El SoFi Stadium de Los Ángeles fue testigo de un hecho histórico este domingo, cuando la selección de Irán saltó al campo con el once titular más longevo en la historia de los Mundiales. Con una edad media de 32,52 años, el equipo dirigido por Amir Ghalenoei superó el récord que Alemania ostentaba desde 1998. El partido, correspondiente a la segunda fecha del Grupo G del Mundial 2026, finalizó 0-0 ante Bélgica, pero el dato estadístico opacó el resultado.
El récord anterior pertenecía a la selección alemana y databa del Mundial de Francia 1998, cuando el técnico Berti Vogts alineó un once con una edad media de 31,91 años en el partido del Grupo F ante Irán, precisamente, en Montpellier. La coincidencia es notable: el mismo equipo que entonces fue víctima del récord alemán es ahora quien lo supera, en el mismo torneo, aunque en otro continente y casi tres décadas después.
El equipo que Ghalenoei envió al campo en el SoFi Stadium estuvo conformado por el portero Alireza Beiranvand (33 años) y el delantero Mehdi Taremi (33), junto a los tres jugadores de mayor edad del plantel: Ehsan Haji Safi (36), Ramin Rezaeian (36) y Shoja Khalilzadeh (37).
La suma de esas edades explica por sí sola el promedio que pulverizó la marca histórica. El once iraní alcanzó los 32,52 años de media, cifra que no tiene precedente en los casi 100 años de historia del torneo.

El contraste con aquel once alemán de 1998 resulta llamativo. En el equipo de Vogts, el jugador más joven era el defensor Christian Wörns, de 26 años, mientras que los laterales Michael Tarnat y Jörg Heinrich, ambos de 28, eran los únicos futbolistas por debajo de los 30. El entonces capitán Jürgen Klinsmann tenía 33 años, Lothar Matthäus llegaba a los 37 y el portero Andreas Köpke contaba con 36.
“Hasta el descanso, la plantilla del Vogts volvió a presentarse en una forma aterradora, casi desoladora: sin velocidad, sin confianza en sí mismo”, escribió el medio germano Kicker en su análisis de aquel encuentro, que Alemania terminó ganando 2-0 con goles de Oliver Bierhoff en el minuto 51 y de Klinsmann siete minutos después, antes de caer 3-0 ante Croacia en cuartos de final.
Para Irán, la historia de este domingo fue diferente en el primer tiempo. El Team Melli plantó cara a los Diablos Rojos belgas, resistió la presión y hasta estuvo cerca del gol en el minuto 24, cuando Taremi anotó tras una variación de falta, pero el VAR anuló el tanto por posición adelantada. Tres minutos después, el árbitro confirmó la anulación y el marcador se mantuvo en cero.
Bélgica, dirigida por Rudi Garcia, acumuló 15 remates a lo largo del partido, cinco de ellos entre los tres palos, sin lograr perforar la valla iraní. El portero Beiranvand, pese al choque que sufrió en el minuto 5 con Romelu Lukaku y que requirió atención médica, se mantuvo en el campo y fue figura. Thibaut Courtois, del lado belga, también respondió con una atajada ante Hossein Kanaani en el minuto 15, cuando el iraní remató de media vuelta con fuerza.

El partido se complicó aún más para Bélgica en el minuto 66, cuando el árbitro argentino Darío Herrera expulsó al defensor Nathan Ngoy con tarjeta roja por una falta sobre Taremi cuando era el último hombre. Con diez jugadores, el equipo europeo no pudo romper el cerrojo iraní pese a los ingresos de Dodi Lukébakio y Timothy Castagne, entre otros cambios.
Kevin De Bruyne, baja de la cancha en el minuto 86 para dar paso a Matias Fernandez-Pardo, tampoco encontró el camino al gol. El 0-0 final dejó a ambas selecciones con los mismos puntos en la tabla del Grupo G: Irán con 2 unidades en dos partidos, Bélgica con 2 en igual cantidad de juegos, Nueva Zelanda con 1 en uno y Egipto con 1 en uno.
El contexto en que Irán llegó al partido también tuvo su cuota de tensión. Antes del encuentro, el técnico Ghalenoei había señalado ante la prensa las dificultades logísticas que enfrenta su equipo por el conflicto entre Irán y Estados Unidos:
“Es muy importante para nosotros disponer de tiempo para la recuperación, pero nos piden que subamos a un avión y volvamos a nuestro campamento en Tijuana, y eso realmente nos preocupa”.
declaró el entrenador iraní.
Courtois, por su parte, alcanzó en este encuentro su decimoséptima aparición en una Copa del Mundo, con lo que igualó el récord de Enzo Scifo como el jugador con más presencias mundialistas en la historia de la selección belga.
Fuente: Infobae