El embajador de Israel en Ecuador, Tzach Sarid, revela oportunidades concretas para que ecuatorianos trabajen en agricultura y construcción.
El embajador de Israel en Ecuador, Tzach Sarid, cumplirá dos años en el país y asegura que las relaciones entre ambas naciones atraviesan su mejor momento.
El diplomático destaca acuerdos recientes, oportunidades laborales para ecuatorianos en sectores como la agricultura y la construcción, así como becas de capacitación en innovación, agua y salud digital.
También explica el contexto del conflicto con Gaza, las negociaciones internacionales y el papel que Israel espera jugar en la región y el mundo.
¿Cómo describiría actualmente la relación económica y comercial entre Israel y Ecuador?
Este año marcamos 75 años de amistad entre ambos países. Siempre fueron relaciones buenas, pero creo que ahora estamos en una época de apogeo, la mejor etapa de la amistad, especialmente con este Gobierno (el régimen de Daniel Noboa).

¿Cómo se ha manifestado esa cercanía en los últimos años?
Por ejemplo, con la visita de la señora canciller (Gabriela Sommerfeld) en septiembre del año pasado, que fue tanto de trabajo como de solidaridad con Israel tras el ataque de Hamás. Y más recientemente, en mayo (último), se dio la visita histórica del presidente de Ecuador con una comitiva muy importante. Fue apenas la segunda vez que un presidente ecuatoriano visita Israel.
Durante esa visita firmamos tres memorandos de entendimiento y se realizaron muchas reuniones bilaterales, pero quizás lo más importante fue la inauguración del Centro de Innovación ecuatoriano en la Universidad Hebrea de Jerusalén.
Ese centro tiene un doble significado. Para Ecuador representa presencia en un país que es un polo mundial de innovación, y sabemos que la innovación es hoy la llave para el futuro —basta mencionar la inteligencia artificial como ejemplo—. Y para nosotros es valioso porque la oficina ecuatoriana tiene estatus diplomático en nuestra capital, Jerusalén, donde no hay muchas representaciones de este tipo.
¿Qué áreas específicas están marcando la agenda económica actual entre ambos países?
Uno de los pasos fue la firma de tres memorandos de entendimiento: uno en asuntos de agua, otro en energía y un tercero en agricultura. Ahora el reto es trabajar en esos memorandos para darles contenido concreto.
Además, no se trata solo de esos acuerdos. Puedo mencionar, por ejemplo, el acuerdo de migración circular para trabajadores ecuatorianos en el sector agrícola, que firmamos hace más de un año. Todavía no se implementa porque el proceso ha resultado más complejo de lo previsto, pero está en marcha.
¿Qué es lo difícil para concretar resultados en el acuerdo de migración laboral agrícola?
Hay muchos detalles técnicos que están bajo discusión y negociación entre los dos lados. Por ejemplo, Israel exige que los trabajadores sepan un poco de inglés, y eso es un problema.
Por otro lado, el proceso de selección del lado ecuatoriano no avanza con la rapidez necesaria. Al final, aunque el acuerdo sea entre dos países, son los agricultores israelíes quienes deciden si quieren contratar trabajadores ecuatorianos o seguir con los tailandeses o indios que ya conocen. Eso también requiere trabajo, porque es algo nuevo. Los agricultores sienten cierta aprehensión, ya que no conocen todavía a los ecuatorianos.
¿Qué otras oportunidades laborales hay para los ecuatorianos en Israel?
En cuanto al empleo, existe el acuerdo agrícola que mencionamos, que aún está en proceso de implementación. Pero paralelamente hay una iniciativa privada, un acuerdo B2B (business to business) para que trabajadores ecuatorianos viajen a Israel en el área de construcción. Ese proceso ya está avanzado: me dicen que comenzaron aquí en Ecuador con la selección y que muy pronto saldrán trabajadores hacia Israel.
Esto también tiene relación con el ataque de Hamás. Después de esa agresión, Israel prácticamente dejó de emplear trabajadores palestinos, como en el pasado, en agricultura, construcción y otras áreas. Por razones obvias: fueron personas que incluso entraron en nuestras casas y asesinaron a civiles. Hoy casi no trabajan palestinos en esos sectores, lo que genera una demanda real de mano de obra en Israel.
¿Y para la capacitación de los profesionales?
Ahí es importante hablar de una institución muy valiosa: la Agencia Israelí de Cooperación Internacional para el Desarrollo, conocida como Mashav. Fue creada en los años 60 (del siglo XX) por la entonces canciller Golda Meir con la idea de compartir el conocimiento de Israel con otros países.
En esa época se enfocaba, sobre todo, en agua y agricultura —por ejemplo, en los 60 se inventó en Israel el sistema de riego por goteo—. Pero con los años, Mashav amplió su alcance: hoy ofrece capacitación en innovación, emprendimiento, asuntos sociales, empoderamiento de la mujer y una amplia gama de temas.
Durante décadas, miles de ecuatorianos han viajado a Israel gracias a Mashav. Cada año salen más becarios y aquí en Ecuador hay incluso una organización de exbecarios muy activa, que mantiene vínculos y amistad con Israel.
Estas oportunidades no son para funcionarios de Gobierno, sino para profesionales ecuatorianos que buscan ampliar su conocimiento y luego aplicarlo en su país.
¿Cuáles son las opciones para estudios superiores en Israel?
Hay que hablar de dos cosas. Primero, el asunto académico. La academia en Israel es independiente y cada universidad tiene sus programas de enseñanza. Algunas ofrecen programas en inglés, otras no, y en español no hay. Se puede decir que nuestras universidades tienen un alto nivel: dos o tres están entre las mejores 100 del mundo. La Universidad Hebrea de Jerusalén, donde está el nuevo Centro de Innovación que mencionamos antes, es una de esas. Cada universidad tiene su propia política de admisión y, en algunos casos, otorga becas a estudiantes extranjeros. Quienes estén interesados deben averiguar directamente con la universidad.
La segunda parte es un acuerdo que aún no está firmado, pero en el que trabajamos desde que llegué hace casi dos años. Es un acuerdo entre los dos países en asuntos de educación, ciencia y cultura. Involucra varios temas de cooperación, entre ellos la posibilidad de recibir becas financiadas por los Gobiernos, no por las universidades. Para eso primero debemos terminar las negociaciones, que han tomado tiempo, pero esperamos firmar pronto.
¿La burocracia ecuatoriana impide que estas negociaciones avancen más rápido?
Sí, pero hay que ser honestos: también existe burocracia de nuestro lado. Este no es un acuerdo que firman únicamente las dos cancillerías, sino que cada una debe coordinar con otros ministerios: Cultura, Ciencia, Educación. Hay muchos actores, por eso el proceso es más lento, pero estamos avanzando todo el tiempo.
¿Cómo los ecuatorianos pueden enterarse de estas oportunidades y aplicar?
Si hablamos de trabajadores en agricultura, la dirección es el Ministerio del Trabajo ecuatoriano. Es el Ministerio del Trabajo el que hace el proceso de selección y también da instrucciones. Por ejemplo, se pide certificado de antecedentes, de salud, etc. El Ministerio del Trabajo tiene toda esta información, y uno debe ir y preguntar allá. En el caso de la construcción, todavía no está activo. En el momento en que las compañías lleguen a un acuerdo final, ya sea la embajada o los ministerios publicarán las oportunidades para que la gente sepa dónde aplicar.
¿Y en el caso de las becas o los programas de capacitación en Israel?
Generalmente los anuncia la propia Agencia de Cooperación de Israel. Esa agencia ofrece muchos cursos, incluso en español, en temas como manejo de agua, innovación y desarrollo. La mejor manera para estar informados es seguir las redes sociales de la Embajada de Israel en Ecuador. Allí publicamos todo. Además, cuando hay cursos específicos, también informamos a los ministerios ecuatorianos correspondientes, como el Ministerio del Agua (que ahora es parte del Ministerio de Energía), para que ellos puedan recomendar postulantes.
Los interesados deben ingresar a los sitios web de las universidades para conocer las oportunidades. Muchas ofrecen programas en inglés, así que es importante dominar el idioma.
¿Qué mensaje deja a los ecuatorianos sobre la relación entre Ecuador e Israel?
Quiero decirles a los ciudadanos ecuatorianos que, aunque es cierto que en Medio Oriente existe un conflicto, Israel no lo inició. Desde la creación del Estado hemos intentado una coexistencia con los palestinos y los países árabes, pero muchas veces ellos han negado esa posibilidad. Aun así, hemos logrado acuerdos de paz con Egipto, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y muchos otros países musulmanes. Israel es un país avanzado, innovador, con un PIB per cápita superior al de Japón, Italia o España. Tenemos trece premios nobel y una gran capacidad científica y tecnológica. La diferencia con países como Irán, que apoyan al terrorismo y no aportan nada positivo al mundo, es que Israel sí contribuye: compartimos nuestro conocimiento, innovación y ciencia con todos aquellos que quieran trabajar con nosotros. Ese es quizás nuestro aporte más importante.
¿Cómo está la situación humanitaria en la Franja de Gaza debido al conflicto con Israel?
La situación humanitaria en Gaza preocupa al mundo, y con razón. Sin embargo, el contexto es complejo: hay una guerra, y en toda guerra se generan dificultades humanitarias graves. La verdadera pregunta es cómo se llegó a esta situación y qué puede hacerse para solucionarla.
El embajador de Israel en Ecuador recordó que todo comenzó el 7 de octubre de 2023, cuando miles de terroristas palestinos, principalmente de la organización Hamás, entraron a Israel un sábado a las 06:00. Cometieron asesinatos masivos, en su mayoría de civiles, dejando un saldo de unas 1.150 personas muertas, muchas en sus casas y sus camas. Entre las atrocidades denunciadas se incluyen violaciones, mutilaciones, asesinatos de familias completas, quema de bebés, decapitaciones y el secuestro de 2.050 personas.
“Actualmente, todavía hay alrededor de 50 secuestrados en Gaza, unos 20 con vida, aunque se desconoce su estado exacto, porque Hamás impide cualquier acceso, incluso de la Cruz Roja. Sabemos que sufren mucho por los secuestrados que ya fueron liberados, gracias a fotos que Hamás mismo tomó, pero la prensa internacional casi no difunde estas imágenes”, añade.
¿Existe una visión sesgada sobre este conflicto en los medios?
La opinión pública ha olvidado cómo empezó todo. Esto comenzó con un ataque terrorista de Hamás contra civiles sin ninguna razón. Para que la situación termine es simple: Hamás debe liberar a los rehenes y entregar las armas, pero se niega a hacerlo.
Israel no limita la entrada de ayuda humanitaria a Gaza. El problema es la distribución. Hamás usa la ayuda como herramienta de control, desviándola para beneficio propio y no para quienes más la necesitan. Estamos trabajando con otros países para buscar soluciones que permitan entregar la ayuda sin que Hamás se la apropie.
Sobre las imágenes que circulan en medios internacionales, el embajador aclara: “No digo que sean falsas, pero muchas fotos de niños con hambre son en realidad de niños con enfermedades genéticas o provienen de otros lugares y momentos. Hay de todo”.
¿Israel mantiene canales de negociación para terminar el conflicto?
Todo el tiempo hay algún tipo de negociación, no de manera directa, porque Hamás no reconoce el derecho a existir del Estado de Israel. Sí existen negociaciones indirectas a través de Qatar, Egipto y Estados Unidos. Hemos logrado altos al fuego parciales y la liberación de algunos secuestrados, pero necesitamos una solución total: que Hamás libere a todos los rehenes y deponga las armas. (I)
Fuente:El Universo