Ocho cuerpos decapitados fueron hallados en el interior de la mina El Mirador, ubicada en el sector Huasipamba, del cantón Pucará, en Azuay.
El hecho fue reportado a las autoridades el 8 de agosto de 2026, alrededor de las 17:00.
Según un informe policial, los cuerpos fueron localizados enterrados entre la vegetación del sector.
Las ocho víctimas constan como personas no identificadas y, en todos los casos, se registra la actividad minera como ocupación.
En la escena, agentes encontraron varios indicios, como un cuchillo y prendas de vestir. Además, se registró la presencia de dos vehículos incinerados.
El caso permanece en investigación por parte de la Policía Hasta el momento no se han obtenido elementos suficientes para establecer la motivación de los hechos.
La alerta se originó mediante el sistema SIS ECU 911. Este fin de semana, personal de la Dinased de Azuay se trasladó hasta la mina para verificar el reporte sobre varios cadáveres encontrados en el sitio.
Búsqueda de familiar llevó al hallazgo
Entre las personas que acudieron al lugar estaba Jaime G., quien relató que su sobrino, Bryan M., de 22 años, había viajado a una mina de Pucará para trabajar junto con unos amigos.
Según su testimonio, Bryan llegó a su domicilio el martes 4 de agosto y le contó que viajaría a trabajar en una mina. Después de desayunar, salió del lugar. El joven mantenía comunicación con sus familiares mediante WhatsApp y les comentó que el sitio era bonito, aunque el clima era frío.
También le indicó que el 28 de agosto ingresaría a la universidad y le preguntó a su tío si quería acompañarlo a trabajar. Jaime G. respondió que no, porque tenía sus ocupaciones como chofer informal.
La comunicación se interrumpió después de esa conversación. El familiar señaló que revisó también la conexión de su excuñado, Edwin C., y posteriormente su esposa se comunicó con Marco A., a quien identificaron como propietario de las tierras donde funcionaba la mina.
Jaime G. relató que, al revisar las comunicaciones, observaron que la última conexión de Marco A. se había producido el miércoles a las 08:00. Esto generó preocupación entre los familiares, quienes decidieron trasladarse hasta la zona.
La búsqueda de los familiares en la mina
El 7 de agosto, alrededor de las 19:00, Jaime G. llegó a las minas junto con su familia. Como no conocían el sitio exacto, preguntaron a moradores de Huasipamba cómo llegar hasta la mina de Marco A. Debido a la hora, permanecieron durante la noche en el sector.
A la mañana siguiente, alrededor de las 08:00, se dirigieron hacia la mina acompañados por los hijos de Marco A.
Según el relato, primero encontraron dos vehículos incinerados. Luego llegaron hasta el área de la mina, donde observaron daños en el sitio y una sábana con manchas de sangre que había sido quemada.
El familiar contó que comenzaron a buscar al joven y a llamarlo para comprobar si podía escucharlos. Sin embargo, no obtuvieron respuesta.
Durante la búsqueda, los hijos de Marco A. reconocieron uno de los vehículos quemados y señalaron que pertenecía a una persona conocida. (I)
Fuente: El Universo