La defensora de los derechos humanos y Premio Nobel de la Paz, Narges Mohammadi, ha tomado la drástica decisión de iniciar una huelga de hambre desde el pasado lunes. Esta medida busca manifestar su rechazo absoluto a lo que califica como una aprehensión ilegítima, además de denunciar las “pésimas condiciones” del recinto penitenciario en el que se encuentra y la restricción impuesta para comunicarse con sus abogados y su círculo familiar.
De acuerdo con reportes de la Fundación Narges Mohammadi, la activista ha permanecido bajo un régimen de aislamiento casi total, logrando establecer solamente un contacto telefónico de corta duración con su hermano. La organización denunció que el entorno cercano de la galardonada está siendo objeto de una presión constante por parte de las fuerzas de seguridad, con el fin de evitar que el caso trascienda públicamente.
El arresto de Mohammadi se produjo el pasado 12 de diciembre, durante una ceremonia en memoria del abogado Josrou Alikordi, quien falleció semanas atrás en circunstancias que no han sido aclaradas. En el marco de este evento, las autoridades judiciales de la ciudad de Mashhad procedieron a la detención de cerca de 40 personas, entre las cuales se encontraba la reconocida activista iraní.
Desde su captura en diciembre, la Nobel de la Paz permanece en la cárcel de Mashhad, en la zona norte del país. La Fundación Narges Mohammadi detalló en sus plataformas digitales que la protesta alimentaria responde no solo al trato dentro del penal, sino también a la falta de contacto asistencial y humano, subrayando que las autoridades han limitado severamente el acceso a cualquier interlocutor legal mientras refuerzan el control sobre su entorno.
Gravedad en el estado de salud de la activista
La situación médica de Mohammadi es motivo de alerta internacional, dado su historial de complicaciones físicas tras haber pasado gran parte de las últimas dos décadas en prisión. Su expediente médico incluye episodios críticos que requirieron hospitalización y una intervención quirúrgica de urgencia efectuada en el año 2022.
Es relevante señalar que la activista había obtenido una libertad provisional en diciembre de 2024 por razones estrictamente médicas. Esta medida fue tomada por la Fiscalía de Teherán luego de que su familia denunciara reiteradamente que la negativa de las autoridades a brindarle tratamiento especializado estaba provocando un deterioro alarmante en su condición física.
Treinta y un años de condenas acumuladas
El historial jurídico contra Narges Mohammadi contempla un total de cinco condenas que, en conjunto, suman 31 años de cárcel. La mayoría de estos fallos se derivan de su activismo en contra del código de vestimenta obligatorio en Irán. Organizaciones internacionales de derechos humanos la identifican como una de las figuras más determinantes en la denuncia de las políticas de la República Islámica.
Las acusaciones formuladas en los diversos procesos judiciales se han centrado, principalmente, en su participación en manifestaciones contra el Gobierno y sus campañas activas en favor de la igualdad y los derechos civiles de las mujeres. Ante esto, la Fundación Narges Mohammadi hace un llamado urgente a la comunidad internacional para vigilar su integridad física durante el desarrollo de esta huelga de hambre.
La detención más reciente, vinculada al homenaje a Josrou Alikordi, ha elevado la tensión entre los colectivos de defensa de garantías fundamentales. La muerte del abogado, descrita en condiciones “extrañas”, ha incrementado el escrutinio de observadores externos sobre la Fiscalía de Mashhad y el manejo de las libertades civiles en el contexto actual iraní.
Instituciones internacionales han manifestado su profunda preocupación por la falta de transparencia informativa y el uso de medidas coercitivas contra los familiares de la activista. Diversas entidades han exhortado al Estado iraní a permitir el ingreso de observadores independientes para verificar el estado real de reclusión de la galardonada.
Informes previos recopilados por organismos internacionales señalan que Mohammadi ha sufrido múltiples infartos durante su cautiverio. Sus allegados han denunciado en reiteradas ocasiones que la asistencia médica urgente fue dificultada deliberadamente por el sistema penitenciario, lo que obligó a su breve excarcelación médica a finales de 2024 antes de ser nuevamente aprehendida.
Finalmente, las acciones de protesta de la Nobel de la Paz mantienen el foco global sobre la política carcelaria de Irán. Su caso se ha convertido en un símbolo del activismo y la lucha por las libertades fundamentales, motivando una vigilancia constante de organismos internacionales ante el aislamiento y las presiones documentadas que enfrentan las mujeres que lideran la oposición a las normativas gubernamentales.
Fuente: Fuente