El máximo responsable de la Dirección de Seguridad Personal de Cuba expresó públicamente, por primera vez con total claridad, la amenaza que su institución debe prevenir: la posibilidad de que fuerzas hostiles intenten secuestrar o eliminar a los altos mandos del régimen, utilizando el caso venezolano como referencia directa.
El general de brigada Emir Mesa Corona realizó estas declaraciones el 6 de septiembre durante la conmemoración del 65.º aniversario de la Dirección de Seguridad Personal, evento celebrado en La Habana al que asistieron Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel y la cúpula de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior.
Una advertencia inusual desde la cúpula castrense
Mesa Corona detalló el panorama que, según su discurso, hoy mantiene en alerta al aparato encargado de resguardar a la dirigencia cubana: una operación orientada a capturar o dar muerte a sus líderes principales, en un patrón equiparable al ejecutado en Venezuela. La advertencia se formuló durante una ceremonia oficial en la capital cubana.
Mesa Corona está al frente del organismo responsable de la protección física de los más altos funcionarios de la isla. Por ello, sus palabras trascienden la retórica política habitual de La Habana.
En su alocución, el general rindió homenaje a los 32 militares cubanos fallecidos en Caracas durante la operación estadounidense del 3 de enero, que resultó en la captura de Nicolás Maduro por parte de Washington. Los presentó como ejemplo de conducta para las fuerzas cubanas ante un escenario similar en el territorio nacional.
“Si lucharon como leones fuera de Cuba, qué haría cada integrante de la dirección del país, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la Contrainteligencia Militar, el Ministerio del Interior y cada cubano revolucionario el día que intenten agredirnos o traten, como lo sueñan, de secuestrar o asesinar a uno solo de nuestros principales dirigentes”, expresó Mesa Corona, según recogió Periódico Cubano.
La frase no se refiere a una invasión convencional ni a un bombardeo aéreo. Describe una maniobra que busca llegar hasta los máximos dirigentes cubanos para capturarlos o asesinarlos, empleando el mismo molde que la acción llevada a cabo en Venezuela.
Tras ese planteamiento, el general exigió una mayor previsión, disciplina y coordinación dentro de los organismos de seguridad, y señaló que Cuba atraviesa una situación operativa especialmente compleja.
Medidas de protección reforzadas desde enero
El discurso de Mesa Corona no fue un hecho aislado. En agosto, el diario estadounidense The New York Times reveló, citando a funcionarios de EE.UU., que Cuba había incrementado las medidas de protección alrededor de Raúl Castro y Díaz-Canel ante la posibilidad de una acción similar a la ejecutada en Venezuela.
Periódico Cubano informó en su momento sobre esos cambios excepcionales en los mecanismos de resguardo de las principales figuras del régimen.
La publicación estadounidense no especificó en qué consistían las medidas adoptadas ni afirmó que el presidente Donald Trump hubiera ordenado preparar una operación de ese tipo. También señaló que la nueva unidad de la Agencia Central de Inteligencia dedicada específicamente a Cuba no tenía autorización para facilitar operaciones letales en ese momento, aunque esa facultad podría modificarse mediante una decisión presidencial.

El 28 de julio, durante el acto central por el aniversario del asalto al Cuartel Moncada en Pinar del Río, ciudadanos cubanos captaron y difundieron imágenes de equipamiento antiaéreo desplegado en las calles de la provincia mientras Díaz-Canel presidía la celebración. El periodista Mario J. Pentón indicó que el despliegue respondía a la necesidad de reforzar la seguridad del gobernante durante el evento.
El Pentágono no descarta acciones contra la cúpula cubana
La preocupación del régimen tampoco surgió en un vacío discursivo desde Washington. En junio, la periodista y activista Laura Loomer preguntó directamente al secretario de Guerra Pete Hegseth sobre una posible operación para capturar o abatir a Díaz-Canel.
“Opciones, opciones, opciones. Nuestro trabajo es presentar opciones a diferentes escalas, dependiendo de lo que quiera hacer el presidente de Estados Unidos, que es el comandante en jefe”, respondió Hegseth, según informó Periódico Cubano.
El jefe del Pentágono no confirmó ninguna misión aprobada. Ante la pregunta concreta de si esa posibilidad seguía vigente, tampoco la descartó: “Tenemos opciones para todos los escenarios. Ese es nuestro trabajo”, afirmó.

En agosto, Hegseth volvió a ser interrogado sobre Cuba durante una visita a Panamá y reiteró que “todas las opciones están sobre la mesa, incluidas las militares”, según informó Infobae. El secretario subrayó que La Habana “haría bien en prestar atención a la voluntad del presidente Trump de hacer valer las prerrogativas estratégicas estadounidenses”.
Planes de contingencia con la División Aerotransportada 101
El contexto militar es más amplio. En julio, la cadena estadounidense CBS News informó que planificadores del Departamento de Guerra habían presentado a la Casa Blanca una serie de opciones tempranas para Cuba, entre ellas un asalto aerotransportado liderado por la División Aerotransportada 101. Funcionarios estadounidenses subrayaron que esas presentaciones correspondían a una planificación de contingencia y no implicaban una decisión presidencial de actuar.
Esa planificación enfrenta restricciones operativas concretas. Según análisis del Soufan Center y de funcionarios citados por medios estadounidenses, una parte sustancial de los activos militares de Washington permanece comprometida con el conflicto en Irán, lo que reduce la viabilidad de una operación simultánea en el Caribe.

En agosto, las agencias Bloomberg y el diario Chicago Tribune informaron que la administración Trump había optado por priorizar la presión económica sobre Cuba, con una cuarentena naval de entregas de petróleo al gobierno de La Habana que ha generado apagones reiterados en toda la isla. Funcionarios familiarizados con las deliberaciones internas señalaron que la opción militar había quedado relegada, en parte porque Washington no dispone de un líder político cubano alternativo en quien instalar el control del país, a diferencia de lo ocurrido en Venezuela.
Lecciones del precedente venezolano
Durante décadas, el régimen cubano presentó una eventual invasión estadounidense como fundamento de su doctrina militar y de la denominada Guerra de Todo el Pueblo. Las palabras de Mesa Corona introducen un escenario más específico y más cercano al modelo venezolano: impedir que una fuerza enemiga alcance directamente a los máximos dirigentes.
El medio 14ymedio señaló que el discurso del general dejó entrever que la Dirección de Seguridad Personal va bastante más allá de poner escoltas alrededor de los dirigentes, con una coordinación que abarca las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la Contrainteligencia Militar y otras estructuras del Ministerio del Interior.
La afirmación adquiere una dimensión particular porque proviene del hombre cuya misión sería precisamente impedir que una operación al estilo de la ejecutada en Caracas pudiera alcanzar a Raúl Castro, Díaz-Canel u otros miembros de la cúpula. El mensaje sugiere que la Dirección de Seguridad Personal extrae lecciones del fracaso del dispositivo que protegía al gobernante venezolano y las traslada al contexto cubano.
Fuente: Infobae