Cuando Mojtaba Khamenei asumió como líder supremo de la República Islámica, prácticamente ningún ciudadano iraní conocía su rostro o su voz. Seis meses después, la situación no ha variado: la máxima autoridad política y religiosa de Irán continúa sin mostrarse en público desde su designación. No solo ha evitado las apariciones, sino que tampoco ha publicado vídeos ni grabaciones de audio durante un conflicto bélico que ya supera los seis meses y en medio de una severa crisis económica que azota al país.
El nuevo líder tampoco estuvo presente en los multitudinarios funerales de su predecesor y padre, Alí Khamenei, celebrados en julio. Las exequias se prolongaron durante seis jornadas y congregaron a millones de personas.
Mojtaba Khamenei, de 56 años, fue designado líder supremo el 8 de marzo, tras la muerte de su padre ocurrida el 28 de febrero en un ataque atribuido a Israel y Estados Unidos, el mismo día en que estalló la guerra que aún continúa.
Desde su nombramiento, ha emitido 21 comunicados. Al principio eran leídos por presentadores de televisión; más tarde, publicados en plataformas como X o Telegram. Los mensajes abordan festividades religiosas, la guerra o la situación económica, pero el líder sigue siendo una figura enigmática y desconocida para la mayoría de los iraníes.

Antes de ser nombrado, apenas se sabía algo de Khamenei, pues el clérigo mantuvo un perfil bajo pese a desempeñar un rol relevante en la oficina de su padre, quien gobernó Irán durante 36 años.
El misterio de la ausencia pública
Su falta de apariciones, justificada por las autoridades iraníes como una medida de seguridad, ha disparado las especulaciones sobre su estado de salud. Se dice que sufrió heridas en el ataque que acabó con la vida de su padre, su esposa y una sobrina.
Entre los analistas crece la idea de que Khamenei no posee el mismo poder ni control que su padre, Alí Khamenei, quien gobernó la República Islámica con mano firme durante casi cuatro décadas.
Analistas como Raffaele Mauriello señalan que el liderazgo en Irán es ahora más colegiado que antes, y que la voz de Khamenei es solo una más entre las varias que rigen el país, funcionando por consenso.
“Los Guardianes de la Revolución es posiblemente el sector más importante en Irán en estos momentos”, afirma Mauriello, quien residió varios años en el país persa, aunque aclara que eso no implica un poder absoluto.

Las autoridades iraníes han reconocido que Khamenei sufrió heridas durante la guerra, pero las califican como leves y aseguran que ya se ha recuperado, que mantiene el control del país y que tiene la última palabra en las decisiones clave.
A inicios de agosto, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, se reunió con Khamenei en un encuentro que, según el mandatario, se extendió por siete horas.
“Una persona que puede sentarse y debatir durante siete horas no puede ser alguien con problemas de salud”, dijo Pezeshkian sobre la larga reunión con el líder supremo.
Los nombramientos que marcan el rumbo
Hasta ahora, la decisión más trascendental que se le atribuye a Khamenei es la renovación de la cúpula militar de la República Islámica, que incluyó el nombramiento de siete altos cargos.
Entre ellos destaca la designación de Mohsen Rezaei como nuevo secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Rezaei es un veterano comandante que lideró la Guardia Revolucionaria durante la guerra con Irak en los años 80.

También resalta la elección de Hossein Taeb como jefe de la milicia islámica Basij, un cuerpo paramilitar de voluntarios encargado, entre otras funciones, de la seguridad interna y de enfrentar las protestas populares.
Según los analistas, estos nombramientos buscan, por un lado, preparar al país para una guerra prolongada contra Estados Unidos y, por otro, controlar la situación interna para evitar o contener nuevas manifestaciones contra la República Islámica.
Mientras tanto, el clérigo que decidirá el destino de la República Islámica y posiblemente el de Oriente Medio en los próximos años solo ha sido visto en enormes carteles que muestran su retrato, ya sea solo o junto a su padre asesinado, Alí Khamenei, y el fundador de la República Islámica, Ruholá Jomeiní.
Fuente: Infobae