La historia del único sudafricano que brilló en el fútbol argentino

Un 13 de mayo de 1995, la selección argentina, dirigida por Daniel Passarella, enfrentó a Sudáfrica en el estadio Ellis Park de Johannesburgo por la Copa Nelson Mandela. Aquella tarde, la Albiceleste formó con Carlos Bossio; Nelson Vivas, Roberto Ayala, Néstor Fabbri, Juan Pablo Sorín; Javier Zanetti, Leonardo Astrada, Sergio Berti; Marcelo Gallardo; Ariel Ortega y Omar Asad. El equipo cayó en desventaja temprano, pero logró igualar gracias a un tanto del Muñeco Gallardo. Quien abrió el marcador y sembró la inquietud en la delegación visitante fue un elegante mediocampista, de nombre Theophilus Doctor Khumalo, quien semanas después se convertiría en la gran novedad del mercado de pases de la Primera División argentina.

Nacido en Soweto, el futbolista brillaba en el Kaizer Chiefs cuando, tras ser figura en aquel amistoso, recibió una oferta que no esperaba: jugar en Argentina. Tenía 28 años. “Rodolfo Motta era el técnico y queríamos traer algún futbolista de selección, de jerarquía, que marcara la diferencia. Y surgió la posibilidad de traer jugadores africanos. Un empresario nos ofreció a Khumalo y también vino Memory Mucherahowa (de Zimbabwe)”, le contó a Infobae Toto Evangelista, entonces presidente de Ferro Carril Oeste.

El 6 de agosto de 1995, el sudafricano hizo su debut en Caballito, nada menos que ante Independiente, por la primera fecha del Torneo Apertura. El Doctor fue titular junto a Ariel Rocha, Aldo Paredes, Jaime Garcete, Néstor Lorenzo, Diego Cocca, Miguel Vargas, Sergio Mandrini, Facundo Sava, Alejandro Duré y Sergio Sánchez. Del otro lado, el Rojo presentó figuras como Luis Islas, Diego Cagna, Raúl Cascini, Daniel Garnero y el Palomo Usuriaga.

A los 34 minutos, Khumalo confirmó que no era una simple novedad: tras un balón largo por la banda izquierda que no pudo controlar Zapatilla Sánchez, el enganche apareció veloz por detrás, anticipó a Serrizuela, gambeteó a Islas y, pese al ángulo cerrado, remató con precisión mientras caía al césped. Sin un festejo ensayado, dio un par de brincos, corrió hacia el tiro de esquina, celebró de cara al público y luego regresó a su campo chocando palmas con sus compañeros. Después, Javier Mazzoni puso el 1-1, pero la conquista del sudafricano acaparó todos los flashes. Del vestuario se fue a la TV, donde lo entrevistaron con un traductor. Había nacido una estrella.

La adaptación al país tuvo sus desafíos. Khumalo quedó enamorado de las medialunas y probó el asado, que en Oeste siempre preparaba el médico del plantel, Enrique Rottemberg. La barrera idiomática no impidió que entablara una relación afectuosa con sus compañeros y con el club. “Siempre mostró mucho cariño”, recordó Evangelista.

Sin embargo, sufrió el invierno porteño. Vivía solo en un hotel del barrio de Once. Su estadía duró pocos meses y apenas cuatro partidos. Diferencias con el agente que lo trajo al país determinaron su partida. Pero la semilla verdolaga germinó. Para 2010, el sentimiento ya era frondoso, regado a la distancia.

“Dejó un recuerdo bárbaro, lo importante es la relación que tuvimos, yo personalmente y el club también. Fue nombrado embajador del Mundial de ese año y vino al país. Y no fue a Boca o a River: le pidió a la embajada venir a Ferro”, reveló el ex directivo. Hizo dos pedidos puntuales: dar una charla con juveniles en Pontevedra y reencontrarse con el Negro Riveros, fisioterapeuta de la institución que lo había sorprendido con sus masajes con agua y jabón, al punto que llevó el método a Sudáfrica.

Durante esa visita, se reunió en un restaurante con Evangelista, Rodolfo Motta, su hijo Pablo y varios ex jugadores como Néstor Lorenzo (hoy entrenador de la selección de Colombia), Zapatilla Sánchez, Mandrini y Jorge Cordon. Del encuentro quedó un testimonio fotográfico.

“Cuando estuve en Argentina, la gente pensaba que mi nombre era Doctor porque era médico”, contó en una entrevista. “Ese partido es el que hace que los americanos crean que los africanos pueden tener un pie mágico”, agregó sobre el duelo ante Independiente. “La gente allí se vuelve loca con el fútbol”, afirmó impactado. “Hace un tiempo me contestó un mensaje por Instagram, me dijo que lo traté como un padre”, comparte Evangelista con nostalgia.

El enlace sudafricano pasó por Argentina en 1995
El enlace sudafricano pasó por Argentina en 1995

Su trayectoria continuó. Pasó por la MLS (jugó en Columbus Crew) y regresó al Kaizer Chiefs, donde se retiró y trabajó en diversos roles, incluso como entrenador. Su figura es tan relevante que recibió un Doctorado Honorario en Filosofía en Ciencias de la Universidad Tecnológica de Tshwane, en reconocimiento a sus contribuciones al fútbol de su país.

Sudáfrica será uno de los animadores del partido inaugural del Mundial 2026 ante México, por el Grupo A. Y en Argentina, inevitablemente aflorará el recuerdo del paso de Doctor Khumalo por Ferro y aquella gambeta larga que terminó con el remate inflando la red, frente a la tribuna local (aún con los inolvidables tablones de madera) del estadio de Caballito.

Doctor Khumalo, legendario futbolista sudafricano, comparte un momento especial con ex jugadores del Club Ferro Carril Oeste y el ex presidente Felipe Evangelista
Doctor Khumalo, legendario futbolista sudafricano, comparte un momento especial con ex jugadores del Club Ferro Carril Oeste y el ex presidente Felipe Evangelista

Fuente: Infobae

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