León XIV rechaza el uso de Dios para justificar guerras en el Vaticano

El máximo representante de la Iglesia católica, León XIV, ha manifestado nuevamente su firme postura en contra de los conflictos bélicos. Durante la solemne Eucaristía del Domingo de Ramos, que marca el inicio de la primera Semana Santa de su periodo pontificio, el Papa fue enfático al señalar que «no se puede utilizar a Dios» con el fin de legitimar las guerras.

En el marco de su homilía, pronunciada en una Plaza de San Pedro ambientada con árboles de olivo, el Pontífice instó a los actores del conflicto a la reflexión:

«Depongan las armas, recuerden que son hermanos»

. Durante su intervención en la Santa Sede, León XIV remarcó que la divinidad rechaza cualquier forma de violencia de manera permanente.

Tras la lectura de los textos bíblicos, el Papa subrayó la figura de Jesús como un ejemplo de no violencia, indicando que no recurrió a las armas ni a la autodefensa ante el maltrato y las injusticias.

«Este es nuestro Dios: Jesús, Rey de la paz. Un Dios que rechaza la guerra, a quien nadie puede usar para justificar la guerra»

, sentenció ante una multitud estimada de 40.000 fieles que se dieron cita en el Vaticano.

Hacia el final de su sermón, el líder religioso hizo referencia a las palabras del obispo Tonino Bello, manifestando que las injusticias que padecen las naciones están próximas a concluir. Asimismo, expresó que los destellos de los enfrentamientos armados se están disipando y que el padecimiento de los sectores más vulnerables se encuentra en sus momentos finales.

La ceremonia estuvo precedida por una procesión que partió desde el Brazo de Constantino, en la Columnata de Bernini, recorriendo el perímetro de la plaza con el Papa realizando el trayecto a pie. En el acto se utilizaron 120 palmas y palmurelli —tradicionales palmas blancas entrelazadas del Vaticano— y un total de 120.000 ramas de olivo, según los registros oficiales proporcionados por los canales de comunicación de la Santa Sede.

Solidaridad con Oriente Medio y víctimas del mar

Al concluir su mensaje, León XIV dedicó un espacio para recordar a las comunidades cristianas en Oriente Medio, quienes enfrentan las duras consecuencias de guerras devastadoras y enfrentan dificultades para celebrar los ritos litúrgicos de estos días sagrados.

El Papa hizo un llamado a la conciencia global respecto al sufrimiento de estas personas, pidiendo al Príncipe de la Paz que fortalezca a las naciones azotadas por la violencia y fomente la creación de mecanismos reales para la reconciliación. Además, el Pontífice elevó plegarias por el bienestar de los marineros afectados por conflictos armados y por los migrantes que han perecido en travesías marítimas, haciendo especial mención a quienes fallecieron recientemente cerca de la isla de Creta.

Para el resto de la Semana Santa, se confirmó que el Papa cumplirá con el tradicional Vía Crucis en el Coliseo de Roma. No obstante, para el Jueves Santo, León XIV ha decidido oficiar la misa en la Basílica de San Juan de Letrán. Esta decisión marca un cambio de estilo frente a su predecesor, el Papa Francisco, quien solía realizar esta ceremonia en centros penitenciarios o instalaciones para personas refugiadas.

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