El mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, ha enviado un contundente recordatorio este sábado a los líderes de Irán, señalando que el plazo otorgado a Teherán para cumplir con sus exigencias está a tan solo dos días de expirar. La advertencia se centra en la necesidad de que el país persa proceda con la reapertura total del estratégico estrecho de Ormuz o, en su defecto, concrete un pacto que ponga fin a las hostilidades bélicas.
A través de una publicación realizada en su plataforma Truth Social, el jefe de Estado estadounidense subrayó que el tiempo de negociación se agota rápidamente. Trump fue enfático al declarar lo siguiente:
«¿Recordáis cuando di a Irán diez días para pactar un acuerdo o abrir el estrecho de Ormuz? Pues el tiempo se acaba: quedan 48 horas antes de que desencadene el infierno sobre ellos»
. Con estas palabras, el presidente refuerza la presión sobre el régimen iraní tras el ultimátum de diez días que planteó originalmente.
Un mensaje con tintes religiosos
La comunicación emitida por Trump este sábado ha generado impacto no solo por su contenido político, sino por el marcado tono religioso que ha decidido emplear. Además de su ya habitual advertencia sobre la posibilidad de «desencadenar el Infierno», el mandatario estadounidense ha vinculado su postura con la celebración de la Semana Santa. El mensaje concluyó de manera solemne con la frase «Gloria a Dios», elevando la tensión diplomática a un plano de retórica mística.
Esta nueva escalada de amenazas ocurre tras una semana de gestiones diplomáticas en las que Irán ha rechazado formalmente la firma de un cese al fuego de carácter temporal con la administración de Estados Unidos. Sin embargo, no se han cerrado todas las puertas a la diplomacia; este mismo sábado, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, aclaró que su gobierno mantiene la disposición de negociar un desenlace que sea «definitivo y duradero» para la crisis actual.
Fuente: Fuente