Israel aprueba reglamento para el servicio militar ultraortodoxo

Las altas esferas militares de Israel han dado luz verde a una nueva normativa diseñada para facilitar la incorporación de ciudadanos ultraortodoxos a las filas del ejército. Estas modificaciones en los protocolos castrenses buscan que los reclutas puedan cumplir con sus obligaciones de defensa sin comprometer sus profundas convicciones religiosas, en un momento donde la demanda de personal operativo ha experimentado un crecimiento notable. El Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ratificó este reglamento, el cual introduce ajustes estructurales y funcionales específicos para que la integración sea armónica con el estilo de vida de la comunidad haredí.

El esquema recién aprobado define las pautas para organizar la prestación del servicio por parte de los miembros de este sector social. El propósito fundamental es establecer un puente de convivencia entre las prácticas religiosas ortodoxas y las demandas tácticas de la milicia, preservando siempre los principios de fe que rigen la vida de estos soldados. La resolución, que lleva la firma del Estado Mayor, admite la naturaleza excepcional de este colectivo dentro de la sociedad israelí, subrayando la urgencia de adaptar los marcos tradicionales de servicio militar a sus necesidades particulares.

Dentro de las adaptaciones estipuladas en el documento, se contemplan cambios profundos en diversas áreas de la vida militar. Esto incluye la creación de grupos con separación estricta de género, el establecimiento de unidades compuestas exclusivamente por hombres o mujeres bajo el mando de líderes que compartan un estilo de vida religioso, y la validación de entornos donde se garantice un clima espiritual riguroso. Estas alternativas pretenden remover las barreras que impedían la participación de quienes requieren condiciones de vida diferenciadas del resto de la tropa, abarcando incluso la gestión del mando y los contenidos de formación interna.

Tres pilares para la integración militar

La ordenanza actual presenta tres opciones principales para que los ultraortodoxos realicen su servicio:

  • La inserción en equipos que operan con segregación de género.
  • La formación de estructuras unisex dirigidas por oficiales respetuosos de los códigos de fe.
  • La asignación a unidades de carácter estrictamente religioso, las cuales deberán contar con el aval directo del Jefe de la Dirección de Personal.

Cada uno de estos marcos ha sido proyectado para que el personal haredí mantenga intactos sus valores tradicionales durante su permanencia en el servicio activo.

Por su parte, el ministro de Defensa, Israel Katz, calificó esta medida como un

«paso histórico y significativo»

en el camino hacia el fortalecimiento de la defensa nacional. Según Katz, se ha trabajado intensamente junto a las autoridades militares para que estas directrices salvaguarden la identidad de los reclutas, otorgando un lugar privilegiado a la formación espiritual. El funcionario enfatizó que

«la integración de los miembros del público haredí se realizará preservando plenamente su estilo de vida, fe y valores, y reconociendo que el estudio de la Torá es un valor supremo en el Estado de Israel»

.

El titular de la cartera de Defensa también vinculó esta reforma con el contexto actual de las operaciones militares en Gaza, señalando que el desgaste y la intensidad de la campaña han hecho imperativa la suma de nuevos efectivos. Katz manifestó su optimismo respecto a que los ultraortodoxos asuman un rol protagónico en la protección del país, reiterando que las FDI representan el

«Ejército del pueblo»

y que la nueva normativa abre las puertas para que todos los ciudadanos se sientan partícipes del esfuerzo colectivo.

A pesar de que el objetivo de esta reforma es robustecer las fuerzas armadas, los miembros de la rama haredí del judaísmo todavía gozan de una exención del reclutamiento obligatorio, un tema que genera un intenso debate social y político en Israel. No obstante, este escenario tomó un giro crítico luego de que el Tribunal Supremo israelí dictaminara, con miras al año 2025, que la exoneración generalizada para los ciudadanos ultraortodoxos es una prerrogativa que carece de legalidad.

Este nuevo conjunto de reglas militares surge en un momento en que el gobierno busca rediseñar el sistema de conscripción para alinearse con la sentencia judicial. El reto institucional consiste en equilibrar las bases democráticas del Estado con la libertad de culto, intentando igualar las responsabilidades ciudadanas en un entorno de alta demanda de personal de seguridad. La puesta en marcha de estas directrices conlleva una revisión exhaustiva de las actividades sociales y educativas dentro de los cuarteles, asegurando que los mandos asignados a estas unidades especiales posean el perfil adecuado para liderar bajo estos nuevos estándares de respeto religioso.

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