La fabricación global de cocaína alcanzó niveles sin precedentes al superar las 3.700 toneladas en 2023, lo que representa un incremento del 34% respecto a las cifras de 2022. Este fenómeno ha sido impulsado principalmente por el crecimiento de los cultivos y la tecnificación de los procesos ilícitos en Colombia, según detalló la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (Jife) en su informe anual presentado en Viena, Austria, el pasado jueves 26 de febrero.
De acuerdo con el organismo internacional, el mercado de esta sustancia es actualmente el de mayor expansión entre todas las drogas fiscalizadas. Este escenario posiciona a Sudamérica, y específicamente al territorio colombiano, como el núcleo de un proceso que está transformando radicalmente las dinámicas de oferta, demanda y rutas de tráfico a escala planetaria.
El papel determinante de Colombia en la producción
La Jife, entidad autónoma y cuasi judicial dentro del marco de las Naciones Unidas, sostiene que la mayor responsabilidad en el aumento de la oferta recae en el panorama actual de Colombia. Durante el 2023, la nación registró un incremento paralelo en dos frentes críticos: la extensión de las áreas destinadas a cultivos ilícitos de coca y la eficiencia operativa de los laboratorios clandestinos para producir clorhidrato de cocaína de alta pureza para el mercado externo.

Este doble fortalecimiento operativo consolida a Colombia como el abastecedor primordial del estupefaciente en el mundo. El reporte enfatiza que esta transformación no se limita a un aumento de volumen, sino que el mercado internacional
“se ha diversificado y es más global”
, dejando atrás los modelos focalizados para instaurar una red logística que se adapta con agilidad a las necesidades del consumo internacional.
Expansión hacia nuevos horizontes: África y Asia
La bonanza productiva en Sudamérica ha generado un desplazamiento del consumo hacia áreas que previamente se consideraban periféricas. África y Asia muestran ahora señales inequívocas de incremento en el uso de la droga. Basándose en estimaciones de la ONU, la Jife señala que el número de usuarios de cocaína a nivel mundial pasó de 17 millones a 25 millones entre 2013 y 2023.
El impacto en la salud pública ya es visible en estas regiones:
- En África Occidental, Central y Austral, al menos 4.700 individuos han requerido tratamiento especializado por trastornos derivados del consumo de cocaína.
- Las incautaciones en el continente africano se dispararon un 48% durante el transcurso de 2023.
- En el sur de Asia, se han detectado métodos sofisticados de ocultamiento, incluyendo la alteración química de la sustancia para evadir radares o su fusión con materiales como textiles y plásticos.
Europa y la situación crítica en Ecuador
A pesar de la apertura de nuevos mercados, Europa Occidental y Central se mantienen por quinto año consecutivo como el destino principal de los cargamentos, superando incluso a América del Norte. Los datos de la Jife revelan que entre enero de 2019 y junio de 2024 se decomisaron más de 1.826 toneladas de estupefacientes dirigidos a puertos europeos, de las cuales 1.487 toneladas (el 82%) correspondieron a cocaína.
El informe dedica un apartado alarmante a la situación en Ecuador. En 2024, las autoridades ecuatorianas incautaron más de 290 toneladas de cocaína, un 30% más que el año previo. Este auge del narcotráfico ha derivado en una crisis de inseguridad extrema: el país contabilizó 6.964 muertes violentas en 2024, estableciendo una tasa de 38,76 homicidios por cada 100.000 ciudadanos, una cifra que se ha quintuplicado en apenas un lustro debido a la pugna entre bandas locales y mafias transnacionales.

Nuevos focos de cultivo en Centroamérica
La Jife también manifestó su preocupación por el hallazgo de cultivos de arbusto de coca en Centroamérica. Un ejemplo es Honduras, donde en julio de 2025 se reportó el decomiso de aproximadamente 40.000 plantas de coca. Aunque estos datos no emanan de Colombia, reflejan la capacidad de las redes criminales para colonizar nuevos territorios con condiciones climáticas favorables.
Finalmente, la Junta advierte que la reconfiguración de las rutas y la diversificación de las zonas de siembra plantean desafíos inéditos para la fiscalización global de drogas, ratificando a la cocaína como la sustancia con el crecimiento más agresivo en el mercado ilícito contemporáneo.
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