‘Ligera recuperación’ para el sector textil en seis meses de tasa al 4×4, pero aún falta frenar el contrabando

La segunda mitad de 2025 marcó el inicio de una tendencia de recuperación en las ventas del sector textil y de calzado ecuatoriano, que cerró el año con un crecimiento cercano al 9 % tras la caída del 5 % registrada en 2024. No obstante, el sector textil analiza con cautela las cifras y las ve como un “ajuste parcial”, además de que quedan aún desafíos para equilibrar el mercado.

Esta “ligera recuperación” tiene un motivo: el arancel de $ 20 a las importaciones bajo el régimen courier 4×4, que entró en vigencia el 16 de junio pasado y que en diciembre cumplió seis meses.

Las cifras son parte de un balance desarrollado por Ecuatorianos Primero, Siempre, una iniciativa que impulsó la aplicación de la tasa.

Con base en cifras del Servicio de Rentas Internas (SRI) y del Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (Senae), la iniciativa destaca que incluso en los pequeños productores con RUC de personas naturales las ventas pasaron de estancamiento a crecimientos de hasta el 10 % a finales del año pasado.

Sin embargo, también advierte que los niveles de importaciones y pedidos siguen siendo históricamente altos y que los avances logrados, si bien son positivos, aún están lejos de restablecer las condiciones de equilibrio logradas en 2022.

En el acumulado anual, las importaciones 4×4 cerraron 2025 en $ 602 millones de valor FOB, con un crecimiento del 20 %, que es el más bajo de los últimos cinco años y contrasta con el 60 % registrado en 2024 y hasta el 95 % anual que llegaba antes de la aplicación del arancel. “Aun así, el volumen actual sigue siendo muy superior al de 2022, lo que confirma que el desafío persiste”, apuntan.

El impacto también se refleja en el número de pedidos: en el segundo semestre de 2025, los envíos cayeron un 46 %, de 4,63 millones a 2,49 millones. En el acumulado anual, 2025 cerró con 8,4 millones de pedidos, un crecimiento del 22 %, muy por debajo del 142 % registrado antes de la aplicación del arancel.

Por eso, desde la iniciativa se analizan con cautela estos resultados: “El sector aún no ha recuperado los niveles de equilibrio de 2022 y los beneficios observados hasta ahora representan un ajuste parcial tras años de crecimiento descontrolado de las importaciones informales”.

“Resultados positivos, pero no suficientes”

El presidente ejecutivo de la Asociación de Industriales Textiles del Ecuador (AITE), Camilo Ontaneda, también analiza con pinzas estos resultados y, aunque los califica como positivos, advierte que también se ha visto un incremento del contrabando, por ejemplo, de prácticas como el “maleteo”, una modalidad en la que se utiliza a personas para ingresar paquetes al país evadiendo el cobro de impuestos.

“A raíz de lo que se implementó (la tasa), se nota lógicamente la caída en esa categoría B, que era del 4×4, y comienza el incremento en todo el sector textil. Sí es una medida que ha dado ciertos resultados para nosotros. No es lo suficiente, porque todavía hay que igualar la cancha en el sentido de que las condiciones sean similares entre lo que se está comercializando formalmente y el contrabando y comercio ilícito, que sí han aumentado también, han encontrado otras formas de hacerlo”, comenta.

Explica que cuando existe cualquier movimiento económico, sea a través de una tasa, como la de $ 20 para los paquetes 4×4, o de un impuesto, como sucedió con el impuesto al valor agregado (IVA) cuando subió del 12 % al 15 % en 2024, esto marca un incremento en la informalidad.

“Sabíamos para qué estaba destinado ese incremento (IVA) y la necesidad del Gobierno por temas de seguridad, pero era advertido que también iba a aumentar la informalidad, ese 3 % se vuelve un porcentaje muy fuerte para muchos para poder competir contra la informalidad. Entonces, más bien se tornan informales para poder subsistir. Siempre va a haber una razón para que la informalidad gane, porque es mucho más fácil aplicarla”, analiza Ontaneda.

La iniciativa Ecuatorianos Primero, Siempre suma el problema del contrabando y la defraudación aduanera. Recuerda que en octubre de 2025, el Senae decomisó un cargamento de ropa de la marca china Shein que intentaba ingresar de manera irregular por puertos de Guayaquil, oculto en un contenedor declarado como “cajas plásticas”, valorado en $ 90.000. En enero de 2026, otro operativo detectó un contenedor procedente de China, declarado como “mascarillas”, que transportaba más de 100.000 prendas de vestir, con un valor aproximado de $ 400.000, hechos que continúan afectando a la industria nacional.

“Gremios coinciden en que es necesario establecer reglas claras, fortalecer los controles al contrabando, dar seguimiento a la frecuencia de envíos desde el exterior con el cruce de información entre entidades de control y una fiscalización más efectiva de la comercialización informal”, concluye la iniciativa.

Por su parte, Ontaneda identifica que, aunque difícilmente se pueden dar cifras de la informalidad porque justamente no son registradas, un termómetro para el sector es el crecimiento de los mercados populares, donde normalmente los productos pueden estar muy baratos e incluso por debajo del costo de la materia prima: “Eso significa que hay algo que no que no cuadra ahí”.

“Nosotros siempre estamos hablando de productos justos, que tienen que cumplir las reglas de juego, de comercialización y eso. Aparte de que sea producción nacional o sea importación formal, las dos pagan siempre tributos, pagarán arriendo, pagarán predial, un poco de cosas y eso está dentro del costo de transformación del producto. Entonces, se vuelve muy extraño cuando hay productos por debajo del costo de la materia prima, siendo que la materia prima internacionalmente son productos que están en bolsa, o sea, eso quiere decir que son valores que están abiertos a todo el mundo”, explica el titular de AITE.

Formalidad vuelve caro al producto nacional

En términos generales, Ontaneda señala que todo lo que conlleva que un producto ser formal y cumpla con la ley es también lo que hace que el ecuatoriano sea caro en comparación con otros que no tienen ningún tipo de trazabilidad y que incluso presentan precios muy por debajo del mercado internacional. “Difícilmente se puede hablar de una competencia en ese sentido, porque no es competencia, es una es una deslealtad del mercado y eso confunde mucho al consumidor”, manifiesta.

No obstante, independientemente de que el asunto de la informalidad es difícil de cuantificar y controlar, asegura que dentro de la formalidad también existen incorrecciones. Afirma que dentro de lo que entra formalmente en cuanto a textiles, especialmente telas y producto terminado, hay un fuerte factor de subvaloración.

De acuerdo con el dirigente, cerca del 70 % de los productos que se importan por contenedores al país están subvalorados de alguna manera. “Si eso entra al mercado ya con valor inferior y encima de eso no pagan IVA o no pagan otras cosas, pues ese es el gran diferencial que hay en precios”, argumenta. (I)

Fuente: El Universo

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