El líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, emitió este jueves un nuevo mensaje escrito en el que señaló a Estados Unidos y a Israel como responsables de intentar fracturar a la sociedad iraní, en un contexto de guerra regional que continúa definiendo la agenda política y diplomática de Oriente Medio.
La misiva fue difundida durante los actos conmemorativos del 37º aniversario del fallecimiento del fundador de la República Islámica, Ruhollah Khomeini, una de las fechas de mayor relevancia en el calendario político-religioso del país persa.
En el documento, que fue leído por un clérigo en el mausoleo de Khomeini, al sur de Teherán, Khamenei sostuvo que “el enemigo malicioso” busca implantar “dudas, desesperación, miedo, desconfianza y división” entre los iraníes.
Asimismo, exhortó a la población a reaccionar con “firmeza”, “perspicacia” y “unidad”, y advirtió que cualquier acción que genere pesimismo o frustración internos terminaría beneficiando los intereses de los adversarios del régimen.

Estas declaraciones se producen en un momento en que aún persisten los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un acuerdo más amplio entre Irán, Estados Unidos e Israel. Aunque un frágil cese el fuego logró detener los combates más intensos en abril, las tensiones entre las partes siguen siendo elevadas y las negociaciones posteriores no han conseguido consolidar una solución duradera.
El texto también reflejó la postura oficial de Teherán respecto al conflicto. Según la narrativa del gobierno iraní, Estados Unidos e Israel no lograron cumplir sus objetivos estratégicos durante la guerra y sufrieron un revés tanto político como militar. Por su parte, Washington y Tel Aviv afirman que sus operaciones infligieron daños significativos a las capacidades iraníes.
Más allá de su mensaje, la carta puso nuevamente de relieve uno de los aspectos más llamativos de la transición política iraní: la ausencia pública de Mojtaba Khamenei.
El dirigente fue designado líder supremo en marzo, tras la muerte de su padre, Ali Khamenei, ocurrida durante los ataques de Estados Unidos e Israel del 28 de febrero, que dieron inicio a la guerra regional. Sin embargo, desde entonces no ha sido visto en público y todas sus intervenciones han sido difundidas por escrito a través de los medios estatales o leídas por representantes religiosos.

La ceremonia de este jueves reforzó esa imagen de ausencia. Por primera vez desde 1989, el acto central en homenaje a Ruhollah Khomeini no contó con la presencia del líder supremo. En el lugar donde durante décadas habló Ali Khamenei se observó una silla vacía junto a su retrato, mientras los asistentes escuchaban el mensaje de su sucesor.
La conmemoración tuvo este año un significado especial al ser la primera desde el fallecimiento de Ali Khamenei y el ascenso de Mojtaba Khamenei a la máxima autoridad política y religiosa del país. Imágenes transmitidas por la televisión estatal mostraron retratos de los tres líderes de la República Islámica junto a miles de fieles congregados en el complejo religioso del sur de Teherán.
Entre los asistentes también se vieron banderas iraníes y estandartes de Hezbollah, el movimiento libanés respaldado por Teherán. La presencia de esos símbolos reflejó la importancia que el régimen sigue otorgando a sus alianzas regionales, en un momento en que la situación en varios frentes continúa siendo uno de los principales obstáculos para un acuerdo más amplio.
Irán ha insistido en que cualquier entendimiento definitivo con Estados Unidos debe ir acompañado de una reducción general de las hostilidades en la región, incluido el frente libanés. En este contexto, el mensaje difundido este jueves combinó nuevamente referencias a la guerra, advertencias sobre supuestos intentos externos de influir en la situación interna del país y llamados a preservar la unidad nacional mientras continúan las negociaciones para contener la crisis regional.
Fuente: Infobae