Un fuerte oleaje ha puesto en jaque a las comunidades costeras del Perú. La Marina de Guerra del Perú (MGP), a través de la Dirección de Hidrografía y Navegación (DHN), emitió un aviso especial que mantiene en vilo a todo el litoral. Desde el 28 de mayo, las olas alcanzan alturas que triplican los niveles habituales, lo que ha obligado a detener las actividades marítimas y pesqueras en varias regiones.
Bruno Martínez Chiapperini, jefe de la Oficina de Evaluación Técnica de la DHN, explicó en una entrevista con Exitosa Noticias que
“la intensidad fuerte puede elevar las olas hasta tres veces su altura habitual”
, lo que representa un riesgo concreto para las embarcaciones y las estructuras ubicadas en la costa.
El Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) ha instado a las autoridades locales a reforzar la información y la protección de la población, sobre todo en playas abiertas o semiabiertas. Por su parte, el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) mantiene un monitoreo constante y aclara que la decisión de cerrar los puertos recae en la Capitanía, aunque la probabilidad de interrupciones es alta mientras la alerta esté vigente.

Pisco: una crisis que deja sin trabajo a miles de pescadores
En la provincia de Pisco, la situación es especialmente crítica. La actividad pesquera artesanal tuvo que ser detenida por completo. Más de mil embarcaciones han suspendido sus faenas y cerca de cuatro mil pescadores ven comprometido su sustento diario, en un golpe directo a la economía familiar de la zona.
El fenómeno ha superado la capacidad de las defensas costeras, lo que genera una creciente preocupación entre residentes y autoridades. El avance del mar amenaza incluso la carretera Pisco-Paracas, una ruta muy transitada por turistas nacionales y extranjeros.
Ante la adversidad, muchos pescadores han optado por trasladar sus botes hacia la bahía de Paracas, donde las condiciones del mar son menos agresivas. Otros, en cambio, aseguran sus embarcaciones cerca del muelle artesanal José Olaya Balandra, a la espera de que el oleaje ceda.
Este escenario de emergencia se replica en otras localidades del litoral peruano. Localidades como Chimbote, Callao, Mollendo, Ilo y Tacna ya reportan afectaciones similares, aunque hasta el momento los puertos se mantienen abiertos.
La DHN advirtió que la alerta para embarcaciones pequeñas se mantiene, debido a la alta probabilidad de accidentes o daños materiales. El INDECI reiteró la importancia de suspender la pesca y las actividades recreativas hasta que las condiciones del mar se estabilicen. Según los datos oficiales, el regreso a la normalidad podría iniciarse la mañana del lunes 1 de junio, aunque las autoridades insisten en que la precaución no debe bajarse.
Recomendaciones oficiales y monitoreo por sectores
El impacto en Pisco no es un caso aislado. En otros puertos de la costa, la suspensión de la pesca artesanal ha generado inquietud sobre las próximas jornadas laborales y el ingreso de las familias.
La normalización de las condiciones marítimas dependerá de la evolución del fenómeno, bajo la supervisión de las entidades competentes. El pronóstico divide la costa en tres sectores para un monitoreo detallado, aunque el fenómeno afecta a toda la franja litoral.
En el litoral norte, desde Tumbes hasta Salaverry, el oleaje ha oscilado entre niveles ligeros y moderados. En el litoral centro, que va de Salaverry a San Juan de Marcona, se han registrado episodios de fuerte intensidad, especialmente durante la tarde y noche del jueves 28 y el viernes 29. Finalmente, el litoral sur, que abarca desde San Juan de Marcona hasta Tacna, enfrenta las condiciones más adversas, con un incremento progresivo de la fuerza del mar que amenaza a puertos y caletas abiertas al suroeste.
Fuente: Infobae