La historia del soldado Nazar Daletskyi es un relato que desafía las verdades más crudas del conflicto bélico actual. Luego de ser declarado oficialmente fallecido en mayo de 2023 durante la invasión rusa, el uniformado fue despedido con honores en el camposanto de su aldea natal, Velykyi Doroshiv. Este funeral se produjo tras una identificación por ADN que, según informaron las autoridades en su momento, era concluyente. Su progenitora, Nataliia Daletska, atravesó un duelo desgarrador de casi tres años por la pérdida de su único hijo, visitando su sepultura semanalmente y recibiendo una condecoración póstuma otorgada por las fuerzas armadas de su país.
La cronología del error comenzó en mayo de 2022, cuando Nazar perdió todo contacto con su familia tras intensos enfrentamientos. Inicialmente, Nataliia recibió una llamada anónima indicando que su hijo había sido capturado. No obstante, meses después, la versión institucional dio un giro drástico: el gobierno ucraniano le comunicó que el soldado había muerto el 17 de septiembre, coincidiendo con su cumpleaños, durante un ataque a un convoy en la región de Donetsk. La confirmación se basó en una prueba genética que presuntamente coincidía con la muestra de la madre.
Un entierro basado en una falsa certeza
Los restos entregados a la familia consistían en cenizas resguardadas en dos sacos, los cuales fueron sepultados junto a los restos del padre del militar. Aquel sepelio estuvo cargado de una profunda atmósfera de desolación y desconcierto. Nataliia Daletska recuerda el evento como un momento nublado por la tristeza, rodeada de vecinos y sacerdotes, mientras un uniforme militar cubría lo que creían eran los restos de su hijo. Ante la evidencia científica presentada, la madre se resignó en aquel momento afirmando:
“Si el ADN coincide, entonces traeremos a Nazar de vuelta”
.
Casi tres años después de aquel funeral, la familia recibió noticias que parecían imposibles. Dos combatientes recientemente liberados de prisiones en Rusia afirmaron haber compartido cautiverio con un hombre que coincidía con la descripción de Nazar. Poco tiempo después, una llamada telefónica confirmó el milagro: el soldado había sido parte de un intercambio de prisioneros y ya se encontraba en suelo ucraniano. El conmovedor instante en que la madre escuchó nuevamente la voz de su hijo fue capturado en video por un funcionario. Entre lágrimas, ella solo atinó a preguntar:
“¿Tienes brazos, piernas? ¿Todo está en su sitio?”
. El registro audiovisual se volvió viral rápidamente, simbolizando una luz de esperanza para una nación golpeada por la violencia.

Actualmente, Nazar se encuentra debilitado y bajo supervisión médica constante. Al principio, no lograba comprender la reacción de asombro de los voluntarios que lo asistieron al llegar. Fue solo al conversar con su madre que entendió la magnitud del error administrativo: para el Estado y su propia familia, él ya no pertenecía al mundo de los vivos y su identidad legal había sido revocada.
“En los papeles, ya no existo”
, manifestó el soldado, quien ahora enfrenta un proceso judicial para recuperar su estatus como ciudadano civil.
Por otro lado, la madre de 72 años ha sufrido secuelas físicas y emocionales permanentes debido al prolongado duelo. Durante estos años de incertidumbre, enfrentó múltiples hospitalizaciones y crisis de hipertensión arterial. Aunque el reencuentro ha traído alegría, ella reconoce que el daño a su salud es irreversible y que el trauma de haber llorado ante una tumba equivocada dejará una huella eterna en su vida.

Consecuencias de un sistema colapsado por la guerra
Tras la confirmación de su supervivencia, la familia procedió a retirar la fotografía de Nazar del memorial de combatientes caídos en su aldea y eliminó las publicaciones de redes sociales que hacían referencia a su funeral. Nataliia ahora se dedica a organizar el retorno a casa de su hijo, preparando sus comidas predilectas y anhelando el abrazo que le fue negado durante casi cuatro años.
Este caso pone de manifiesto cómo el conflicto ha saturado los sistemas de identificación en Ucrania. Reportes oficiales indican que existen más de 90.000 personas desaparecidas, en su mayoría personal militar. Con las morgues al límite de su capacidad, los resultados de ADN suelen presentar retrasos de meses. Si bien este es el primer caso documentado donde un soldado “regresa a la vida” tras ser enterrado, en cada intercambio de prisioneros suelen aparecer nombres de individuos que previamente figuraban en las listas de fallecidos.

El grave error en la identificación de los restos de Nazar ha motivado la apertura de una investigación formal por parte de las autoridades competentes. El cuerpo que permanecía en el cementerio de Velykyi Doroshiv fue exhumado y trasladado a un laboratorio para nuevos peritajes. El objetivo ahora es determinar la verdadera identidad de la persona que fue sepultada bajo el nombre de Daletskyi, mientras otras familias mantienen la esperanza de recibir noticias de sus seres queridos.
Como reflexión final, la madre de Nazar expresó un deseo compartido por miles de compatriotas:
“Deseo que más familias reciban llamadas como la nuestra y que más personas regresen a casa”
.
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