La tensión en Medio Oriente alcanzó un nuevo pico este miércoles, luego de que Irán confirmara que se encuentra evaluando una propuesta de Estados Unidos, trasladada a través de la mediación de Pakistán. Este movimiento diplomático busca destrabar el conflicto que estalló a finales de febrero, mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró que las conversaciones están en las etapas finales y no descartó retomar los ataques si la respuesta no es la esperada.
El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, fue el encargado de confirmar la recepción de los últimos planteos de Washington. “Hemos recibido los puntos de vista de la parte estadounidense y actualmente los estamos examinando”, afirmó en declaraciones a la televisión estatal iraní.
De acuerdo con la agencia Fars, el intercambio diplomático se sustenta en un documento iraní que consta de 14 puntos. Este texto, presentado por Teherán, fue entregado a Washington a través de Islamabad. Medios locales indican que el documento incluye propuestas relacionadas con el fin de las hostilidades y medidas para generar confianza mutua.
Baqai también destacó el rol fundamental de Pakistán en este proceso de mediación. Señaló que la reciente visita del ministro del Interior paquistaní a Teherán ha facilitado “el intercambio de mensajes” y ha permitido “esclarecer los textos enviados entre las partes”.
En su declaración, el vocero iraní reiteró las condiciones básicas de su país para cualquier avance. Mencionó específicamente “el desbloqueo de los activos iraníes congelados” en el extranjero y el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre los puertos iraníes.

Sin embargo, la desconfianza hacia Washington sigue siendo un punto central. Baqai calificó como “ridículo” el hecho de que Trump hable de ultimátums y plazos. Desde la presidencia iraní, Masud Pezeshkian defendió la postura de su gobierno. A través de sus redes sociales, escribió: “Irán ha cumplido sistemáticamente sus compromisos y ha explorado todas las vías posibles para evitar la guerra; por nuestra parte, todas las opciones siguen abiertas”.
El mandatario iraní añadió que “obligar a Irán a rendirse mediante la coacción no es más que una ilusión” y sostuvo que “el respeto mutuo en la diplomacia es mucho más sensato, seguro y sostenible que la guerra”.
En la vereda opuesta, Trump dejó claro que el tiempo se agota. “Estamos en las etapas finales con Irán. Veremos qué pasa. O llegamos a un acuerdo o vamos a hacer algunas cosas que son un poco desagradables, pero esperemos que eso no suceda”, declaró a la prensa en Washington.

Posteriormente, desde la Base Conjunta Andrews, el mandatario estadounidense redobló la apuesta. “Créanme, si no obtenemos las respuestas adecuadas, todo irá muy rápido. Estamos todos listos para actuar”, advirtió. Al ser consultado sobre el plazo, respondió: “Podrían ser unos días, pero podría suceder muy rápidamente”. Trump insistió en que la situación se encuentra “justo en el límite” entre un acuerdo y un nuevo conflicto armado.
Estas declaraciones se dan en medio de los contactos diplomáticos que Pakistán sigue impulsando. Ese país ya había sido anfitrión de la única ronda presencial de diálogo que se ha realizado tras el alto el fuego del 8 de abril, vigente hasta la fecha.
A pesar del cese de hostilidades, el ambiente sigue cargado de amenazas. El principal negociador iraní y presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió que las “maniobras evidentes y encubiertas del enemigo” indican que Washington prepara nuevos ataques. Afirmó que Irán tiene lista una “respuesta contundente” ante cualquier ofensiva.
La Guardia Revolucionaria iraní también lanzó una advertencia seria este miércoles. En un comunicado difundido por medios estatales, señaló: “Si la agresión contra Irán se repite, la prometida guerra regional se extenderá más allá de la región esta vez”.

Desde Arabia Saudita, el ministro de Exteriores, príncipe Faisal bin Farhan, hizo un llamado a la calma. Respaldó la vía diplomática y elogió a Trump por dar “una oportunidad a la diplomacia”, instando a Irán a aprovechar “la oportunidad de evitar las peligrosas implicaciones de una escalada”.
El conflicto, que comenzó el 28 de febrero con ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán, provocó una fuerte disrupción en los mercados energéticos y el comercio marítimo global. Aunque la tregua detuvo los combates principales, el estratégico estrecho de Ormuz sigue siendo un punto crítico en las negociaciones.
Irán mantiene severas restricciones al tránsito marítimo en la zona y ha establecido una “zona marítima controlada”, donde el paso requiere autorización de una nueva autoridad creada por Teherán.
La situación en esta ruta preocupa a los mercados internacionales, ya que por Ormuz circula, en condiciones normales, cerca de una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural licuado, además de un volumen significativo del comercio global de fertilizantes.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) emitió una alerta este miércoles. Advirtió sobre una “crisis agroalimentaria sistémica” vinculada al cierre parcial del estrecho y alertó sobre un posible aumento global de los precios de los alimentos.
Fuente: Infobae