Abbas Araqchi, el actual ministro de Exteriores de Irán, se dirigió formalmente a Arabia Saudí, refiriéndose a dicho país como una «nación hermana». En un contundente mensaje emitido durante las últimas horas de este lunes, el diplomático manifestó que ha llegado la «hora de expulsar a las fuerzas estadounidenses» de su suelo, argumentando que la presencia militar de Washington no ofrece garantías de protección para la región.
Críticas a la seguridad estadounidense
A través de una publicación en plataformas digitales, el jefe de la diplomacia de Teherán fue enfático al declarar que es la «hora de expulsar a las fuerzas estadounidenses». Según sus declaraciones, el gobierno de los Estados Unidos «no respeta a los árabes ni a los iraníes», y sostuvo firmemente que dicha potencia extranjera «ni puede brindar seguridad alguna» dentro del contexto geopolítico actual.
Para dar peso a sus afirmaciones, el canciller incluyó una prueba visual: la imagen de un avión centinela E-3, conocido técnicamente como AWACS. Esta aeronave, una de las piezas más sofisticadas de vigilancia del Ejército de Estados Unidos con un valor de mercado estimado en 250 millones de euros, aparece siniestrada en la base militar saudí Príncipe Salmán, tras una acción reivindicada por la Guardia Revolucionaria iraní.
«Basta con ver lo que hicimos con su comando aéreo»
Con esa frase, Araqchi subrayó el poderío de sus fuerzas y aclaró que las recientes maniobras militares ejecutadas por Irán en Oriente Próximo tienen objetivos específicos y «van dirigidas contra agresores enemigos». El funcionario buscó desvincular cualquier hostilidad hacia Arabia Saudí, nación a la que, según sus palabras, «Irán respeta (…) y considera una nación hermana».
Escalada de tensiones en la región
Estas declaraciones surgen tras el anuncio de la Guardia Revolucionaria sobre la destrucción de la citada aeronave, un evento que marca un punto de inflexión desde que la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán detonara el conflicto regional. En este escenario, naciones aliadas a la Casa Blanca como Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y la propia Arabia Saudí han sido escenario de represalias mediante el lanzamiento de proyectiles contra bases e intereses norteamericanos en sus respectivos territorios.
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