El ayatolá Alí Jamenei, fallecido líder supremo de Irán, fue finalmente enterrado en la madrugada de este viernes en la ciudad santa de Mashhad, al noreste del país. El sepelio puso fin a casi una semana de ceremonias fúnebres que se desarrollaron tanto en territorio iraní como en Irak, más de cuatro meses después de que perdiera la vida en los primeros momentos de la sorpresiva ofensiva militar conjunta lanzada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero.
La inhumación tuvo lugar en el mausoleo del Imam Reza, uno de los santuarios más venerados por la comunidad chií. Como parte del ritual, el ataúd de Jamenei fue transportado alrededor de la tumba del octavo imam de los chiíes duodecimanos, cumpliendo con una tradición ancestral que marca el adiós a una figura política y religiosa de primer orden.
“El santo cuerpo del líder mártir de la Revolución Islámica, el gran ayatolá Alí Hoseini Jamenei, que Dios tenga misericordia de él, fue enterrado en (la sala de oración) Dar al Dhikr del luminoso santuario del Imam Reza”, informó la oficina del fallecido líder a través de un comunicado difundido en redes sociales.
Multitudinaria despedida en las calles
Las exequias comenzaron con una oración fúnebre en el patio Payambar-e Azam del mausoleo, uno de los principales puntos de peregrinación chií. Posteriormente se llevó a cabo una ceremonia privada para los familiares más cercanos. Los restos de Jamenei descansan ahora junto a la estructura que alberga el cuerpo del octavo imam, según reportó la cadena iraní Press TV.
Estos actos fueron el epílogo de una impresionante procesión en Mashhad, donde cientos de miles de personas se agolparon en las calles para ver pasar el vehículo que transportaba el féretro. Jamenei había liderado el país desde 1989, cuando asumió como líder supremo tras la muerte del ayatolá Ruholá Jomeini, quien ocupaba el cargo desde la Revolución Islámica de 1979.
Las ceremonias funerarias arrancaron oficialmente el 3 de julio en Teherán, con la presentación de respetos de delegaciones provenientes de más de 45 países. Ese mismo fin de semana, la mezquita de la Gran Mosalla de la capital fue el escenario de actos multitudinarios a los que, según medios iraníes, asistieron millones de personas.
Recorrido por ciudades sagradas
Durante esta semana, el cuerpo de Jamenei y los de sus familiares muertos en el bombardeo —entre ellos su hija, una nieta de poco más de un año, su nuera y su yerno— fueron trasladados en procesión por las calles de Teherán. El martes se celebraron ceremonias en la ciudad de Qom, otro centro neurálgico del chiismo.
Posteriormente, los restos del líder supremo fueron llevados a Irak, donde se realizaron actos en las emblemáticas ciudades de Nayaf y Kerbala, de gran significado para la comunidad chií. Desde allí, el féretro fue transportado en avión hasta Mashhad para la última jornada de honras y el entierro definitivo.
Los eventos en Mashhad estuvieron marcados también por una serie de bombardeos ejecutados horas antes por Estados Unidos contra varios puntos de Irán. Estos ataques afectaron la vía ferroviaria que conecta Teherán con la ciudad, lo que obligó a suspender el servicio y forzó a los dolientes a buscar medios de transporte alternativos para llegar al sepelio.
Reconocimiento a Irak
En este contexto, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, expresó este mismo viernes su “gratitud” a Irak por los actos celebrados en el país vecino. “Nuestro sincero agradecimiento a todos los funcionarios de este querido país, al gran pueblo iraquí, heredero de una rica y antigua civilización, y a las estimadas autoridades religiosas y eruditos que recibieron con tanta solemnidad y reverencia el cuerpo del líder mártir de Irán”, señaló.
El mandatario añadió: “Lo que presenciamos durante la solemne procesión fúnebre refleja claramente la genuina generosidad islámica y árabe de su pueblo”. Asimismo, recordó que Jamenei “siempre enfatizó la importancia de fomentar un espíritu de verdadera hermandad entre los pueblos y gobiernos de Irán e Irak”, de acuerdo con un comunicado oficial.
Pezeshkian concluyó: “El pueblo iraní jamás olvidará estas muestras de apoyo, las conmovedoras escenas y los momentos históricos de este magnífico funeral”. Además, manifestó su deseo de que las relaciones bilaterales, “basadas en profundos lazos fraternales, culturales y religiosos”, “sigan desarrollándose, prosperando y profundizándose en todos los ámbitos”.
Por su parte, el jefe del Ejército de Irán, Amir Hatami, agradeció la “histórica” participación popular en las ceremonias. “Esta presencia fue una brillante epopeya del vínculo inquebrantable entre la nación y los ideales de la Revolución Islámica, y un mensaje claro para los enemigos”, afirmó, según recogió la cadena estatal IRIB.
Trayectoria de una figura clave
Jamenei nació en Mashhad en 1939 y estudió en Qom. Durante el régimen del sah de Irán fue encarcelado, época en la que mantuvo estrechos lazos con Jomeini, de quien fue presidente entre 1981 y 1989. El fallecimiento del líder de la Revolución Islámica impulsó su ascenso al cargo de líder supremo.
Antes de ser presidente, ejerció como viceministro de Defensa, representante de Jomeini en el Consejo Supremo de Defensa y comandante de la Guardia Revolucionaria. Durante su campaña presidencial fue blanco de un atentado con bomba que le causó heridas en el brazo y las cuerdas vocales.
En los últimos años, mantuvo un discurso de línea dura en política exterior, especialmente en lo relativo a la proyección de Teherán en la región. A nivel interno, impulsó políticas conservadoras que generaron críticas por la represión contra opositores y la obligatoriedad del velo femenino.
Jamenei fue un firme defensor del programa nuclear iraní, aunque emitió una fatua o edicto religioso que prohíbe el desarrollo de armas atómicas. Mantuvo una postura escéptica durante las negociaciones que derivaron en el acuerdo de 2015 y, tras la salida de Estados Unidos del pacto en 2018, consideró improbable un nuevo entendimiento debido a la postura de Washington.
Tras su muerte, Mojtaba Jamenei, su hijo, asumió el liderazgo. Mojtaba resultó herido en el mismo bombardeo que acabó con la vida de su padre y desde entonces no ha aparecido en público. Sus comunicaciones se limitan a discursos por escrito difundidos a través de los medios oficiales, en medio de constantes especulaciones sobre su salud y paradero.
Las ceremonias en honor a Jamenei coincidieron con las conversaciones abiertas entre Estados Unidos e Irán tras el alto el fuego pactado el 8 de abril. Estas negociaciones han derivado en la firma de un memorando de entendimiento que otorga 60 días para avanzar hacia un acuerdo de paz definitivo que ponga fin a la guerra desatada por la ofensiva israelí-estadounidense en Oriente Próximo.
Fuente: Infobae