A pesar del reciente preacuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, las aguas del estrecho de Ormuz continúan clasificadas como altamente riesgosas para la navegación comercial. Este lunes 15 de junio, organismos internacionales advirtieron que la transición hacia la normalidad operativa requerirá semanas, no días.
Desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero de 2026, la Organización Marítima Internacional (OMI) ha verificado al menos 46 ataques contra embarcaciones mercantes en el área y sus cercanías. La escalada ha afectado gravemente las cadenas de suministro globales y ha dejado a miles de marinos atrapados en el Golfo Pérsico.
El secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, calificó el acuerdo como un paso decisivo hacia la restauración de la seguridad en este corredor marítimo vital. Confirmó que el organismo trabaja con Estados miembro y socios para ejecutar un plan de evacuación de los marinos varados, aunque advirtió que su implementación requiere tiempo para garantizar condiciones adecuadas.
El sector naviero pide hechos, no declaraciones
A pesar del alivio inicial, la mayor organización patronal naviera mundial expresó cautela. Su jefe de seguridad señaló que las declaraciones de ambos beligerantes son “poco claras” y no aportan detalles sobre rutas seguras, cronogramas ni condiciones de tránsito. La organización, que representa aproximadamente el 60% de la flota mercante global, subrayó que sigue considerando “muy arriesgado” que los buques comiencen a transitar el estrecho en este momento.
El organismo sugirió que la reanudación del tráfico debería estar coordinada por un ente neutral, como las Naciones Unidas, para definir aspectos clave:
- Rutas habilitadas
- Separación del tráfico
- Secuenciación de salidas desde el Golfo Pérsico
- Procedimientos de información
- Protocolos de emergencia naval
Sin ese marco institucional, la apertura espontánea del corredor podría derivar en nuevos incidentes.
Minas, contradicciones y cerca de 600 buques a la espera
La presencia de minas en la zona mantiene en alerta a los operadores logísticos. El responsable de seguridad advirtió que esta amenaza persiste y que será imprescindible habilitar rutas libres de minas antes de autorizar el tránsito regular. Ambas partes del conflicto deberán ofrecer garantías creíbles para que el comercio pueda recuperar los niveles previos a la guerra.
Mientras tanto, cerca de 600 buques permanecen retenidos en el Golfo Pérsico, de los cuales aproximadamente 250 son petroleros. Todos buscan salir cuanto antes, pero la logística de una evacuación ordenada es compleja. El analista de marina mercante de la organización estimó que el proceso llevará varias semanas hasta que todos los navíos puedan dejar el área de forma segura. Si bien en los últimos días se registró un incremento en el número de embarcaciones que atravesaron el estrecho, los datos no indican aún un cambio estructural en la situación.

A esto se suma una contradicción pública entre Washington y Teherán respecto a las condiciones del acuerdo. Irán sostiene que cobrará una tasa a los buques que transiten el estrecho, mientras que el gobierno estadounidense asegura que el texto garantiza un Ormuz libre de peajes de forma permanente. Esta discrepancia, de no resolverse antes de la firma formal prevista para el viernes 20 de junio en Suiza, podría demorar aún más la reapertura efectiva del corredor.
Impacto sobre el comercio global y las cadenas de suministro
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos de tránsito más críticos del comercio internacional. Antes del inicio del conflicto, por este paso circulaba aproximadamente el 20% del petróleo mundial, además de volúmenes significativos de gas natural licuado y carga general. Su interrupción generó desvíos de rutas, demoras, encarecimiento de fletes y tensiones en el abastecimiento de mercados que dependen de ese corredor para sus importaciones energéticas e industriales.
La gradual reapertura, cuando ocurra, no implicará un retorno inmediato a la normalidad. Los operadores logísticos deberán evaluar condiciones de seguridad en tiempo real, renegociar coberturas de seguro marítimo y reprogramar calendarios de distribución que llevan meses alterados. La reconstrucción de la confianza operativa en la zona será un proceso progresivo que dependerá, en gran medida, de que el acuerdo político se traduzca en garantías tangibles sobre el terreno.
Fuente: Infobae