Marco Rubio busca apoyo del G7 ante crisis con Irán en Francia

El titular del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, arribó este viernes a territorio francés para integrarse a la cumbre de cancilleres del Grupo de los Siete (G7). El encuentro diplomático tiene lugar en la Abadía de Vaux-de-Cernay, desarrollándose en medio de un clima de fricción considerable entre la administración estadounidense y sus socios internacionales debido a las acciones bélicas contra Irán y las repercusiones en el suministro global de energía.

Esta visita representa el primer desplazamiento internacional de Rubio tras el comienzo de las incursiones aéreas ejecutadas por Estados Unidos e Israel en suelo iraní el pasado 28 de febrero. La reunión se produce en un momento donde las discrepancias internas del bloque alcanzan niveles no vistos en más de una década, según reportes de diversos sectores diplomáticos cercanos a la organización.

Antes de iniciar su viaje hacia la zona ubicada al suroeste de París, el funcionario estadounidense recalcó la importancia vital del Estrecho de Ormuz, punto neurálgico afectado por las operaciones militares. Respecto a este paso marítimo, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del planeta, Rubio afirmó:

“Los demás países obtienen mucho más combustible de ahí que nosotros”

. Cabe destacar que la interrupción de este flujo ha generado una de las crisis energéticas más profundas de los últimos años.

En cuanto a la vía diplomática, el secretario reconoció que existen diálogos indirectos con el gobierno de Teherán mediante intermediarios, aunque no ofreció fechas tentativas para una resolución. Por su parte, el enviado especial Steve Witkoff ratificó desde la Casa Blanca que se mantienen comunicaciones con las autoridades iraníes empleando a Pakistán como canal de enlace.

Vista aérea de la isla de Qeshm, separada del territorio continental iraní por el estrecho de Clarence, en el estrecho de Ormuz (REUTERS/Stringer/Foto de archivo)

No obstante, desde la capital iraní la respuesta es poco alentadora. Informes de prensa local señalan que la República Islámica ha declinado una oferta de cese al fuego, presentando en su lugar un plan de cinco puntos. Una de las demandas centrales de Irán sería obtener el control del Estrecho de Ormuz, un punto que añade mayor presión a la estabilidad del comercio energético internacional.

Las desavenencias con el viejo continente son evidentes en esta cumbre. El titular de Defensa alemán, Boris Pistorius, manifestó su preocupación al definir el conflicto actual como una

“catástrofe para las economías del mundo”

, subrayando además que las naciones europeas no fueron consultadas antes de la ofensiva. Paralelamente, Kaja Kallas, representante de la diplomacia de la Unión Europea, sostuvo recientemente que

“esta no es la guerra de Europa”

.

Discrepancias en el seno del G7

El resto de los integrantes del G7 han mostrado su esperanza de alcanzar una solución mediante el diálogo, evitando comprometer un respaldo abierto a las intervenciones lideradas por Washington. De hecho, la primera jornada de actividades —a la cual Rubio no asistió— ya puso de manifiesto estas distancias ideológicas y estratégicas que separan a los aliados.

Mientras tanto, en Washington, el mandatario Donald Trump reafirmó una postura firme durante una sesión de gabinete celebrada el jueves. El presidente sostuvo que la ofensiva militar progresa con mayor celeridad de lo anticipado y restó importancia a la dependencia de su país sobre el Estrecho de Ormuz, apoyándose en la alta capacidad productiva propia. Asimismo, Trump reiteró sus reclamos hacia los aliados de la OTAN por la supuesta falta de apoyo en esta campaña.

Durante dicha reunión de gabinete, el secretario Rubio justificó las acciones militares alegando un beneficio global. Ante sus colegas, el funcionario declaró:

“El presidente no solo le está haciendo un favor a Estados Unidos. Esto es para el mundo”

.

El presidente Donald Trump habla durante una reunión de su gabinete en la Casa Blanca, el jueves 26 de marzo de 2026, en Washington. (AP Foto/Alex Brandon)

El temario de la cumbre en Vaux-de-Cernay también contempla la situación en Ucrania, donde el proceso de paz sigue paralizado. Los gobiernos de Europa temen que un eventual entendimiento entre Washington y Moscú obligue a Kiev a ceder en términos desfavorables antes de los comicios legislativos en Estados Unidos programados para noviembre.

Representantes diplomáticos de Italia han sugerido que la postura europea será firme en cuanto a la continuidad de las sanciones contra la administración de Rusia y el fortalecimiento de la asistencia bélica a las tropas ucranianas. El canciller de Ucrania también forma parte de estas conversaciones en busca de garantías estratégicas.

Además de los miembros fijos, el evento cuenta con delegados de Brasil, India, Corea del Sur y Arabia Saudita. Estas naciones desempeñan un rol determinante para el equilibrio diplomático y la estabilidad de los mercados en este periodo de alta volatilidad internacional.

Finalmente, Francia, que lidera actualmente la presidencia rotatoria del grupo, utiliza este foro para cimentar las bases de la cumbre de jefes de Estado que se llevará a cabo en junio en los Alpes. La reunión de cancilleres es, por tanto, una prueba de fuego para evaluar las grietas internas y buscar posibles consensos frente a las crisis abiertas tanto en el Medio Oriente como en Europa del Este.

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