La organización no gubernamental Human Rights Activists in Iran, con sede en los Estados Unidos, ha proyectado que el número de víctimas fatales por la intervención militar conjunta entre Israel y Washington en suelo iraní ya supera las 3.000 personas. Esta cifra representa el doble de los datos oficiales proporcionados por las autoridades de Teherán, que han admitido hasta el momento poco más de 1.500 fallecidos. El conflicto se mantiene activo y, según mandos israelíes, ha impactado gravemente diversos sectores estratégicos en el país persa.
Intensificación de la ofensiva y despliegue armamentístico
El titular de la cartera de Defensa de Israel, Israel Katz, comunicó este miércoles que sus fuerzas militares han arrojado más de 15.000 proyectiles en territorio de Irán, dentro de un operativo coordinado estrechamente con el gobierno estadounidense. Katz destacó que esta cantidad de municiones cuadruplica lo empleado durante los doce días de la misión denominada ‘Despertar del León’ en junio de 2025. Este balance se dio a conocer tras un encuentro entre el ministro y el jefe del ejército, Eyal Zamir, junto a otros altos rangos militares.
A través de un reporte oficial de su despacho, el ministro Katz manifestó:
“Las Fuerzas de Defensa de Israel han superado la barrera de las 15.000 municiones lanzadas contra Irán. Esto es cuatro veces más que en la operación ‘Despertar del León’”.
Aquel antecedente de junio de 2025 marcó el inicio de la actual crisis, en la que Estados Unidos también ha participado mediante ataques de precisión sobre tres plantas nucleares iraníes.
Contexto diplomático y represalias militares
Este incremento en las hostilidades ocurre de forma simultánea a las gestiones entre Washington e Irán para establecer un nuevo pacto nuclear. Esta coincidencia entre el diálogo político y el fuego de artillería ha condicionado el accionar de Teherán, que ha respondido ampliando su radio de ataque hacia territorio israelí y contra instalaciones militares de Estados Unidos en diversos puntos de Oriente Próximo, afectando incluso diversas bases militares.
La discrepancia en el conteo de víctimas entre el gobierno iraní y Human Rights Activists in Iran es uno de los puntos de mayor fricción informativa. Mientras las autoridades locales mantienen sus reportes en 1.500 muertos, los monitoreos externos sugieren una afectación civil y estructural mucho más profunda. Este escenario añade una capa de incertidumbre sobre el verdadero costo humano de la ofensiva israelí-estadounidense.
El desarrollo de estas acciones militares se produce en un clima de alta tensión regional, donde Irán ha intensificado sus ataques contra bases militares y puntos clave. La escala actual del enfrentamiento, impulsada por la enorme cantidad de armamento utilizado y la coordinación bilateral, ha sobrepasado los registros históricos de conflictos previos, configurando una nueva fase de inestabilidad en la región que podría elevar el número de bajas en los próximos días mientras persisten las represalias.
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