El mandatario de transición de Siria, Ahmed Al Sharaa, tiene previsto un encuentro oficial este miércoles en Moscú con el líder ruso, Vladimir Putin. Esta cita representa la segunda ocasión en que ambos jefes de Estado se reúnen tras el colapso del gobierno de Bashar al-Assad.
A través de un comunicado oficial del Kremlin, se detalló que los gobernantes discutirán las perspectivas y el estado de los vínculos bilaterales en diversos sectores, además de analizar la coyuntura política actual en Medio Oriente.
El contacto previo entre Al Sharaa y Putin se registró en el mes de octubre. En aquel momento, los dos líderes resaltaron los
“lazos históricos”
que vinculan a sus naciones, omitiendo declaraciones sobre al-Assad, quien permanece en Rusia tras ser derrocado en diciembre de 2024.
Contexto militar y repliegue estratégico
La visita del líder sirio coincide con un periodo de incertidumbre militar, marcado por el traslado de equipamiento bélico ruso desde el aeródromo de Qamishli, en el noreste del territorio, hacia la base aérea de Hmeimim en la provincia de Latakia.
Recientemente, las fuerzas gubernamentales de Siria recobraron la autoridad sobre el noreste del país después de que las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) se replegaran. Este movimiento fue el resultado de un pacto de cese al fuego con Damasco que contempla la integración de las milicias kurdas en el sistema nacional.

Históricamente, Moscú fue el aliado fundamental del régimen de al-Assad, quien buscó refugio en suelo ruso luego de la ofensiva rebelde y yihadista comandada por Al Sharaa, exdirigente de Hayat Tahrir al Sham (HTS). Ahora, la administración rusa intenta preservar sus complejos militares y su influencia geopolítica en la región.
Este martes se completó la salida de los efectivos y equipos rusos del aeropuerto de Qamishli, instalación que controlaban en zona kurda desde el año 2019. Reportes desde el lugar confirmaron que
“la instalación amaneció sin banderas ni aviones rusos, luego de que el día anterior se observaran helicópteros, radares y carga militar”
.
Reconfiguración del control territorial
La salida de las tropas rusas se da en un escenario donde las facciones kurdas, que antes dominaban extensas áreas del norte y este de Siria, ceden ante el avance del Ejército sirio, que busca consolidar el control total del país.
Un representante militar sirio de la región de Hasakeh informó que
“las fuerzas rusas están retirando equipo pesado y armas del aeropuerto de Qamishli mediante aviones hacia la base de Hmeimim”
, ubicada en la zona costera mediterránea.

Fuentes de seguridad kurdas ratificaron que el último avión de Rusia ya ha partido. Por el momento, ni la dirigencia de las FDS ni el gobierno central en Damasco han emitido respuestas oficiales ante las consultas sobre este movimiento táctico.
Desde que Donald Trump ordenara la retirada de las fuerzas estadounidenses en 2019, los kurdos establecieron diálogos con el régimen sirio y con Rusia, país que actuó como una zona de contención frente a las fuerzas turcas. Actualmente, Moscú y la nueva administración de tendencia islamista en Siria trabajan en reconstruir sus lazos comerciales y militares.
El interés primordial del Kremlin radica en asegurar la operatividad de la base aérea de Hmeimim y la base naval de Tartus, sus únicos enclaves militares oficiales fuera del entorno postsoviético. En el transcurso de este mes, la administración local kurda aceptó su integración al nuevo gobierno central, manteniendo una tregua que expira a principios del próximo mes para definir los acuerdos finales de la fusión.
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