Los gobiernos de Pakistán y Francia ratificaron este viernes su firme postura sobre la urgencia de aplicar integralmente el alto el fuego en Líbano, derivado del acuerdo entre Estados Unidos e Irán. En este contexto, Islamabad adelanta gestiones para servir como sede de futuras rondas de negociación que busquen consolidar el cese de la violencia, tras la tregua de dos semanas que se estableció recientemente.
El intercambio diplomático se produjo mediante una conversación telefónica entre el canciller paquistaní, Ishaq Dar, y su homólogo francés, Jean-Nöel Barrot. Ambos diplomáticos manifestaron su profunda inquietud por la inestabilidad en territorio libanés y enfatizaron que el cese de hostilidades debe hacerse extensivo a dicha nación de manera efectiva.
Preocupación por las violaciones al acuerdo
De acuerdo con el reporte oficial del Ministerio de Exteriores de Pakistán, durante el contacto institucional los ministros
«expresaron su preocupación por las graves violaciones del alto el fuego en Líbano y subrayaron la importancia de la plena implementación y el respeto del alto el fuego»
.
Por su parte, Jean-Nöel Barrot extendió un reconocimiento a la administración paquistaní por su gestión estratégica en la consecución de la tregua provisional. El representante galo reiteró el respaldo de Francia a las iniciativas lideradas por Islamabad que apunten «hacia una vía diplomática para una paz y estabilidad duraderas en la región».
Escalada bélica y contradicciones diplomáticas
Este reclamo internacional ocurre luego de que Israel ejecutara el pasado miércoles una de sus ofensivas más agresivas contra Líbano desde que inició el conflicto armado. Estos ataques coincidieron con la entrada en vigor del pacto entre Washington y Teherán, el cual, según la versión de Estados Unidos, no incluiría a suelo libanés, contradiciendo la versión inicial de Pakistán como país mediador.
Posteriormente, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, informó el jueves su intención de abrir canales de diálogo directo con el gobierno de Líbano. Según el mandatario, el objetivo sería establecer «relaciones pacíficas» y colaborar en la tarea de «desmantelar» a la organización chií Hezbolá, aunque los pormenores y la logística de estas conversaciones aún no han sido definidos por las partes involucradas.
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