Un grupo conformado por organizaciones opositoras nicaragüenses radicadas en el extranjero emitió una alerta este jueves sobre la posibilidad de que se afiance en Nicaragua lo que denominan un “régimen sin elecciones”, luego de que el mandatario Daniel Ortega planteara suprimir los procesos electorales. Mediante un comunicado conjunto, estas agrupaciones hicieron un llamado a la comunidad internacional, la Unión Europea, la OEA y el sistema de Naciones Unidas para que no reconozcan ni legitimen ninguna disposición que anule el derecho del pueblo nicaragüense a escoger a sus gobernantes, según información difundida por la agencia EFE.
El documento fue suscrito por la Concertación Democrática Nicaragüense, Unidad Nacional, Unión Democrática Renovadora y cinco plataformas adicionales. Se difundió luego de que Ortega, durante el aniversario 47 de la revolución sandinista, declarara:
“aquí no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos atrapar el gobierno, atrapar el poder”.
Según la declaración, estas palabras no son un mero gesto político interno sino una abolición efectiva del derecho a elegir a las autoridades, lo que consolida un régimen sin controles institucionales en Centroamérica.
De acuerdo con EFE, la coalición opositora dirigió su exhorto a los Estados miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), al Consejo Permanente y a la Secretaría General de la ONU, así como a las cancillerías de América Latina. El objetivo es que se activen y fortalezcan los mecanismos del sistema interamericano ante lo que consideran una ruptura del orden democrático.
Los firmantes recordaron que la OEA cuenta con instrumentos específicos para responder a crisis de esta índole.
“Su aplicación rigurosa es esencial” para evitar que en el corazón de Centroamérica se consolide un régimen sin elecciones, sin libertades y sin controles institucionales,
indicaron en el texto divulgado a medios y recogido por EFE.

Las medidas que reclama la oposición
El comunicado solicita a los gobiernos democráticos y órganos del sistema interamericano que adopten las medidas jurídicas y diplomáticas pertinentes, en línea con la Carta Democrática Interamericana. Se exige mantener el desconocimiento de cualquier acto orientado a suprimir el derecho del pueblo nicaragüense a elegir libremente a sus autoridades.
La declaración advierte que la crisis política nicaragüense va más allá del ámbito interno.
“La experiencia hemisférica demuestra que cuando el autoritarismo avanza sin una respuesta, aumentan la represión, el exilio, la migración forzada y se deteriora la seguridad democrática regional”.
Según los opositores, normalizar una dictadura permanente en Nicaragua tendría efectos directos en la estabilidad política, la gobernabilidad y la seguridad de todo el continente.
Entre las consecuencias mencionadas figuran un aumento del exilio, nuevas oleadas migratorias y el debilitamiento del compromiso hemisférico con la democracia y el Estado de derecho.
“Defender las elecciones libres en Nicaragua es defender la democracia en las Américas”,
subraya la declaración.

La respuesta del régimen de Ortega
La controversia se desató luego de que Ortega propusiera eliminar las elecciones, en medio de acusaciones de fraude que han marcado sus mandatos desde 2007. Como respuesta, el presidente de la Asamblea Nacional, el sandinista Gustavo Porras, aseguró que sí se realizarán comicios, aunque bajo un nuevo marco constitucional que, según él, blindaría el proceso ante injerencias extranjeras y “traidores a la patria”.
El documento suscrito por las organizaciones opositoras reitera que la crisis nicaragüense constituye un asunto de “legítimo interés hemisférico” y no un problema exclusivamente interno.
Las fuerzas opositoras consideran esencial una respuesta coordinada de la comunidad internacional.
“La abolición del derecho al voto en Nicaragua sentaría un precedente para la región”,
concluyó la coalición en su declaración, de acuerdo con la información de EFE.
Fuente: Infobae