Pugna geopolítica: El impacto de EE. UU. sobre China en la región

Las directrices políticas y el enfoque estratégico de la segunda gestión de Donald Trump han transformado profundamente el panorama internacional, estableciendo límites claros pero también abriendo flancos para la República Popular China (RPC), el mayor competidor de Estados Unidos en el tablero global.

Bajo este nuevo marco, la Estrategia de Seguridad Nacional emitida en diciembre de 2025 reafirma la intención de Washington de acotar la presencia de potencias externas en el hemisferio occidental. Complementariamente, la Estrategia de Defensa Nacional de enero de 2026 determina que se bloqueará el acceso de la RPC a infraestructuras de doble uso y territorios estratégicos.

Resistencia en el eje Venezuela, Panamá y Honduras

Hasta el momento, las medidas estadounidenses han logrado posicionar a Pekín a la defensiva en naciones clave como Venezuela y Panamá, catalogando a la potencia asiática como un socio “tóxico” para los aliados de la Casa Blanca. No obstante, estas presiones no han logrado disolver los beneficios comerciales y políticos que impulsan la expansión china. Por el contrario, la imposición de aranceles y lo que se percibe como medidas “coercitivas” por parte de Estados Unidos podría incentivar a los países latinoamericanos a ver en la RPC una “alternativa” a Washington.

El Escudo de las Américas es una iniciativa multinacional de cooperación militar anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump durante una cumbre con líderes de países del hemisferio occidental

En el terreno diplomático, las victorias de Washington se consideran principalmente simbólicas. En Venezuela, a pesar de la detención de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, el chavismo retiene el mando a través de Delcy Rodríguez. Aunque China enfrentará dificultades en la compra directa de crudo y en la venta de equipamiento militar, la administración de Rodríguez no ha cortado los lazos comerciales ni ha desconocido la deuda pendiente que oscila entre los 7.000 y 10.000 millones de dólares, de un total de 100.000 millones otorgados por Pekín en las últimas dos décadas. Paradójicamente, sin sanciones petroleras, Caracas podría ser un aliado más estable para los chinos.

En el caso de Panamá, la salida de la empresa Hutchison de dos puertos estratégicos en el Canal fue respondida con firmeza por el gigante asiático. La empresa COSCO cesó operaciones en el puerto de Balboa y se suspendieron diversas inversiones chinas. A largo plazo, este enfriamiento económico podría forzar al gobierno de José Raúl Mulino y a los sectores empresariales locales a buscar un nuevo entendimiento con Pekín, aprovechando cualquier distracción de Washington en otros conflictos como el de Irán.

Por otro lado, en Honduras, el respaldo de Donald Trump fue determinante para el triunfo de Nasry Asfura, del Partido Nacional, en noviembre de 2025. Sin embargo, el nuevo mandatario aún no concreta su compromiso electoral de restablecer los vínculos diplomáticos con Taiwán.

En Panamá, aunque el gobierno expulsó a la empresa hongkonesa Hutchison de dos de los cinco puertos de la costa del Atlántico y del Pacífico del Canal, el gobierno chino está respondiendo con firmeza de maneras que podrían preservar gran parte de su presencia en el país

Colaboración militar y tecnológica: Entre gestos y conveniencias

En el ámbito de la defensa, países como Ecuador y Argentina han optado por evitar gestos que Washington considere provocadores, tales como hospedar a miembros del Ejército Popular de Liberación (EPL) en centros de formación locales. Pese a esto, la formación de oficiales en China y otros niveles de cooperación se mantienen vigentes. Si bien Chile y Argentina frenaron observatorios espaciales con potencial uso militar, la “Estación de Espacio Profundo” en Neuquén sigue bajo control operativo chino en suelo argentino, sin una fiscalización estatal continua.

En cuanto a la infraestructura digital, Estados Unidos ha presionado para excluir a China de las redes 5G y servicios en la nube. Incluso se aplicaron sanciones a funcionarios de Chile vinculados al proyecto de cable submarino entre Valparaíso y Hong Kong. La debilidad de Washington reside en su lentitud para ofrecer alternativas financieras y técnicas que compitan con los precios y productos de las firmas chinas.

La supremacía en commodities: Cobre, soja y litio

El control sobre los recursos naturales sigue siendo el fuerte de la RPC. Durante el último año, empresas de ese país adquirieron el 75 % del cobre chileno y el 93 % de la soja producida en Brasil. En Argentina, el gobierno de Javier Milei, a pesar de su alineación con Washington, ha fomentado las inversiones chinas en la industria del litio y ha incrementado las exportaciones agrícolas hacia Pekín para compensar la caída de las compras chinas a productores estadounidenses en 2025.

En el corto plazo, la decisión del gigante logístico chino COSCO de dejar de operar en el puerto panameño de Balboa, sumada a la instrucción de Pekín a sus empresas de suspender inversiones en Panamá, reducirá su presencia en el país

La influencia china se ha expandido también mediante la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), abarcando áreas como inteligencia artificial y ciberseguridad. En mayo de 2025, el Plan China-CELAC consolidó esta hoja de ruta, reforzada por el “Libro Blanco de Política” emitido por China en diciembre del mismo año. Mientras tanto, el recorte de programas educativos de Estados Unidos ha hecho que las becas chinas cobren mayor relevancia entre los profesionales de la región.

El reto del poder blando y la vulnerabilidad de Washington

La aparente alineación regional con Estados Unidos podría ocultar tensiones latentes. Los países que se han opuesto a las políticas de la Casa Blanca han enfrentado sanciones y aranceles, lo que ha generado un clima de prudencia pero no necesariamente de lealtad absoluta.

La “Estación de Espacio Profundo” en Neuquén, por ejemplo, sigue siendo operada por la RPC en territorio argentino, sin supervisión gubernamental permanente in situ

«Estados Unidos nunca pareció tan poderoso y nunca fue tan vulnerable al mismo tiempo.»

El escenario futuro es incierto. Un escalamiento de conflictos en Medio Oriente que dispare los precios de la energía y los alimentos podría erosionar el apoyo a Washington. Asimismo, un posible aislamiento de la administración actual frente a sus aliados en Europa y Asia, sumado a la inestabilidad política interna, dejaría el camino libre para que la República Popular China consolide su presencia en lo que antes se consideraba la esfera de influencia indiscutible de Estados Unidos.

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