En el movimiento indígena se vive una reconfiguración de las fuerzas políticas que abogan por restablecer la unidad de las bases para hacer frente al plan energético de la administración de Daniel Noboa.
Las estrategias militares para diluir el paro indígena en contra de la eliminación de los subsidios al diésel de octubre de 2025 y los resultados de la consulta popular y referéndum de noviembre pasado son dos hechos que en los últimos tres meses estarían cambiando la correlación de fuerzas, con la elección de Leonidas Iza como presidente de la Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador (Ecuarunari).
El pasado 31 de enero, la Ecuarunari realizó su VIII Congreso Nacional y renovó su consejo de gobierno, dejando atrás la presidencia de Alberto Ainaguano.
En su lugar, las bases designaron a Leonidas Iza Salazar — dirigente de izquierda que lideró dos paros nacionales en 2019 y 2022, expresidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) y excandidato a la Presidencia de Ecuador en las elecciones generales de 2025—, cuya candidatura la auspició el Movimiento Indígena Campesino de Cotopaxi (MICC).
La Ecuarunari, fundada en 1972, es considerada una de las organizaciones más grandes de la Sierra ecuatoriana, agrupa a 16 pueblos de la nacionalidad kichwa y es una de las tres regionales de la Conaie.
Las elecciones se hicieron en el centro cultural de la Confederación en Conocoto, en Quito, el 31 de enero pasado, en donde se reunieron más de mil personas, de las que 950 se inscribieron para votar: 650 eligieron a Leonidas Iza y 281 optaron por Jimmy Tene, oriundo del pueblo Saraguro.
Iza asumió esta función con dos compromisos: priorizar el diálogo y ser tolerante y articular el plan de trabajo de la Ecuarunari con el de la Conaie.
“Vamos a conocer otra faceta de nuestra vida: la tolerancia. Vamos a hacer una unidad en los territorios. Vamos a levantar el movimiento para defender el agua”, manifestó Iza el sábado pasado tras la posesión del nuevo consejo de gobierno.
Su declaración se produce paralelamente a que en la Asamblea Nacional la bancada de Acción Democrática Nacional (ADN) tramita un proyecto de ley económico urgente propuesto por el jefe de Estado, denominado para el “fortalecimiento de los sectores estratégicos de minería y energía, que reforma la Ley de Minería”.
La Conaie elevó un mensaje a sus bases y a los asambleístas de Pachakutik, brazo electoral del movimiento indígena: mantenerse en la unidad para rechazar el texto borrador y, además, ponerlo en debate en sus comunidades.
Le preocupa el artículo 26 de reforma a la Ley de Minería para que, una vez que se apruebe la ley, en las actividades mineras la autoridad ambiental conceda una “autorización ambiental”, en lugar de una licencia ambiental.
Según la Conaie, esto incidirá en que desde el Estado se cumpla con la consulta previa, libre e informada para las comunidades que se verían afectadas por las actividades mineras.
Sobre ese escenario, no solo el MICC apoyó la candidatura a la presidencia del movimiento kichwa de Iza, sino que también lo hizo un grupo que ha sido su contrario: la Confederación del Movimiento Indígena de Chimborazo (Comich).
Su presidente, Fernando Guamán, pidió a los asistentes al congreso del sábado pasado que se acabe esa división de correístas y anticorreístas e hizo un llamado a la “unidad y reconciliación”.
Lo apoyaron líderes de otros pueblos, pero no Lauro Sigcha, presidente de la Federación de Organizaciones Campesinas del Azuay (FOA), quien expresó su recelo por la cercanía de Iza con el correísmo.
La elección de Iza podría considerarse como un revés para la administración de Noboa.
En las elecciones presidenciales de abril de 2025, las provincias de la Sierra fueron, en su mayoría, las que apoyaron a Daniel Noboa para llegar a la Presidencia de la República, pese a que Leonidas Iza fue el candidato presidencial del movimiento político Pachakutik.
La Comich, por ejemplo, llamó durante la campaña electoral a votar por Noboa; mientras, Iza decidió acercarse a Luisa González, candidata de la Revolución Ciudadana (RC) en la segunda vuelta de abril.
En esos comicios, Daniel Noboa sumó la votación de 19 de las 24 provincias para ser presidente; sin embargo, en la consulta popular y referéndum del 16 de noviembre pasado en 16 provincias él perdió, esencialmente en la Sierra y la Amazonía.
Para el analista político, Alfredo Espinosa, el Gobierno nacional no ha sostenido una relación de cercanía y comunicación directa de políticas públicas para beneficiar a los pueblos indígenas.
“Al contrario, ha ofrecido la misma receta del divide y vencerás y la lógica clientelar, porque aparece en coyunturas electorales para entregar el bono, la beca, la dádiva”, comentó Espinosa.
Puntualizó que hay una población descontenta con la gestión de Daniel Noboa, lo que se reflejó en el rechazo al plebiscito de noviembre y, discursos como el de Leonidas Iza terminan siendo atractivos para sus pares.
Lo que hace que, ante la deficiencia de liderazgo de Marlon Vargas, presidente de la Conaie, las organizaciones de base busquen una voz con aceptación e ideología.
Esto se da, porque entre sus comunidades hay división. Aquello lo admitió el dirigente indígena Floresmilo Simbaña, quien la noche del sábado también fue electo dirigente de Fortalecimiento de la Ecuarunari.
“El movimiento está atravesando una crisis muy fuerte y vamos a trabajar en refortalecerlo”, expuso Simbaña.
Fuente: El Universo
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