La grieta entre Bellingham y Tuchel que marcó a Inglaterra antes de la semi

Cuando faltan pocas horas para la semifinal del Mundial 2026 entre Inglaterra y Argentina, el ambiente interno del combinado británico se ha vuelto tenso debido a un enfrentamiento público entre el volante Jude Bellingham y el estratega Thomas Tuchel. Este altercado, que salió a la luz después del triunfo 2-1 contra Noruega en Miami, dejó al descubierto, de forma poco común, las grietas internas de un conjunto que sueña con disputar una final después de más de seis décadas.

El entrenador alemán y el jugador inglés dejaron expuestas diferencias de pensamiento (EFE/Enric Fontcuberta)
El entrenador alemán y el jugador inglés dejaron expuestas diferencias de pensamientoFuente: EFE/Enric Fontcuberta

La relación entre Tuchel y Bellingham ha tenido altibajos desde las primeras jornadas del ciclo del entrenador alemán. El futbolista del Real Madrid fue titular al inicio de la era del ex DT del Chelsea al mando de la selección, pero ese vínculo comenzó a deteriorarse durante un cotejo amistoso ante Senegal.

De acuerdo con una investigación de Sports Illustrated, en ese encuentro Bellingham ingresó desde la banca, evidenció su molestia después de que el VAR anulara un gol y recibió una amonestación pública de Tuchel: debía saber cómo manejar su “fuego” y evitar actitudes que pudiesen amedrentar a compañeros o contrincantes.

“En ocasiones se percibe la ira, el apetito y el fuego, y eso surge de una manera que puede resultar un tanto repulsiva”, manifestó el técnico, quien después aceptó que su madre hallaba ese comportamiento “difícil de mirar en televisión”.

Ese calificativo de “repulsiva” provocó una reacción inmediata en los medios británicos. En agosto del año anterior, The Guardian reportó que Tuchel se disculpó: “Usé esa palabra sin intención. No hubo ningún mensaje oculto. Soy consciente de que soy responsable de los titulares y lamento haber generado incomodidad”.

El estratega se comunicó con Bellingham para esclarecer el tema, aunque, como luego señaló BBC Sports, el hecho dejó una marca en el camarín.

Bellingham durante la práctica de este martes en Kansas City (Reuters/Jay Biggerstaff)
Bellingham durante la práctica de este martes en Kansas CityFuente: Reuters/Jay Biggerstaff

La situación se agravó cuando Bellingham no fue convocado en septiembre por una lesión en el hombro y, ya recuperado en octubre, tampoco fue llamado a la selección. Cole Palmer y Morgan Rogers surgieron como opciones para el puesto de mediapunta.

Tuchel justificó esa determinación por la falta de ritmo competitivo, pero la prensa inglesa interpretó el mensaje como un llamado de atención sobre la autoridad del entrenador.

Tener a los individuos más talentosos no siempre crea el mejor equipo”, había expresado en su momento el DT, dejando claro que su prioridad es el rendimiento colectivo y que ningún jugador, por más prestigioso que sea, tiene el puesto asegurado si no responde a los requerimientos del grupo.

El regreso de Bellingham se dio en la ventana de noviembre. Poco a poco fue retomando su relevancia y, ya en este Mundial, ha logrado su mejor nivel: en lo que va del torneo ha anotado seis goles (es el máximo artillero del equipo junto a Harry Kane) y fue determinante para que Inglaterra llegue a las semifinales.

Sin embargo, tras la victoria ante Noruega, la controversia comenzó a avivarse cuando Tuchel expresó su descontento con el rendimiento del equipo pese al triunfo y aseguró que sus jugadores se habían “complicado mucho, mucho las cosas”.

“El resultado es fantástico, estamos entre los cuatro primeros. Es increíble, pero no estoy feliz con el desempeño. En todos los aspectos. Una vez más, el compromiso está ahí, pero nos lo hemos puesto muy, muy difícil a nosotros mismos por la forma en que hemos jugado: descuidados, con muchos errores técnicos, sin suficiente velocidad ni consistencia. Hoy hemos tenido suerte”, evaluó.

Tuchel siguiendo con atención el entrenamiento de sus dirigidos (Reuters/Jay Biggerstaff)
Tuchel siguiendo con atención el entrenamiento de sus dirigidosFuente: Reuters/Jay Biggerstaff

A Bellingham le transmitieron de inmediato las críticas del entrenador y no reaccionó de la mejor manera: “Sí, bueno, da igual. Da igual”. Luego, amplió: “Quizá él no sabe lo que es jugar bajo ese tipo de condiciones contra Erling Haaland, Martin Odegaard, Antonio Nusa y Alexander Sorloth. No es un equipo sencillo de vencer”.

Su lenguaje corporal, descrito por la prensa británica como “gesto de exasperación”, reavivó los rumores de una fractura interna en el vestuario.

En medio de la turbulencia, Harry Kane trató de calmar los ánimos. “Cuando te hacen una pregunta cinco minutos después del partido y él ni siquiera sabía lo que había dicho el entrenador, ¿qué esperas que respondiera Jude? Acabábamos de superar una batalla dura”, declaró el capitán.

El delantero defendió así la cohesión dentro del grupo y criticó la tendencia mediática a crear divisiones: “El equipo está donde está gracias a nuestra unión, no solo entre los jugadores, sino también con el entrenador y el cuerpo técnico”.

Fuente: Infobae

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