‘Las ventas han bajado. Nos tocan el bolsillo’: comerciantes reportan pérdidas de hasta el 50 % por el cerco que aísla al Centro Histórico de Quito

A pesar de que el epicentro de las manifestaciones no ha sido Quito, hoteles y negocios se han visto afectados por las pocas movilizaciones y lo sitiado que se encuentra el Centro Histórico, sobre todo en la Plaza Grande.

En esta zona, donde confluyen gran cantidad de comercios, pero también edificios gubernamentales como el Palacio de Carondelet y la Municipalidad, ha sido el centro de atención para miembros del Frente Unitario de Trabajadores (FUT), estudiantes de la Universidad Central y más organizaciones sociales que han salido a protestar por el reciente decreto de eliminación del subsidio al diésel.

Las marchas han terminado en enfrentamientos con bombas lacrimógenas entre la Policía Nacional y miembros de estos movimientos que han intentado llegar, bajo cualquier circunstancia, hasta la Casa Presidencial, que se encuentra vacía por la presencia de Daniel Noboa en Latacunga.

Esto ha llevado a tomar decisiones extremas por parte del Gobierno Nacional, como el hecho de colocar vallas metálicas en la mayoría de entradas al Centro Histórico y únicamente permitir el ingreso de personas por un pequeño pasaje.

Sin embargo, al escuchar presencia de manifestantes, estos accesos se bloquean completamente, obligando a que los negocios cierren sus puertas y los empleados salgan corriendo a un lugar seguro.

“Parece que las movilizaciones acá están más controladas, pero de todas maneras afecta, porque la gente no viene nomás, ya saben que hay un paro y automáticamente la gente se espanta y no hay ni transporte público para trasladarse“, señaló Irene Calderón, comerciante del Centro Histórico por más de 30 años.

Ella dispone de un negocio de venta de perfumes, artículos de bazar y joyas. Su mayor ingreso está en una copiadora y dos computadores donde presta el servicio de internet.

Irene apuntó que en estos días la situación ha sido complicada.“Nos ha tocado de nuestros bolsillos, de nuestras comisiones pagar arriendo, pagar empleados, ya no es normal. Uno espera que el día a día se pueda solventar con trabajo, pero no hay“, sostuvo la mujer.

Las vallas llegan hasta la altura de la Plaza Santo Domingo, recorren las calles Chile, Mejía y Venezuela, donde se pudo observar estas estructuras que cubren los extremos de las vías para que la gente y los vehículos puedan pasar, pero están colocadas de tal manera que sea fácil reubicarlas de existir algún inconveniente.

Las personas deben pasar una tras de otra, haciendo una fila, para poder llegar hasta la Plaza Grande Foto: Carlos Granja Medranda

“Yo entiendo que el Municipio y el Gobierno Central se están resguardando, pero siempre hubo esto; parece que estamos en zona de guerra, no hay paz, no hay tranquilidad. Veo esas vallas y digo qué vendrá, qué pasa aquí. No estamos felices“, concluyó Irene.

En las mismas instancias se encuentra el restaurante La Tradición, un lugar con mucha historia en el sector. Dayana Barbotó, personal polifuncional, contó los pormenores que ella y el equipo de trabajadores tuvieron que resistir en medio de las movilizaciones.

“Nos ha bajado las ventas porque nos tocó cerrar el local temprano, tipo cuatro de la tarde ya nos tocó bajar las lanfor, porque todo esto estuvo cerrado. Justo son horas en donde hay bastante clientela, porque desde el mediodía hasta las cinco se vende bastante“, explicó la oriunda de Quevedo.

La trabajadora aseguró que las ventas han decaído en un 30 % desde que se anunció el paro nacional en Ecuador. Además, añadió que ella y sus compañeros aguardaron por varios minutos dentro del local para poder salir sin problemas.

La gente circula por el Centro Histórico, pero trata de realizar sus gestiones o las pocas compras lo más rápido posible para retirarse a sus casas con el temor de que las movilizaciones se activen en el momento menos pensado.

Personal de la Policía Nacional, el grupo motorizado y las Fuerzas Armadas caminan armados, se juntan en esquinas y esperan. Ese es el panorama que se vive en la capital, luego de que Marlon Vargas, presidente de la Conaie, mencionara que si es necesario “tomarse Quito para presionar al Gobierno Nacional, lo harán”.

Humberto Vega, betunero de la Plaza Grande, sostuvo que es entendible el vallado en estos tiempos, pero que durante todo el año pase así es totalmente absurdo. “Yo lustro zapatos en este puesto poco más de 30 años y cuando se cierra, yo no hago nada aquí, y por todo este problema sí afectan las ventas en un 50 % por lo menos“, afirmó Vega.

No dudó en opinar sobre la eliminación del subsidio al diésel, manifestando que en pocos días sus implementos de trabajo han incrementado de precio. “Para comprar las caserolas que ocupo, ahora tengo que invertir el doble. Desde ahí ya se siente el impacto del alza del diésel“, apuntó el betunero.

Personal encargado de varios hoteles del centro histórico manifestaron de forma general que la afectación es fuerte. “El turista se aleja, no solo el nacional, sino también el extranjero y para la economía del país eso es un tema delicado”, señaló un empleado de un hotel ubicado en la calle Mejía, que prefirió no identificarse.

Las vallas cubren de extremo a extremo las vías de ingreso al Centro Histórico de Quito. Foto: Carlos Granja Medranda

Este Diario pidió información al Municipio de Quito sobre los datos de impacto al turismo en la ciudad durante los últimos días de paro nacional, pero la institución a cargo sostuvo que una vez el boletín de prensa esté revisado lo compartirán.

Durante este martes, 7 de octubre, el presidente Daniel Noboa cumplió agenda en la provincia de Cañar. En el lugar se constataron enfrentamientos entre manifestantes y Policía Nacional, donde presuntamente los carros que comandaron la caravana fueron agredidos y cinco personas resultaron detenidas.

Fuente: El Universo

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