Israel incrementa su despliegue militar tras invadir el sur de Líbano

Las fuerzas armadas de Israel han comunicado este martes la incorporación de «tropas adicionales» en territorio libanés. Esta medida busca fortalecer lo que denominan como una «capa adicional de seguridad» dentro de su reciente incursión terrestre. Dicha operación se produce en un contexto de intensos bombardeos y un conflicto regional escalado tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán.

A través de canales oficiales en redes sociales, el cuerpo castrense explicó que estas unidades de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han sido enviadas para consolidar una postura de defensa avanzada. El objetivo declarado es neutralizar los riesgos y proteger a los habitantes del norte de Israel frente a las acciones del grupo chií Hezbolá.

Nuevas órdenes de evacuación forzosa

Por su parte, Avichai Adrai, quien se desempeña como portavoz en lengua árabe del ejército israelí, ha vuelto a exigir el desalojo de las comunidades en el sur de Líbano. La instrucción obliga a los civiles a desplazarse hacia el norte del río Zahrani. Esta situación ha generado alertas en la comunidad internacional, que denuncia el traslado forzado de cientos de miles de ciudadanos debido a las maniobras militares.

El vocero justificó las acciones señalando que

«las actividades terroristas de Hezbolá están obligando a las FDI a actuar con contundencia contra el grupo en esa zona»

. Asimismo, lanzó una advertencia severa a la población local al asegurar que

«cualquier movimiento hacia el sur puede poner en peligro su vida»

, instándolos a abandonar sus hogares de forma inmediata.

Geográficamente, el río Zahrani, que desemboca en las cercanías de Sidón, se encuentra ubicado más al norte que el río Litani. Con estas nuevas directrices, Israel está demandando el control de áreas mucho más extensas de las que originalmente se estipulaban como zonas libres de la presencia de Hezbolá bajo los acuerdos de las Naciones Unidas.

Impacto humanitario y tensiones políticas

Este incremento de la presencia militar ocurre tras la confirmación, el pasado lunes, de operaciones terrestres calificadas como «limitadas» contra puntos estratégicos de Hezbolá. En este sentido, el ministro de Defensa, Israel Katz, fue enfático al declarar que los cientos de miles de desplazados libaneses

«no volverán a sus hogares hasta que no se garantice la seguridad de los residentes en el norte»

de Israel.

El balance de víctimas proporcionado por las autoridades de Líbano es alarmante, situando la cifra de fallecidos en cerca de 900 personas debido a la cadena de ataques aéreos. El despliegue de soldados en la frontera sur libanesa se presenta como una reacción al lanzamiento de proyectiles por parte de Hezbolá, quienes actúan en represalia por la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, ocurrida durante la ofensiva conjunta con Estados Unidos.

A pesar de que en noviembre de 2024 se estableció un cese al fuego, Israel ha mantenido una dinámica de ataques constantes bajo el argumento de combatir células operativas de Hezbolá. Según el gobierno israelí, estas intervenciones no constituyen una ruptura del acuerdo, aunque el gobierno de Beirut, el grupo chií y la ONU han expresado su rechazo y condena institucional.

Finalmente, cabe destacar que los términos del armisticio exigían la retirada mutua de combatientes del sur de Líbano. No obstante, las fuerzas israelíes han conservado cinco enclaves militares dentro de la soberanía libanesa, un punto de fricción constante que tanto las autoridades locales como Hezbolá exigen que sea desmantelado definitivamente.

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