La creciente tensión entre las autoridades del régimen talibán en Afganistán y el gobierno de Pakistán ha escalado a una fase crítica tras denuncias de ofensivas militares que ya dejan un saldo trágico. Según los reportes actuales, los enfrentamientos en la zona limítrofe han provocado más de cincuenta víctimas mortales, lo que motivó una intervención diplomática urgente por parte de la Organización de las Naciones Unidas.
El secretario general del organismo, António Guterres, exhortó formalmente a ambas naciones a frenar la violencia y evitar que la situación se convierta en una guerra abierta. El mensaje fue transmitido mediante su portavoz oficial, Stéphane Dujarric, quien hizo un llamado a Islamabad y Kabul para que prioricen una resolución diplomática a sus diferencias territoriales.
El imperativo de proteger a la población civil
Durante su comparecencia, Dujarric enfatizó que Guterres demanda el estricto cumplimiento de los compromisos internacionales, haciendo especial hincapié en las obligaciones derivadas del Derecho Internacional Humanitario. El comunicado de la ONU recalca que la seguridad de los civiles debe ser la prioridad máxima, advirtiendo sobre las graves consecuencias que una expansión del conflicto tendría para la estabilidad de toda la región.
El máximo representante de la ONU manifestó su preocupación por los choques armados entre las fuerzas de seguridad bajo el mando talibán y las tropas paquistaníes. En este contexto, se valoraron positivamente las gestiones de mediación intentadas por diversos Estados miembros de la comunidad internacional durante los últimos meses, considerándolas piezas clave para mitigar las hostilidades. Hasta el momento, aunque se confirma la muerte de al menos 50 personas, no se ha detallado oficialmente si las víctimas son combatientes o civiles.
Raíces históricas: La Línea Durand
El detonante más reciente de esta crisis fue una incursión de tropas afganas contra posiciones militares en territorio paquistaní. Funcionarios vinculados al gobierno talibán defendieron el ataque alegando que fue una respuesta a lo que denominan
«reiteradas violaciones fronterizas»
por parte de las fuerzas de Pakistán.
Este conflicto se cimenta sobre una disputa histórica por la llamada Línea Durand. Se trata de una demarcación de 2.640 kilómetros establecida en 1893 tras un acuerdo entre Mortimer Durand, representante británico en la India, y el entonces emir afgano Abdur Rahman Jan. Las discrepancias sobre esta frontera son profundas:
- Postura de Pakistán: Desde su independencia, Islamabad reconoce esta línea como su frontera oficial con Afganistán.
- Postura de Afganistán: Kabul nunca ha aceptado formalmente la validez de este trazado fronterizo.
Impacto en las comunidades transfronterizas
La Línea Durand no es solo una división política; atraviesa asentamientos de las comunidades pashtunes y baluches, separando familias y fragmentando la estructura social de estos grupos étnicos. Esta realidad ha alimentado décadas de roces políticos y militares, ya que las poblaciones locales se ven directamente afectadas por las decisiones de control fronterizo.
Finalmente, la ONU, a través de Dujarric, ratificó su compromiso de apoyar cualquier iniciativa que busque reducir las tensiones. El organismo internacional insistió en que el respeto al marco legal internacional y la contención militar son las únicas vías para garantizar la seguridad de los habitantes de la zona y la paz regional.
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