“Nuestras comunidades han salido con azadones y machetes”: más de 500 comuneros combaten el incendio en Cotacachi, según la presidenta de la UNORCAC

Más de 500 comuneros participan en una minga para combatir el incendio forestal que afecta a Cotacachi. Martha Tuquerres, presidenta de la UNORCAC, advierte que las comunidades enfrentan el fuego con herramientas agrícolas y protección insuficiente, mientras las llamas amenazan el ecosistema y las fuentes de agua de la Reserva Cotacachi-Cayapas.

La magnitud del incendio ya supera las 1000 hectáreas afectadas, según el más reciente reporte del Ministerio del Ambiente. Sin embargo, para la dirigente comunitaria, la emergencia no puede medirse únicamente por la superficie quemada.

“Los números no representarían mucho, sino más bien todo este entorno de la conservación”, señaló Tuquerres al explicar que el incendio afecta una zona de la Reserva Cotacachi-Cayapas, considerada además un espacio de importancia turística, ambiental y para la conservación de fauna y ecosistemas.

Uno de los principales motivos de preocupación para las comunidades es la afectación de los ojos de agua ubicados en la zona del incendio.

“Una de las cosas más fuertes para nosotros como comunidades es la afectación de los ojos de agua que están justamente ahí”, explicó Tuquerres.

Según la presidenta de la UNORCAC, estas fuentes son utilizadas tanto por comunidades como por población de la zona urbana, por lo que el avance del fuego representa una amenaza que puede extenderse más allá de las áreas directamente afectadas por las llamas.

Las comunidades se mantienen activadas desde el lunes en la tarde y han trabajado durante el día y la noche para apoyar el combate del incendio.

Una minga para combatir el fuego

Más de 500 comuneros se encuentran en primera línea. La respuesta comunitaria se ha organizado como una minga en la que participan hombres y mujeres desde diferentes frentes.

Sin embargo, una de las principales dificultades es la falta de herramientas y equipos de protección.

“Tenemos toda la capacidad humana en la cual está dando la respuesta directa en la línea de combate. Sin embargo, este tema de no hay este tema de las herramientas necesarias para poder trabajar”, manifestó Tuquerres.

Ante esta situación, los comuneros han recurrido a implementos utilizados habitualmente en las labores agrícolas.

“Nuestras comunidades han salido con sus azadones, con sus machetes, con este tema de las bombas de fumigación”, relató.

Estas herramientas han sido utilizadas para intentar controlar las llamas, mientras las comunidades solicitan mayor apoyo de las instituciones públicas.

Tuquerres aseguró que también han recibido ayuda de organizaciones, colectivos e iniciativas privadas que se han sumado a la emergencia.

La exposición directa al fuego y al humo ya ha provocado afectaciones entre quienes participan en las labores de combate.

“Hemos tenido algunas quemaduras leves”, indicó Tuquerres, quien explicó que también se han solicitado visores para proteger los ojos y medicamentos básicos para atender las afectaciones.

La organización ha pedido, entre otros insumos, cremas para las quemaduras, paracetamol e ibuprofeno.

La falta de protección preocupa especialmente porque los comuneros permanecen durante horas en zonas de difícil acceso y con condiciones climáticas adversas.

Mujeres también se organizan

La minga comunitaria no se limita al combate directo de las llamas. Las mujeres de las comunidades se han organizado para garantizar alimentación e hidratación a quienes permanecen en el territorio.

“En nuestras compañeras mujeres nos hemos activado también para realizar el tema de la cocina, de una minga de cocina”, explicó Tuquerres.

Las mujeres preparan alimentos y bebidas para los comuneros que permanecen en las faldas de Mamacotacachi.

“Lo que más dentro de nuestra cosmovisión comunitaria es lo que sostiene a las comunidades, a nuestra gente”, señaló.

También grupos de jóvenes se han organizado para preparar kits y trasladar agua y alimentos hacia las zonas donde se encuentran los equipos comunitarios.

El fuego vuelve a encenderse

Otra de las dificultades es que algunos focos vuelven a activarse después de haber sido controlados.

“Se genera el apagón, pero después de una hora, dos horas, nuevamente enciende el fuego”, contó Tuquerres.

Por esta razón, explicó que los comuneros deben permanecer en los lugares donde aparentemente se ha controlado el incendio para evitar que las llamas vuelvan a propagarse.

El viento también complica las labores de combate y dificulta el acceso a determinados puntos del territorio.

Tuquerres señaló que las comunidades han solicitado que las acciones sean coordinadas con el Cuerpo de Bomberos para reducir los riesgos para las personas que están en primera línea.

Sobre el origen del incendio, la presidenta de la UNORCAC indicó que el punto de inicio que conocen está ubicado en el sector de Morlán, en la parroquia de Imantag.

“Es lo único que tenemos como información acertada”, afirmó.

La dirigente sostuvo que no existen elementos suficientes para determinar qué provocó el incendio y pidió una investigación que permita esclarecer lo ocurrido.

“Ojalá pudiéramos tener una investigación adecuada y determinar qué mismo sucedió con esta afectación que estamos en este momento”, manifestó.

La preocupación se incrementa porque Cotacachi ya enfrentó un incendio de gran magnitud el año anterior.

Tuquerres cuestionó qué medidas se adoptaron después de aquella emergencia para prevenir nuevos incendios y sostuvo que las comunidades necesitan información sobre las causas y las condiciones que permiten que estos eventos se repitan.

La recuperación del ecosistema tomará tiempo

Para la dirigente, apagar el fuego será apenas el primer paso. La recuperación de las zonas afectadas podría tomar años.

“¿Cuántos años tendrán que surgir nuevamente para que puedan nuevamente retornar su sistema ecológico?”, cuestionó.

El impacto, explicó, no termina cuando desaparecen las llamas: también quedan las consecuencias sobre la vegetación, la fauna, las fuentes de agua y el equilibrio del ecosistema.

Mientras el incendio continúa, las comunidades permanecen activadas y coordinan sus acciones con las instituciones de emergencia.

También se reportan nuevos puntos de incendio

Tuquerres informó además que se registraron nuevos puntos de fuego en la parroquia de Imantag, en sectores cercanos a la comunidad de Piñán, lo que obligó a las comunidades a activar nuevamente sus mecanismos de respuesta.

La organización insiste en que quienes quieran colaborar deben hacerlo de manera segura. La dirigente pidió que las personas que no tengan las condiciones físicas o la preparación necesaria no ingresen por su cuenta a las zonas afectadas.

“Si no están en las condiciones físicas, en pocas palabras, no se arriesgue”, señaló.

La ayuda también puede canalizarse mediante la preparación de kits, alimentos, hidratación y apoyo logístico.

La UNORCAC habilitó como centro de acopio el espacio de Jambi Mascari, ubicado detrás del terminal de Cotacachi. Para coordinar la recepción de ayudas, la organización proporcionó el número 098 128 0448.

“Hay otras formas también de apoyar”, recordó Tuquerres, quien destacó que la emergencia ha movilizado a las comunidades en una minga para enfrentar el incendio y sostener a quienes permanecen en primera línea.

 

Radio Pichincha

LV

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