La grave crisis electoral que atraviesa Perú desde los comicios celebrados el pasado 12 de abril alcanzó un punto de inflexión este martes. El jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto, oficializó su dimisión irrevocable tras enfrentar severos cuestionamientos por las deficiencias logísticas y una creciente presión desde diversos sectores políticos.
A través de una misiva remitida a la presidencia de la Junta Nacional de Justicia (JNJ), el ahora exfuncionario argumentó que su retiro es una medida necesaria para intentar restablecer la legitimidad del proceso antes de la segunda vuelta presidencial. En el texto, Corvetto enfatizó su postura institucional:
“Considero necesario e impostergable renunciar (…) en el interés que se organice y ejecute la segunda vuelta en un contexto de mayor confianza ciudadana”
El clima de inestabilidad se ha visto alimentado por una serie de denuncias sobre presuntas irregularidades y señalamientos de fraude. Si bien hasta el momento no se han presentado pruebas definitivas que sustenten dichas acusaciones, el malestar social y la desconfianza en el sistema electoral han impedido que se consoliden con normalidad los resultados de la primera vuelta.
El origen del conflicto: la jornada del 12 de abril
Los problemas estructurales de esta crisis se remontan al día de la votación, el 12 de abril. Durante esa fecha, se registraron múltiples fallas en la cadena de suministros y distribución de materiales electorales, con un impacto crítico en la ciudad de Lima, que concentró la mayor cantidad de incidentes.
Entre los principales inconvenientes reportados se encuentran:
- La carencia de cédulas de votación y actas oficiales en diversos puntos.
- Falta de equipos técnicos necesarios para el procesamiento de datos.
- Retrasos extremos que imposibilitaron la instalación de mesas en los horarios establecidos.
Estas deficiencias provocaron que más de 52.000 ciudadanos no pudieran ejercer su derecho al sufragio en el horario regular, viéndose obligados a votar al día siguiente. Este hecho sin precedentes debilitó la imagen institucional de la ONPE y dio pie a la actual crisis de credibilidad.

Presión desde los partidos políticos
Tras la caótica jornada electoral, la figura de Piero Corvetto fue blanco de duras críticas. Diversos líderes políticos exigieron su salida inmediata, alegando que no existían garantías de transparencia para la etapa final de la elección.
Keiko Fujimori, lideresa de Fuerza Popular, fue una de las voces que solicitó públicamente la remoción del jefe de la ONPE antes del balotaje. A esta postura se sumó el excandidato Carlos Álvarez, quien no solo pidió su renuncia, sino que sugirió el inicio de una investigación penal por lo que calificó como “irregularidades gravísimas”.
Por su parte, Rafael López Aliaga, representante de Renovación Popular, escaló la denuncia al hablar abiertamente de un presunto fraude. López Aliaga sostuvo que la cifra de ciudadanos afectados por la imposibilidad de votar superaba el millón de personas, un dato que difiere considerablemente de los registros oficiales proporcionados por la autoridad electoral.

Investigaciones judiciales y medidas cautelares
La salida de Corvetto no lo exime de las responsabilidades legales. El Ministerio Público ha puesto en marcha una investigación preliminar bajo la presunción del delito de colusión en perjuicio del Estado, centrada específicamente en las contrataciones y la ejecución de la logística electoral.
Como parte de las diligencias fiscales, se ha solicitado que el exjefe de la ONPE entregue su pasaporte para asegurar su permanencia en el país mientras rinde testimonio. Ante esta situación, Corvetto ha manifestado su disposición para colaborar, permitiendo incluso el levantamiento del secreto de sus comunicaciones.
En concordancia con estas acciones, la Policía Nacional ha intensificado la vigilancia en las fronteras y terminales de salida de Perú, reflejando la seriedad con la que la justicia aborda las fallas operativas de los comicios.

Situación actual del conteo y resguardo institucional
Mientras se define la sucesión en la jefatura del organismo, la sede central de la ONPE en el Cercado de Lima permanece bajo un fuerte resguardo policial. Se han instalado cercos metálicos y controles estrictos de ingreso para prevenir incidentes ante las constantes movilizaciones de simpatizantes políticos.
En cuanto al procesamiento de los votos, el conteo final sigue su curso y ya supera el 93% de las actas escrutadas. A pesar del avance, el panorama para la segunda vuelta sigue envuelto en incertidumbre debido a la vacante en el liderazgo de la institución.
En su mensaje final de despedida, Corvetto instó a las autoridades de la Junta Nacional de Justicia a procesar su salida de manera inmediata, enfatizando que el país requiere señales de estabilidad institucional de cara a la etapa decisiva del calendario electoral.
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