En una reciente declaración que eleva al máximo la tensión internacional, el mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, ha ratificado este lunes su postura frente a Irán. El líder estadounidense recordó que el ultimátum impuesto a la nación persa finaliza este martes y advirtió que el territorio iraní podría enfrentar una destrucción total de forma inminente.
La amenaza de una ofensiva total
Durante una comparecencia ante la prensa en Washington, Trump fue enfático sobre las posibles consecuencias militares si no se cumplen sus exigencias, específicamente la reapertura del estrecho de Ormuz.
«El país entero puede ser arrasado en una noche y podría ser la de mañana», afirmó el presidente ante los medios de comunicación.
El jefe de Estado detalló que ya existe una estrategia militar definida para ejecutar estas acciones. Trump aseguró que la capacidad bélica de sus fuerzas armadas es suficiente para neutralizar los puntos estratégicos del país asiático en cuestión de horas. Según sus palabras, el objetivo principal sería la infraestructura de transporte y energía:
«Tenemos un plan que cuenta con el poder de nuestros ejércitos. Para las 24.00 en punto cada puente de Irán estará arrasado. Cada central nuclear estará inoperativa, en llamas, con explosiones y jamás podrá volver a ser utilizada», sentenció el mandatario.
Control estratégico del estrecho de Ormuz
La administración estadounidense ha señalado que garantizar el tránsito por el estrecho de Ormuz es una prioridad absoluta. Ante la posibilidad de que Irán intente establecer cobros de peaje a los buques que circulan por la zona, Trump mostró una postura desafiante, sugiriendo que, tras una victoria militar, dicho control administrativo debería recaer en manos estadounidenses.
«Mejor lo hago yo que permitir que lo hagan ellos», comentó el presidente al respecto, añadiendo como justificación que «hemos ganado».
Respuesta a las acusaciones de crímenes de guerra
Al ser consultado sobre si estos ataques masivos podrían ser catalogados como crímenes de guerra, Donald Trump desestimó las críticas argumentando que la propia población iraní desea un cambio. El presidente afirmó poseer informes de inteligencia que respaldan su visión.
«Los iraníes dicen, y tenemos muchos mensajes interceptados, ‘por favor, seguid bombardeando’ y las bombas caen al lado de sus casas (…). Todo lo que os puedo decir es que quieren libertad», manifestó Trump.
Escalada militar y advertencias del Departamento de Defensa
El actual Secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien también estuvo presente en la rueda de prensa, reforzó el mensaje presidencial. Hegseth instó a las autoridades iraníes a tomar una decisión rápida ante la seriedad del ultimátum, mencionando como advertencia los casos de Qasem Soleimani, Nicolás Maduro y Jomeini (en referencia al fallecido líder Alí Jamenei, quien murió el pasado 28 de febrero durante el inicio de las operaciones militares).
El secretario destacó que las incursiones aéreas sobre suelo iraní están en aumento:
- Hegseth reportó que el volumen de ataques de este lunes ha sido el más alto desde el inicio de la operación.
- Se prevé que la intensidad de los bombardeos se incremente aún más para la jornada del martes.
- El objetivo es forzar un acuerdo antes de que expire el plazo establecido.
Críticas a la falta de apoyo de los aliados tradicionales
En un tono crítico, Trump aprovechó la oportunidad para cuestionar a sus aliados históricos, incluyendo a los miembros de la OTAN, Japón y Corea del Sur, por no involucrarse directamente en la ofensiva aérea.
El mandatario reprochó que estos países no solo evitaron ayudar, sino que obstaculizaron las operaciones al negar el uso de sus pistas de aterrizaje. Trump vinculó esta falta de cooperación con disputas territoriales previas: «todo comenzó con Groenlandia. Queremos Groenlandia. No quieren dárnosla», afirmó.
Comparativa de apoyo internacional
Finalmente, el presidente comparó la actitud de los aliados europeos y asiáticos con la de las naciones del Golfo. Destacó la disposición de Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, aunque no dejó pasar la oportunidad de señalar incidentes con estos últimos.
Respecto a Kuwait, Trump recordó que han derribado tres aeronaves estadounidenses y cuestionó la eficiencia con la que operan los sistemas de defensa Patriot suministrados por Estados Unidos. Asimismo, insistió en que la presencia de 50.000 militares en Japón y 45.000 en Corea del Sur es necesaria para protegerlos de Corea del Norte, criticando de paso la gestión de administraciones anteriores sobre el armamento nuclear de Kim Jong Un.
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