Recompra de bonos, ‘necesaria’ al terminar los cinco años de gracia de la reestructuración hecha en pandemia

Ecuador se prepara para recomprar parte de los bonos 2030 y 2035 y emitir nuevos instrumentos soberanos. La estrategia de manejo de pasivos que emprende la Administración de Daniel Noboa se diferencia de la reestructuración de la deuda externa que se realizó en el 2020, durante el gobierno de Lenín Moreno.

Los instrumentos soberanos que ahora serán sujetos de reperfilamiento fueron emitidos en la transacción que se realizó en la pandemia del COVID-19.

Lenín Moreno anuncia que Ecuador alcanza mayoría para renegociar deuda en bonos

La ministra de Economía y Finanzas, Sariha Moya, enfatizó el viernes pasado que la operación actual tiene características diferentes a la reestructuración.

La negociación de 2020 se produjo en un momento crítico, cuando la pandemia paralizó a la economía y derrumbó los precios internacionales del crudo, reduciendo drásticamente los ingresos del país, poniendo en riesgo el pago de las obligaciones.

La transacción recibió tanto aplausos como críticas por parte de diferentes sectores.

Estuvieron en juego $ 17.375 millones de capital de bonos Global. Tras llegar a un acuerdo con la mayoría de los tenedores, el país cambió diez bonos vigentes por tres nuevos bonos, cuyos vencimientos se fijaron a los años 2030, 2035 y 2040; adicionalmente se emitió un bono para pagar intereses atrasados (PDI).

Entre los resultados conseguidos estuvo una reducción de capital (quita) de $ 1.540 millones, extensión de plazos (con los nuevos bonos), cambio de tasas de interés y un periodo de gracia de cinco años en el capital y alrededor de dos años en los pagos de intereses.

El país dejó de pagar temporalmente por bonos soberanos en lo que restó del 2020.

Considerando que en 2025 terminó el periodo de gracia de cinco años, en 2026 Ecuador debe pagar intereses y amortización de los bonos 2030 más otras obligaciones.

El reperfilamiento que está en marcha no suspenderá los pagos, sino que los “relajará” y se alargarán los plazos, según analistas consultados.

El Estado paga por adelantado a los inversionistas. No se considera un incumplimiento, sino una sustitución de deuda vieja por nueva para aliviar el flujo de caja. Además, a diferencia de la reestructuración, podría no implicar una quita de capital.

Según datos proporcionados por la ministra, los bonos 2030 ascienden a $ 3.000 millones.

Solo en enero de este año, sin tomar en cuenta lo que se logre con el reperfilamiento, se debían pagar alrededor de $ 900 millones por concepto de deuda interna y externa, de los cuales $ 400 millones corresponden a los bonos 2030, explicó.

El monto a pagar por esos papeles vence el 31 de enero. El Gobierno prevé concretar el reperfilamiento antes.

Las ofertas de recompra de los bonos 2030 y 2035 se recibirán hasta el 26 de enero. Una vez que Ecuador analice y acepte las propuestas de los inversionistas, se retirarán esos bonos y se emitirán nuevos instrumentos. Ahí se sabrá el monto, plazos y tasa de interés de los nuevos papeles.

Para la operación, el Gobierno trabaja con el Bank of America y el Citi Bank. La ministra de Finanzas recordó que en la última emisión de bonos que hizo Ecuador, en 2019, se obtuvo una tasa de interés de 10,75 %. Ese año el riesgo país no bajó de los 500 puntos.

Tomando en cuenta que en la actualidad el riesgo país fluctúa por debajo de las 500 unidades, Sariha Moya anticipó que se estima lograr una tasa de interés de “un dígito” (menor al 10 %).

Ecuador aprovecha caída del riesgo país para financiarse en el exterior

En el presupuesto general del Estado (PGE) de 2026 el Gobierno incluyó la emisión de bonos internacionales por $ 3.000 millones, en dos momentos: $ 1.000 millones en el tercer trimestre y $ 2.000 millones para el cuarto trimestre.

Los desembolsos de libre disponibilidad superan a los $ 2.983 millones que se proyecta recibir a través de multilaterales, según consta en el Plan de Anual de Endeudamiento.

El Ejecutivo adelantó los planes de emisión aprovechando la disminución sostenida que ha presentado el riesgo país, coincidiendo con la ventana que generalmente abren los inversionistas en enero, dijo Moya.

El saldo de deuda externa de Ecuador asciende a $ 48.454 millones, a octubre de 2025. De ese monto, el 29,6 % corresponde a bonos emitidos en los mercados internacionales por un total de $ 14.378 millones, según el boletín de deuda pública.

Para 2026, el perfil de pagos de capital e intereses de la deuda externa se estimó en $ 6.452 millones y para 2027 se calculó en $ 6.715 millones.

En el Plan de Reducción de Deuda Pública, que acompaña a la proforma de 2026, el Gobierno señala que “modificar dicha estructura podría eventualmente disminuir los niveles de pago en el mediano plazo, con plazos más altos o nuevas emisiones que afecten años no concentrados en el perfil de deuda actual”.

Criterios divididos
El anuncio de la recompra de bonos genera reacciones diversas entre economistas del país.

Ecuador no hubiera podido cumplir con los compromisos del 2026 si no salía a los mercados, ya organismos internacionales le han prestado bastante dinero y era difícil que le presten más

Ramiro Crespo, Analytica Securities
Para Andrés Albuja, CEO de la firma consultora AAA ALFA, aunque la operación busca generar confianza, la recompra revaloriza los bonos, lo que beneficia directamente a los tenedores, pero genera un perjuicio económico al Estado ecuatoriano.

Cree que el reperfilamiento es una estrategia para obtener liquidez inmediata, pero aumenta el costo financiero a largo plazo y no resuelve el problema de la deuda pública.

La recompra de bonos beneficia a los inversionistas, pero encarece la deuda para el país

Andrés Albuja, consultora AAA ALFA
Atribuye la necesidad de esta maniobra al aumento “insostenible” del gasto público durante el gobierno de Daniel Noboa, que se incrementó especialmente por los bonos sociales e incentivos otorgados en 2025 en un contexto electoral. “No existe el almuerzo gratis; la fiesta gratis no existe. Eso es lo que hay que concienciar. La recompra de bonos beneficia a los inversionistas, pero encarece la deuda para el país”, comenta.

Según Albuja, la dependencia de acreedores externos y la falta de disciplina macrofiscal están “asfixiando la liquidez”, lo que resulta en un crecimiento económico “paupérrimo” para el país.

Por su parte, Ramiro Crespo, presidente y CEO de Analytica Securities, destaca que el manejo de pasivos “es vital” para la estabilidad económica del país a mediano plazo, ya que en 2026 existe una alta concentración de pagos de capital y amortizaciones que el país no habría podido cumplir sin salir nuevamente al mercado.

La operación indica que el Gobierno está despertando nuevamente la confianza de los inversionistas internacionales. “Ecuador no hubiera podido cumplir con los compromisos del año 2026 si no salía a los mercados, porque ya los organismos internacionales le han prestado bastante dinero y era difícil que le presten más para cumplir estos compromisos”, observa.

Apunta que, irónicamente, la derrota del Gobierno en la consulta popular de noviembre ayudó a reducir el riesgo país, ya que eliminó la incertidumbre de elecciones inmediatas o una asamblea constituyente.

La recompra actual, dice, demuestra que el país tiene la intención de cumplir y busca mecanismos técnicos para refinanciar sus obligaciones sin caer en default.

En lo que coinciden los dos economistas es en que, dadas las obligaciones internas que acumula el Estado, los recursos que se liberen podrían no encaminarse en su totalidad a la inversión pública como anunció la ministra de Economía. (I)

FUENTE: EL UNIVERSO

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