Refuerzan seguridad en Bani Walid por funeral de Saif al Islam Gadafi

La ciudad de Bani Walid se encuentra bajo un riguroso operativo de protección implementado por las autoridades de Libia con motivo de las honras fúnebres de Saif al Islam, el hijo del fallecido gobernante Muamar Gadafi. Este reforzamiento de la vigilancia surge tras el asesinato del dirigente, un suceso que ha disparado las alertas sobre la estabilidad política en la región y ha provocado múltiples peticiones de justicia. El ministro del Interior del Gobierno de Unidad Nacional, Imad Trabelsi, fue quien dispuso el incremento de los efectivos policiales para la ceremonia prevista para este viernes. Cabe destacar que Bani Walid es reconocida históricamente por su fidelidad al antiguo régimen gadafista y por ser uno de los últimos reductos de sus seguidores.

El ministro Trabelsi detalló que las unidades especiales del Ministerio del Interior trabajan de forma coordinada con la Fiscalía General para supervisar el caso. De acuerdo con un comunicado oficial emitido a través de plataformas digitales, el funcionario aseguró que las indagaciones continúan en marcha para dar con el paradero de los atacantes.

«Hemos emitido instrucciones a las autoridades especializadas del Ministerio del Interior en cooperación con la Fiscalía General para dar seguimiento al incidente y aún se están realizando investigaciones para descubrir su ropa y detener a los autores»

, manifestó el secretario de Estado, reforzando la intención de llevar el proceso ante la justicia.

El crimen que acabó con la vida de Saif al Islam se produjo el pasado martes. Su representante legal, Abdulá Ozman Abdurrahim, confirmó que un comando integrado por cuatro sujetos armados e identificados irrumpió en la vivienda del fallecido localizada en Zintan, al suroeste de la capital, Trípoli, para perpetrar el homicidio. Ante la gravedad del hecho, el abogado ha solicitado formalmente que se inicie una investigación de carácter internacional para esclarecer los pormenores del asalto y garantizar un proceso transparente que determine las responsabilidades de este acto violento.

Reacciones del Gobierno y advertencias sobre la estabilidad

Por su parte, el jefe del Gobierno de Unidad Nacional, Abdul Hamid Dbeibé, se pronunció de manera contundente desde la sede gubernamental. El mandatario enfatizó que este tipo de actos violentos atentan contra la paz nacional.

«la muerte del hijo de Gadafi sirve como recordatorio de que la sangre libia, sea de quien sea su dueño, sigue siendo una línea roja que no puede tomarse a la ligera»

, sentenció Dbeibé. El primer ministro también advirtió que estos asesinatos «profundizan en la división y llenan de heridas la memoria nacional», instando a la ciudadanía a confiar en las instituciones estatales para evitar que se imponga el ciclo de la venganza.

La trayectoria de Saif al Islam estuvo marcada por el ascenso y caída de su padre, Muamar Gadafi, quien perdió la vida en octubre de 2011 durante la denominada ‘Primavera Árabe’. Considerado en su momento como el heredero natural del poder en Libia, Saif enfrentó un complejo proceso judicial que culminó con una sentencia a muerte por crímenes de guerra. No obstante, en el año 2017 recuperó su libertad tras haber pasado seis años en cautiverio, gracias a una milicia vinculada al Ejército Nacional Libio de Jalifa Haftar, medida que fue motivo de fuerte fricción entre el Parlamento de Tobruk y el gobierno de Trípoli.

Además de sus problemas legales internos, el hijo de Gadafi era objeto de una orden de captura vigente por parte del Tribunal Penal Internacional (TPI), bajo cargos de supuestos crímenes de lesa humanidad. En el ámbito político, su figura volvió a cobrar relevancia en 2021 cuando intentó postularse a la presidencia de la República, un proceso electoral que finalmente fue cancelado sin que hasta la fecha se haya establecido un nuevo calendario de votación. Actualmente, el territorio libio permanece fracturado entre dos administraciones rivales debido a la polarización política y la suspensión de los comicios.

Ante el clima de tensión, las instituciones de seguridad y el poder judicial han pactado una estrategia de colaboración para prevenir nuevos brotes de violencia que pongan en riesgo la reconciliación nacional. La fragmentación del Estado y la pugna entre facciones enfrentadas complican el escenario actual. El despliegue en Bani Walid busca precisamente contener cualquier altercado durante el último adiós al líder político, mientras se recolectan evidencias sobre el ataque en Zintan para llevar a los culpables ante la justicia y evitar obstáculos en el proceso de paz.

La muerte de esta figura clave ha reabierto el debate sobre la herencia del gadafismo y la efectividad de las instituciones libias en diversas regiones. La exigencia de una intervención internacional por parte del jurista Abdurrahim pone de manifiesto la desconfianza existente hacia los mecanismos de justicia domésticos, una tendencia que ha marcado la agenda judicial y política del país durante sus años de mayor inestabilidad institucional y enfrentamientos por el poder.

Finalmente, con el operativo de seguridad plenamente operativo en Bani Walid para el sepelio de este viernes, la mirada nacional permanece sobre el desarrollo de las investigaciones y las diligencias de la Fiscalía. El desenlace de este caso será determinante para medir la capacidad de respuesta de un Estado cuya legitimidad y autoridad siguen siendo objeto de intensas disputas entre diversos grupos de poder en Libia.

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