Temblor de magnitud 4.2 sacude Quillagua en la madrugada del lunes

Un movimiento telúrico de magnitud 4.2 se registró en territorio chileno durante la madrugada de este lunes 25 de mayo de 2026. El evento ocurrió exactamente a las 03:12 horas, conforme al horario local, y su epicentro fue localizado en las cercanías de la ciudad de Quillagua. De acuerdo con los reportes preliminares del Centro Sismológico Nacional (CSN), el hipocentro se situó a una profundidad de 20 kilómetros, aproximadamente a 63 kilómetros del centro urbano de dicha localidad.

El CSN precisó que las coordenadas exactas del punto de origen del sismo fueron -21.42 grados de latitud y -70.09 grados de longitud. Las autoridades recuerdan a la ciudadanía que, ante cualquier eventualidad de esta naturaleza, es indispensable recurrir únicamente a fuentes oficiales de información para evitar la propagación de rumores o noticias falsas.

Tras experimentar un terremoto, se recomienda inspeccionar el hogar para detectar posibles daños estructurales. Asimismo, el uso del teléfono móvil debe limitarse a situaciones de emergencia para no saturar las líneas telefónicas. Se advierte que no se deben encender cerillos ni velas hasta tener la certeza de que no existen fugas de gas. Es relevante señalar que, posterior a un evento sísmico de importancia, es frecuente la ocurrencia de réplicas, por lo que se insta a mantener la alerta.

Dado que un sismo puede presentarse en cualquier momento, la preparación es clave. Las medidas recomendadas incluyen: elaborar un plan de protección civil, llevar a cabo simulacros de evacuación, identificar las zonas de seguridad dentro del hogar, la escuela o el lugar de trabajo, y preparar una mochila de emergencia con suministros básicos. Durante un movimiento telúrico, es fundamental conservar la calma y ubicarse en un sitio seguro, alejado de objetos que puedan desprenderse. No se deben utilizar los ascensores, ni permanecer en la caja de las escaleras o bajo el marco de una puerta. Quienes se encuentren dentro de un automóvil deben estacionarse y alejarse de edificios, árboles y postes eléctricos. Si se está en la costa, es necesario abandonar la playa y dirigirse a zonas elevadas ante la eventualidad de un tsunami. Para las personas en silla de ruedas que no puedan desplazarse, se aconseja frenar las ruedas y proteger la cabeza y el cuello con los brazos.

Chile: un territorio en constante movimiento sísmico

La nación sudamericana es reconocida como una de las zonas con mayor actividad sísmica del planeta. Esta característica obedece a su ubicación geográfica y geotectónica, ya que se asienta sobre una de las regiones de mayor liberación de energía, producto de la convergencia permanente entre la Placa de Nazca y la Placa Sudamericana, en lo que se conoce como zona de subducción.

Adicionalmente, el país está emplazado dentro del denominado Anillo o Cinturón de Fuego del Pacífico, la región del mundo que concentra la mayor cantidad de volcanes y sismos. Este cinturón reúne aproximadamente el 75% de los volcanes activos del mundo, sumando más de 450 estructuras volcánicas. Es también el escenario del 90% de la actividad sísmica global y del 81% de los terremotos más potentes jamás registrados.

De acuerdo con información del Departamento de Gestión de Riesgos en Emergencias y Desastres, solo en Chile se ha producido el 50% de todos los tsunamis de los que se tiene registro en el mundo. El Anillo de Fuego se extiende a lo largo de toda la costa del Pacífico, comenzando en Chile, pasando por Centroamérica, México y Estados Unidos, continuando por las Islas Aleutianas, para luego descender por las costas de Rusia, Japón, Taiwán y Filipinas, hasta alcanzar Nueva Zelanda.

Entre los volcanes más destacados de esta región, que han provocado erupciones de gran magnitud con consecuencias globales, se encuentran el Krakatoa en Indonesia, el Monte Fuji en Japón, el Monte Santa Elena en Estados Unidos, el Chichón en México y el Nevado del Ruiz en Colombia. Cada vez que ocurre un sismo o erupción relevante en esta zona, resurge el temor de que el Cinturón de Fuego se «active» y genere una cadena de desastres. No obstante, los expertos aclaran que esto no es posible, ya que cada movimiento telúrico o actividad volcánica son, en su mayoría, independientes entre sí y no guardan una relación directa.

En 2010 ocurrió el sismo fuerte más reciente de Chile.
(Archivo Fotográfico y Digital de la Biblioteca Nacional de Chile)

El terremoto más mortífero en la historia de Chile

La noche del 24 de enero de 1939, Chile sufrió el terremoto más letal de su historia. Un sismo de magnitud 8.3 se percibió desde Valparaíso hasta Temuco, pero fueron las ciudades de Concepción y Chillán las que experimentaron los mayores daños. Este evento telúrico es conocido como el terremoto de Chillán, precisamente porque allí la destrucción fue más severa: más de la mitad de las edificaciones de la ciudad se derrumbaron.

Aunque se calculan alrededor de 30 mil muertos por el sismo, solo se identificaron a poco más de 5 mil victimas. (Archivo Fotográfico y Digital de la Biblioteca Nacional de Chile).

Como consecuencia del movimiento, se interrumpieron los servicios de electricidad, teléfono y telégrafo. El transporte colapsó, la estación de ferrocarril quedó en ruinas y la catástrofe generó una aguda escasez de alimentos y agua. El terremoto de Chillán de 1939 es la tragedia que más víctimas fatales ha cobrado en Chile. La cifra oficial de fallecidos es de 24 mil personas, aunque algunas estimaciones la elevan a cerca de 30 mil. No obstante, solo 5 mil 685 cuerpos fueron identificados.

Otros sismos históricos de gran magnitud

Además de los ya mencionados, la historia sísmica de Chile registra otros eventos de gran envergadura. De acuerdo con los archivos del CSN, se han documentado otros dos movimientos telúricos con magnitud superior a 8.5, ocurridos hace más de un siglo.

La madrugada del 8 de julio de 1730, un terremoto de 8.7 grados sacudió Valparaíso, cobrando la vida de aproximadamente 3 mil personas. Otro sismo, esta vez de 8.8 de magnitud, se sintió en Arica la noche del 16 de septiembre de 1615, el cual, sorprendentemente, no dejó víctimas fatales.

Asimismo, existen dos temblores adicionales que dejaron un saldo superior a los 2 mil decesos cada uno: el primero ocurrió la noche del 9 de mayo de 1877 en Iquique, con una magnitud de 8.5; y el segundo, la mañana del 8 de febrero de 1570, que alcanzó una magnitud de 8.3.

Fuente: Infobae

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