Montaña Pickaxe: el enclave nuclear iraní que Trump amenaza con bombardear

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha puesto en el centro de la controversia a una instalación nuclear iraní conocida como Kuh-e Kolang Gaz La, o “montaña Pickaxe”. En medio de la escalada de tensiones entre Washington y Teherán por el control del estrecho de Ormuz y otros puntos, el mandatario estadounidense no descartó un bombardeo contra este sitio.

El complejo se encuentra junto a Natanz, aproximadamente a 225 kilómetros al sur de Teherán. Hasta ahora, la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) no ha podido acceder al lugar, y según expertos citados por medios internacionales, Irán podría haber trasladado centrifugadoras avanzadas y uranio enriquecido a profundidades que desafían incluso a las bombas más potentes del arsenal estadounidense.

Las centrifugadoras son dispositivos tubulares que, alineados en grandes cascadas, giran a alta velocidad el gas de uranio para lograr su enriquecimiento. La instalación de más cascadas permitiría a Irán acelerar el proceso bajo la protección de la montaña.

“Vamos a golpear esa zona… probablemente muy pronto. Y no hay nada que puedan hacer al respecto”, afirmó Trump el martes pasado desde la Casa Blanca.

La construcción de la montaña Pickaxe comenzó después de varios bombardeos contra instalaciones nucleares iraníes, incluido el ataque estadounidense a Natanz durante la “Operación Midnight Hammer” en la guerra de 2025 entre Irán e Israel. Según el James Martin Center for Nonproliferation Studies, la nueva instalación se ubicaría entre 80 y 100 metros bajo tierra, aunque algunos análisis sugieren una profundidad aún mayor.

Una imagen de satélite muestra vehículos en una de las entradas a los túneles de Pickaxe Mountain, pertenecientes a la instalación nuclear de Natanz, cerca de Natanz (Irán), el 21 de junio de 2026 (Vantor/Imagen cedida a través de REUTERS)

El sitio está protegido por baterías antiaéreas, cercas y miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). Las imágenes satelitales revelan múltiples accesos y una superficie de 2,7 kilómetros cuadrados. Especialistas consideran que su tamaño permitiría a Irán enriquecer uranio y fabricar nuevas centrifugadoras bajo tierra, acelerando su programa nuclear.

La bomba GBU-57, desarrollada por Estados Unidos, puede atravesar hasta 60 metros de tierra antes de detonar. Funcionarios estadounidenses han evaluado el uso de dos bombas sucesivas para destruir instalaciones subterráneas, aunque no está claro si esa táctica sería efectiva contra la montaña Pickaxe.

Durante la comparecencia junto al presidente libanés Joseph Aoun, Trump también aludió al stock oculto de uranio enriquecido iraní. “Seguimos la pista del material, ahí es donde está la acción”, declaró, insinuando que Teherán habría detenido la producción tras los ataques de 2025, aunque persisten dudas sobre el estado actual del programa nuclear. “Si creyera que pueden hacer algo al respecto, jamás lo diría, pero pronto intervendremos en esa zona. Y con mucha fuerza”, agregó.

Las autoridades iraníes sostienen que su programa nuclear tiene fines pacíficos, mientras que Estados Unidos e Israel buscan impedir que el país desarrolle armamento nuclear. En 2025, fuerzas estadounidenses bombardearon las instalaciones de Fordo, Isfahan y Natanz, todas dedicadas al enriquecimiento de uranio.

Una imagen de satélite muestra una vista general del complejo de túneles de la montaña Pickaxe en Natanz, Irán, el 7 de marzo de 2026, en medio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán (Vantor/Imagen cedida a través de REUTERS)

La muerte del exlíder supremo Ali Khamenei al inicio de la guerra abrió interrogantes sobre la postura de su sucesor, Mojtaba Khamenei, respecto a las armas nucleares. El desarrollo de un arma exigiría elevar la pureza del uranio al 90%, fabricar la bomba y lograr su miniaturización para instalarla en un misil balístico, un proceso que podría tomar meses o años y estaría sujeto a vigilancia internacional.

El experto en relaciones internacionales Mohammad Hassan Najmi señaló que, tras los bombardeos a la instalación subterránea de Fordo el año pasado, las autoridades iraníes decidieron construir nuevas instalaciones a mayor profundidad bajo la montaña Pickaxe.

En una nota publicada el 14 de julio, el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional (ISIS) indicó que, según imágenes satelitales, la nueva instalación, ubicada al menos a 100 metros bajo la montaña, permanece fuera de operación y continúa en construcción. De acuerdo con la organización, el espacio excavado bajo Kolang podría albergar una planta de enriquecimiento por centrifugación con capacidad para producir uranio apto para armas nucleares.

(Con información de Associated Press y AFP)

Fuente: Infobae

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