alto mando es que un posible enfrentamiento sería «algo fácil de ganar».
No obstante, estas afirmaciones contrastan con lo que el general Caine habría manifestado en sesiones privadas dentro de la Casa Blanca. Fuentes cercanas a las deliberaciones internas del gobierno indican que el general ha mantenido una postura mucho más reservada y cautelosa ante el presidente y otros asesores de seguridad nacional.
Advertencias sobre riesgos y bajas militares
En lugar de una victoria simple, el general Dan Caine habría explicado que, si bien Estados Unidos ha desplegado fuerzas en Medio Oriente para ataques de baja o mediana intensidad, existe un riesgo potencialmente alto de sufrir bajas estadounidenses. Asimismo, el alto oficial advirtió que una campaña de este tipo impactaría negativamente en las reservas de armamento del país. Durante estas reuniones, Caine enfatizó que las operaciones evaluadas contra Irán conllevan una complejidad muy superior a la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, ocurrida el mes pasado.
Esta disparidad entre las palabras de Trump y los informes técnicos evidencia el delicado equilibrio que debe mantener el principal asesor militar. Su función es presentar al comandante en jefe diversas alternativas estratégicas con sus respectivos peligros y consecuencias, sin necesariamente imponer su visión personal. Hasta el momento, un vocero del Estado Mayor Conjunto evitó pronunciarse sobre las publicaciones del mandatario.
Estrategias de ataque y objetivos clave
Las declaraciones de Donald Trump en redes sociales parecen derivar de recientes informaciones sobre las tácticas militares que se contemplan si Teherán no abandona su programa nuclear. Se ha planteado que, si la diplomacia o ataques iniciales focalizados fallan, se consideraría una ofensiva de mayor escala en los próximos meses para forzar un cambio de régimen.
Aunque no se ha ratificado una resolución definitiva, el presidente se inclina por realizar una incursión inicial en los próximos días. El objetivo es enviar un mensaje claro a los líderes iraníes sobre la necesidad de renunciar a sus capacidades atómicas. Los blancos bajo estudio incluyen:
- La sede central del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
- Diversas instalaciones de desarrollo nuclear.
- Activos estratégicos de su programa de misiles balísticos.
El factor de liderazgo militar
En caso de que Teherán no modifique su postura, Trump sugirió a su círculo cercano la posibilidad de un ataque militar a finales de este año para deponer al ayatolá Alí Jamenei, líder supremo del país persa.
«El general Caine, como todos nosotros, no querría ver una Guerra pero, si se toma la decisión de ir contra Irán a nivel Militar, su opinión es que será algo fácil de ganar», sostuvo el mandatario en su mensaje.
El presidente también hizo alusión a la experiencia de Caine, a quien llama por el apodo de «Razin», destacando su participación en la operación Martillo de Medianoche. Dicha misión consistió en ataques ejecutados por bombarderos B-2 estadounidenses en junio pasado contra tres complejos nucleares iraníes.
«Razin Caine es un Gran Combatiente y representa a las Fuerzas Armadas más Poderosas del Mundo. No ha hablado de no hacer lo de Irán, ni siquiera de los falsos ataques limitados sobre los que he estado leyendo, solo sabe una cosa, cómo GANAR y, si se lo ordenan, estará a la cabeza», añadió Trump.
Última oportunidad diplomática en Ginebra
A pesar de la retórica agresiva, en reuniones operativas como la del pasado miércoles en la sala de crisis de la Casa Blanca, el general Caine se ha limitado a exponer las capacidades tácticas del ejército sin abogar por una política exterior específica. Se espera que negociadores de ambos países se reúnan en Ginebra este jueves, en lo que se perfila como el último intento para evitar un conflicto armado.
Trump fue enfático al recordar quién tiene la última palabra:
«Soy yo quien toma la decisión. Preferiría tener un Acuerdo que no tenerlo, pero, si no llegamos a un Acuerdo, será un día muy malo para ese País», sentenció.
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