En el transcurso de los últimos meses, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) ha enfrentado múltiples acusaciones vinculadas a procedimientos presuntamente irregulares. Estos señalamientos han cobrado mayor relevancia al involucrar a menores de edad en situaciones críticas de custodia y detención.
Uno de los casos más impactantes que ha salido a la luz pública es el de María Antonia Guerra Montoya, una pequeña de nacionalidad colombiana y tan solo nueve años de edad. La menor permanece bajo la custodia de ICE tras ser interceptada durante un proceso migratorio mientras realizaba un viaje como turista, el cual inicialmente estaba planeado para una estancia de apenas 10 días.
De acuerdo con la información difundida sobre su situación, la niña viajó sola en el avión, bajo la supervisión de una azafata, debido a que su madre reside en la ciudad de Nueva York sin un estatus migratorio regular. Al arribar a territorio estadounidense, los agentes procedieron a trasladar a la menor a una oficina donde fue sometida a un interrogatorio de dos horas sin la presencia de su progenitora ni de ningún representante legal. Las denuncias indican que el organismo habría utilizado a la menor como una estrategia para localizar y detener a su madre. Actualmente, se estima que María Antonia suma más de 110 días de detención en el país norteamericano.
El desgarrador relato de María Antonia desde el encierro

A través de una carta personal que incluye dibujos, la niña colombiana relató los pormenores de su detención y el interrogatorio inicial. En el escrito, la menor expresa el profundo impacto emocional que le ha causado este prolongado aislamiento.
“Desde hace 113 días estoy en detención, extraño a mis amigos y siento que me van a olvidar. Estoy aburrida aquí, ya extraño mi país y mi casa; vine de vacaciones por 10 días y me entraron a una oficina de ICE, un oficial me interrogó dos horas sin mi mamá”.
En el documento, la pequeña también ratificó que su madre se encuentra en Estados Unidos de forma irregular y denunció que su estado de salud se ha deteriorado notablemente, llegando a sufrir dos desmayos durante su estancia en el centro de detención.
“Yo viajaba con azafata porque mi mamá vive en Nueva York; ellos solo querían arrestar a mi mamá porque mi mamá no tenía documentos para vivir en USA. Yo siempre viajo con mi visa de turista, pero ICE me usó para agarrar a mi mamá y ahora estoy en una cárcel y estoy triste y me he desmayado dos veces aquí adentro. No me dan mi dieta, yo soy vegetariana, no como bien, no hay buena educación y extraño a mi mejor amiga Julieta y a mi abuela y a mi escuela; ya quiero llegar a mi casa”.

Creciente cuestionamiento a las tácticas de ICE
La situación de María Antonia se suma a una serie de denuncias contra el ICE derivadas del endurecimiento de las políticas migratorias federales. Desde finales de 2025, se han implementado directrices que priorizan la captura y deportación, apoyándose en tecnologías avanzadas como el reconocimiento facial y el registro de datos biométricos.
Diversas organizaciones civiles y especialistas han advertido que este enfoque ha provocado un incremento drástico en las detenciones, muchas de las cuales se realizan en operativos masivos que afectan tanto espacios públicos como privados. Entre las problemáticas reportadas se incluyen:
- Casos de uso excesivo de la fuerza por parte de los agentes.
- Incidentes de muertes bajo custodia.
- Procesos traumáticos de separación familiar.
- Arrestos indebidos de personas con ciudadanía estadounidense.
Organismos de derechos humanos y jueces federales han emitido advertencias sobre patrones de desobediencia a órdenes judiciales y un racismo sistemático dentro de la agencia. Este panorama ha intensificado las movilizaciones sociales y los reclamos por una reforma profunda al sistema de control migratorio para garantizar el respeto al debido proceso y los derechos civiles.

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