La combinación de jengibre y canela en infusión se ha posicionado como un clásico dentro de los remedios caseros para la digestión, y hoy cuenta con el respaldo de investigaciones que analizan los compuestos activos de ambas plantas.
Organismos de salud internacionales reconocen que el jengibre (Zingiber officinale) estimula la motilidad gástrica y alivia náuseas, mientras que la canela de Ceilán (Cinnamomum verum) contiene aceites esenciales como el cinamaldehído, con propiedades carminativas y antiespasmódicas documentadas en manuales de fitoterapia y farmacopeas oficiales.
De acuerdo con los National Institutes of Health (NIH), los gingeroles y shogaoles presentes en el jengibre tienen un efecto positivo en la digestión al modular la inflamación y favorecer el vaciado gástrico.
La Mayo Clinic, por su parte, respalda el uso tradicional del jengibre para aliviar molestias gastrointestinales leves, aunque aclara que la mayoría de la evidencia clínica proviene de estudios con extractos concentrados y no de infusiones caseras.
Ambas instituciones advierten que los resultados pueden variar según la forma y dosis de consumo de la planta.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) también incluye al jengibre y la canela en sus listados de plantas medicinales de uso tradicional, con advertencias de seguridad y límites de dosis para evitar riesgos.
Preparación paso a paso según manuales de fitoterapia
Para elaborar la infusión siguiendo las directrices de manuales especializados y farmacopeas, se recomienda:
- Seleccionar los ingredientes: Utilizar rizoma de jengibre fresco o seco y rama de canela de Ceilán, evitando la variedad Cassia.
- Dosificación tradicional: Por cada litro de agua, emplear entre 10 y 15 gramos de jengibre fresco (o 1 a 2 gramos de jengibre seco) y 1 gramo de canela de Ceilán.
- Decocción: Hervir el agua, agregar jengibre y canela, y mantener a fuego bajo de 5 a 10 minutos.
- Reposar y colar: Dejar reposar tapado unos minutos y colar antes de servir.
- Consumo: Tomar una taza antes o después de las comidas principales, sin exceder tres tomas diarias.
La European Medicines Agency (EMA) y la OMS insisten en que la selección botánica y la moderación en la dosis son clave para evitar efectos adversos.

Un remedio tradicional con fundamento científico
Esta infusión debe entenderse como una estrategia tradicional complementaria para el bienestar digestivo.
Investigaciones publicadas en World Journal of Gastroenterology han demostrado que el jengibre, en forma de extracto, acelera el vaciado gástrico y reduce el malestar abdominal. La infusión ofrece alivio sintomático leve y debe consumirse de forma responsable, sin sustituir la consulta médica ni tratamientos indicados para patologías crónicas.
Diversos estudios sugieren que esta preparación puede contribuir a reducir la inflamación abdominal y aliviar la sensación de hinchazón, especialmente cuando se combina con otras medidas de autocuidado.
Limitaciones y advertencias importantes
Aunque seguro para la mayoría de adultos sanos, el consumo de esta infusión no está exento de restricciones. Las autoridades sanitarias internacionales subrayan la importancia de seleccionar correctamente la especie de canela y respetar las dosis recomendadas.
El uso de canela Cassia, común en el comercio, puede exponer al organismo a niveles elevados de cumarina, con riesgo de toxicidad hepática y efectos anticoagulantes. Por este motivo, solo se aconseja la variedad Ceilán para infusiones frecuentes.
Además, tanto el jengibre como la canela pueden potenciar el efecto de medicamentos anticoagulantes, incrementar el riesgo de hemorragias y afectar la presión arterial o los niveles de glucosa en sangre.
Por ello, las personas con enfermedades crónicas, bajo tratamiento farmacológico, mujeres embarazadas y menores deben consultar a un profesional antes de incorporar esta bebida a su dieta.

La evidencia sobre la eficacia clínica del té casero es limitada en comparación con los extractos estandarizados utilizados en ensayos médicos. Por lo tanto, esta infusión debe considerarse solo como un complemento y no como un sustituto de tratamientos médicos convencionales.
Fuente: Infobae