La ofensiva israelí contra Hizbulá se ha intensificado de manera considerable. Durante la jornada del martes, las Fuerzas de Defensa de Israel atacaron más de 100 emplazamientos del grupo armado respaldado por Irán, tanto en el sur como en el este del Líbano. Entre los blancos figuran depósitos de armas y centros de mando, según informó el propio ejército israelí.
El primer ministro Benjamín Netanyahu había ordenado previamente a los militares “aumentar los golpes” contra Hizbulá. En un mensaje en video difundido el lunes por la noche, Netanyahu afirmó:
“Estamos en guerra con Hizbulá. He ordenado al ejército pisar aún más el acelerador”.
La ofensiva terrestre también se ha expandido. Dos oficiales militares israelíes, que pidieron no ser identificados por tratarse de planes sensibles, confirmaron el martes que los soldados ya operan más allá de la “línea de defensa avanzada”, una zona que Israel ocupa desde el último conflicto y que se extiende varios kilómetros dentro del sur libanés.
Una de las advertencias más alarmantes de la jornada fue la emitida para toda la ciudad de Nabatieh, una de las mayores localidades del sur del Líbano. Los avisos de evacuación indican que los ataques aéreos sobre la zona son inminentes. Durante la noche, la localidad de Machghara, en el valle de la Bekaa, también fue bombardeada. Allí murieron al menos 11 personas, entre ellas dos niños, de acuerdo con el Ministerio de Salud libanés. Consultado sobre este ataque, el ejército israelí se limitó a remitirse a un comunicado previo en el que aseguraba haber atacado “emplazamientos de infraestructura de Hizbulá”.
Por su parte, Hizbulá no ha cesado sus acciones. El martes, el grupo reportó haber lanzado drones y cohetes contra soldados israelíes en el sur del Líbano. En las últimas semanas, la organización ha recurrido cada vez más a drones de fibra óptica de bajo costo, difíciles de interceptar, lo que ha dejado al descubierto una vulnerabilidad israelí, incluso después de semanas de bombardeos aéreos y operaciones terrestres orientadas a debilitar las capacidades de Hizbulá.
La escalada bélica ocurre en un momento particularmente sensible en el plano diplomático. Mientras los combates se recrudecen, el presidente estadounidense Donald Trump y funcionarios iraníes han señalado avances hacia un posible acuerdo para poner fin a la guerra entre Estados Unidos e Irán. Tres altos funcionarios iraníes indicaron que cualquier pacto implicaría también detener las hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano. No obstante, Netanyahu pareció redoblar la apuesta el domingo, al afirmar que había “reafirmado el derecho de Israel a defenderse contra las amenazas en todos los frentes, incluido Líbano” durante una llamada con Trump el fin de semana.
El conflicto actual se desató en marzo, poco después de que comenzara la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, cuando Hizbulá lanzó cohetes a través de la frontera en apoyo de Teherán. En abril se logró un alto el fuego con mediación estadounidense, pero los ataques nunca cesaron del todo y ambas partes se acusan mutuamente de violar la tregua.
Ahora, la violencia en Líbano se intensifica justo cuando Washington busca cerrar un acuerdo con Irán. Los términos de ese posible pacto aún no son claros. Sin embargo, el escenario se complica aún más porque Netanyahu enfrenta una creciente presión de los sectores más radicales de Israel para ampliar la campaña en Líbano, incluso retomando los bombardeos sobre Beirut y sus suburbios del sur. Una medida así pondría en peligro el frágil alto el fuego y dificultaría los esfuerzos diplomáticos liderados por Estados Unidos.
En paralelo, en las últimas semanas han tenido lugar conversaciones directas entre representantes israelíes y libaneses en Washington, un hecho poco frecuente, con miras a negociar un acuerdo de largo plazo. Uno de los puntos centrales es el desarme de Hizbulá, una exigencia de Israel que el grupo armado rechaza discutir hasta que Israel detenga sus ataques y se retire del territorio libanés.
Está previsto que oficiales militares de ambos países se reúnan el viernes en el Pentágono bajo supervisión estadounidense, y que la semana próxima se celebre otra ronda de conversaciones políticas. Hizbulá no participa en estas negociaciones y ha manifestado su negativa a cualquier diálogo directo con Israel.
Colaboraron con la reportería Natan Odenheimer, Johnatan Reiss y Gabby Sobelman.
Fuente: Infobae