Este martes, el Gobierno de Reino Unido dio a conocer un nuevo paquete de medidas restrictivas contra la denominada flota fantasma de Rusia, el cual afectará a aproximadamente una veintena de embarcaciones y castigará a las navieras que suministran estos barcos petroleros. Con esta acción, Moscú busca evadir las sanciones impuestas al comercio de crudo.
Según un comunicado oficial del Ejecutivo liderado por Keir Starmer, estas sanciones están diseñadas para «asfixiar el esfuerzo bélico de Rusia en múltiples frentes». El texto añade que «las nuevas medidas apuntan directamente a la flota fantasma ilegal de Rusia y a las redes financieras utilizadas para eludir las sanciones occidentales y apoyar la adquisición de material militar».
En concreto, la presión se intensifica contra más de 20 petroleros y se estrecha el cerco sobre quienes presuntamente facilitan el comercio ilícito de petróleo ruso, incluyendo a aseguradoras marítimas y otros proveedores de servicios de transporte naval.
Londres también sancionará a varios buques de gas natural licuado (GNL) que Rusia adquirió recientemente para dar servicio al proyecto Arctic LNG 2, el cual ya estaba bajo sanciones previas.
Con este nuevo anuncio, el Reino Unido acumula medidas restrictivas contra más de 600 buques de la flota fantasma y embarcaciones rusas de GNL. Además, la medida viene acompañada de sanciones contra entidades que faciliten la venta de petroleros.
Las autoridades británicas señalan que la terminal Arctic LNG 2 exportó únicamente 1,3 millones de toneladas de GNL, a pesar de contar con una capacidad superior a 13,5 millones de toneladas anuales.
Adquisición de tecnología militar
Las sanciones también castigan a una empresa presuntamente vinculada a la Inteligencia militar rusa (GRU) que participa en la adquisición encubierta de tecnología occidental destinada a las fuerzas armadas rusas.
De esta forma, las medidas afectan a tres empresas y a diez oficiales del GRU sospechosos de obtener tecnología militar que Rusia necesita urgentemente para sus acciones bélicas en Ucrania.
Igualmente, se castiga a proveedores de terceros países que suministran equipamiento militar crítico a Rusia, ubicados en China, Tailandia y Turquía. También han sido incluidas varias organizaciones que ayudan a Rusia a eludir las sanciones financieras, entre ellas una entidad en Nigeria.
Esta nueva tanda de sanciones se produce mientras Starmer participa en la reunión de líderes del G7 en Évian, Francia, donde los dirigentes europeos buscan atraer al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para retomar el proceso de negociaciones entre Ucrania y Rusia con el objetivo de finalizar la guerra ordenada por el presidente ruso, Vladimir Putin.
«Estas sanciones apuntan a los buques, al dinero y a los actores que sostienen la economía de guerra de Rusia y que, a su vez, amenazan la seguridad europea», valoró el primer ministro británico, quien destacó el trabajo junto a los aliados del G7 para «elevar la presión sobre Putin y su círculo de colaboradores hasta que la maquinaria de guerra rusa sea detenida».
Fuente: Infobae