Más de 81.000 mujeres rurales beneficiadas con una estrategia agropecuaria

“El apoyo que he recibido me ha servido para mejorar la producción, la calidad del cultivo y me ha generado oportunidades para tener acuerdos de comercialización”, dice Mónica Quitio, integrante de la Asociación de Mujeres San Isidro, en la provincia de Chimborazo.

Mónica es una de las 74.296 mujeres que tienen el Registro de la Agricultura Familiar Campesina (AFC), iniciativa que impulsa el Gobierno Nacional, a través de la Estrategia Nacional Agropecuaria para Mujeres Rurales, que la ejecuta el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGP).

En Imbabura, Alejandra Moreno, integrante de la Asociación Llacta Pura, considera que tener el Registro de la AFC le permite identificarse como agricultora para obtener beneficios y poder comercializar sus productos agrícolas en una feria donde vende directamente, sin intermediarios. “Hemos recibido apoyo tanto de conocimiento como de insumos”, menciona.

A Yoisy Lara Nazareno, productora del cantón San Lorenzo, provincia de Esmeraldas, el Registro AFC le “sirvió de mucho para acceder a un crédito 7X7 e incrementar mis cultivos de cacao, plátano y coco”. Ella es una de las 2.795 mujeres rurales ecuatorianas (el 44 % de las colocaciones totales) que han obtenido créditos por un total de 29’445.176 dólares, en BanEcuador en la línea 7X7.

Yoisy narra que, además, gracias a estar registrada ha sido beneficiaria de capacitaciones en conservación de suelos, manejo de cultivos, implementación de finca integral, así como orientación en liderazgo para ayudar a otras mujeres en el ámbito productivo, pero también para incentivarlas a emprender.

Con el Registro Mónica Quitio también accedió a capacitaciones sobre fortalecimiento organizativo, liderazgo, género, resolución de conflictos, comercialización, manejo de cultivos, además de kits fitosanitarios.

A las mujeres que tienen el Registro AFC se suman más de 7.000 beneficiarias de servicios como aprendizaje de difusión de tecnologías, apicultura, buenas prácticas agropecuarias y conservación de semillas, que ofrece el MAGP, a través de la Estrategia Nacional Agropecuaria para Mujeres Rurales.

“El Gobierno Nacional está apoyando a las mujeres del campo, a las pequeñas productoras mediante la dotación de kits, créditos, maquinaria agrícola”, refiere Mónica Quitio, quien ha mejorado sus cultivos y ahora vende sus productos a través de la Corporación La Favorita.

La imbabureña Alejandra Moreno se muestra “agradecida con el Gobierno por la buena labor que viene realizando. De esta manera nosotros, como agricultores, seguimos con la gran tarea de alimentar a las grandes ciudades”.

La Estrategia Nacional Agropecuaria para Mujeres Rurales busca visibilizar, empoderar y mejorar las condiciones de vida y trabajo de las mujeres rurales, fortaleciendo su participación productiva, económica y organizativa dentro de los sistemas agroalimentarios.

Las mujeres que tiene el Registro AFC también pueden acceder al carnet, al sello y a vincularse a Circuitos Alternativos de Comercialización y emprendimientos rurales, fortaleciendo sus oportunidades de acceso a mercados y generación de ingresos.

La Estrategia, además, ha permitido fortalecer las capacidades productivas. De las mujeres que poseen el Registro, 10.792 mujeres han sido capacitadas en producción sostenible, 3.497 se desempeñan como promotoras de sistemas sostenibles, 6.531 implementan sistemas agroforestales y crianzas sostenibles, 6.511 tienen sus fincas en transición hacia modelos productivos sostenibles, y 515 reciben asistencia técnica para el manejo y la conservación de semillas.

También, para hacer frente a los riesgos asociados a la actividad agrícola 26.954 mujeres fueron beneficiadas con el seguro agrícola, protegiendo 56.252 hectáreas de cultivos. Para ello, el Gobierno destinó 1,9 millones de dólares correspondiente a la subvención del 60% de la prima neta del seguro agrícola.

Estos resultados de la Estrategia Nacional Agropecuaria fueron presentados durante el “Diálogo Nacional de Mujeres Rurales: Nuestra voz en los avances y retos hacia 2034”, realizado en la ciudad de Quito, como un espacio de rendición de cuentas, legítimo y participativo. Además, es parte de las actividades programadas por la declaratoria de 2026, como el Año Internacional de la Mujer Agricultora, efectuada por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

La estrategia considera a las mujeres rurales actoras clave del desarrollo agropecuario, por lo que fortalece su autonomía económica, liderazgo productivo, la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios, la resiliencia frente al riesgo climático, así como la conservación de la agrobiodiversidad.

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