Irán y EE.UU. retoman diálogos nucleares en Ginebra bajo tensión

La representación diplomática de Irán, comandada por el canciller Abás Araqchi, inició su viaje desde Teherán con destino a Ginebra. El objetivo de este desplazamiento es participar en la tercera ronda de negociaciones nucleares, según detallaron este miércoles los canales oficiales de comunicación del Estado iraní.

Este acercamiento diplomático ocurre en un escenario de alta tensión militar, dado que Estados Unidos ha movilizado un robusto contingente naval en las proximidades de las costas de la República Islámica, ante la eventualidad de una ofensiva. Previamente, el pasado 19 de febrero, el mandatario estadounidense Donald Trump estableció un plazo de entre 10 y 15 días para que el gobierno iraní concrete un pacto.

Diplomacia en territorio neutral

De acuerdo con informes de un alto cargo del gobierno estadounidense emitidos el lunes, las sesiones de trabajo están programadas para desarrollarse este jueves en la ciudad suiza. Por parte de la administración norteamericana, los delegados designados para este encuentro son Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes sostendrán el diálogo directo con los representantes iraníes.

El clima previo a la reunión ha estado marcado por un intenso intercambio de acusaciones. Desde Teherán se han calificado como “grandes mentiras” las recientes declaraciones de Trump, quien sostiene que el país persa mantiene intenciones de poseer armamento atómico.

Durante su reciente discurso sobre el Estado de la Unión, el presidente de EE. UU. aseveró que Irán continúa con el desarrollo de proyectiles balísticos capaces de impactar en suelo estadounidense. Asimismo, Donald Trump estimó en 32.000 el número de fallecidos tras la represión de las movilizaciones de enero; una cifra que contrasta drásticamente con los 3.100 decesos admitidos por el oficialismo iraní y los 7.000 reportados por organizaciones no gubernamentales de la oposición.

El enviado especial estadounidense, Steve Witkoff

POLITICA 
Europa Press/Contacto/PRESIDENT OF UKRAINE

Como reacción a estos señalamientos, el vocero del Ministerio de Exteriores de Irán, Ismail Bagaei, publicó un mensaje a través de la plataforma X señalando lo siguiente:

“Cualquier alegación sobre el programa nuclear iraní, sus misiles balísticos y el número de víctimas durante los disturbios de enero es simplemente la repetición de ‘grandes mentiras’”

El portavoz Bagaei fue más allá al comparar la narrativa de Washington e Israel sobre las actividades nucleares de su país con las tácticas de Joseph Goebbels, jefe de propaganda de la Alemania nazi, aludiendo a la estrategia de repetir falsedades de manera sistemática para que sean aceptadas como realidades.

La postura de Teherán

Desde hace varias décadas, la República Islámica ha defendido que sus investigaciones atómicas persiguen exclusivamente fines civiles y pacíficos. En este contexto, el ministro Abás Araqchí reafirmó la posición del Estado mediante una publicación en redes sociales:

“Nuestras convicciones fundamentales son muy claras: Irán no desarrollará bajo ninguna circunstancia armas nucleares, ni los iraníes renunciaremos jamás a nuestro derecho a aprovechar los beneficios de la tecnología nuclear pacífica para nuestro pueblo”

Araqchí, quien también funge como jefe del equipo negociador, manifestó su intención de acudir a la cita con la delegación de Estados Unidos con el propósito de concretar un “acuerdo justo y equitativo” en el menor intervalo de tiempo posible.

Esta jornada representará el tercer ciclo de diálogos indirectos entre el canciller iraní y los enviados de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner. Anteriormente, ambas partes mantuvieron contactos en Omán y Ginebra, donde se contó con la mediación del ministro omaní de Exteriores, Badr bin Hamad al Busaidi.

Obstáculos y líneas rojas

A pesar de que tras los encuentros previos ambos gobiernos mencionaron la existencia de “avances”, persisten diferencias profundas en sus exigencias fundamentales. Washington demanda el cese total del enriquecimiento de uranio y la restricción del alcance de la tecnología misilística para proteger a Israel.

Por su parte, Irán ha sido enfático en que solo aceptará limitaciones en sus actividades nucleares si esto conlleva un levantamiento efectivo de las sanciones económicas que pesan sobre la nación.

El presidente de EEUU, Donald Trump. REUTERS/NATHAN HOWARD

Analistas y medios de comunicación en Estados Unidos interpretan esta cumbre en Ginebra como una “última oportunidad” antes de que la Casa Blanca decida ejecutar sus advertencias de carácter militar.

Actualmente, el despliegue de EE. UU. en la región es el más significativo desde la invasión de Irak, contando con dos portaaviones, múltiples destructores y decenas de unidades de combate aéreo apostadas cerca de territorio iraní como mecanismo de presión.

No obstante, la República Islámica no ha retrocedido ante estas maniobras, advirtiendo formalmente que cualquier agresión militar será respondida con contundencia, lo que podría provocar la expansión del conflicto a nivel regional.

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